Cuando se levantó el Muro de Berlín los guardias tenían orden de disparar a matar contra los que escapaban del Este comunista. Boris Franzke fue uno de los que cavaron túneles para ayudar a los fugitivos. Sobrevivió gracias a un "héroe" de la policía política.

A sus 80 años, este berlinés es uno de los supervivientes de los comienzos de los años 1960, en plena Guerra Fría.

"Al principio la política no me interesaba. No me sentía concernido por las tensiones entre la Unión Soviética y Occidente", explica a la AFP Franzke.

Todo cambió la noche del 12 de agosto de 1961 cuando, para impedir la huida masiva de alemanes del Este al Oeste (más de 2,7 millones entre 1949 y 1961) los soviéticos bloquearon los accesos para llegar a Berlín Oeste.

En unas horas colocaron alambradas de púas y pronto se levantó un muro, rodeado de una tierra de nadie con guardias armados.

"Esta famosa noche fue el detonante". De repente, el joven de 22 años no podía ir a ver a su novia, a sus amigos o a su familia que "vivían en Berlín Este".

Como nació meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, él sólo había conocido "la destrucción y más tarde los difíciles años posteriores al conflicto: la división del país, el puente aéreo de Berlín".

- Traiciones -

"¡Nos faltaba de todo! Tenía sed de libertad", recuerda.

Su hermano Eduard, cuya esposa e hijos vivían también "del otro lado", le propuso la vía subterránea, pero fueron traicionados en su primer intento y la familia que estaba en el Este fue encarcelada.

"Estábamos destrozados y nos dijimos que continuaríamos porque cada persona que trajésemos al Oeste permitiría debilitar un poco más a la RDA", exclama, con lágrimas en los ojos.

Hasta 1964, los dos hermanos participaron en la construcción de siete túneles, dos de los cuales tuvieron éxito. Entre 26 y 28 alemanes del este, según Franzke, pudieron beneficiarse.

"A su manera, Boris Franzke era un resistente", comenta a la AFP el historiador Sven Felix Kellerhoff.

En su opinión, "estos hombres jóvenes valientes" (entre los excavadores de túneles no había mujeres) ofrecieron "una ayuda altruista", por la que no se pagaba, "con el objetivo de debilitar al régimen del partido único" en la ex RDA.

En total se cavaron 75 túneles en 28 años de existencia del Muro. Sólo 19 permitieron a los fugitivos (unos 400) llegar al Oeste, según el organismo "Berlin Unterwelten".

Un número modesto en comparación con los 800 a través de las canalizaciones o los 10.000 con documentación falsa. Pero "causó mucho daño a la RDA", estima Dietmar Arnold, autor de varios libros sobre el tema.

- Trampa -

El recuerdo más impactante de Franzke se remonta a finales del verano de 1962: los dos hermanos querían hacer pasar al Oeste a varios conocidos de un amigo suyo.

El lugar estaba poco vigilado. Durante cinco semanas los Franzke y dos amigos cavaron noche y día un túnel de 80 centímetros de diámetro para salir a la superficie 80 metros más lejos, en un jardín donde debía haber 13 candidatos a la evasión.

Pero en cuanto llegaron al destino se dieron cuenta de que era una trampa. En vez de los "pasajeros" previstos, detenidos días antes, los esperaban unos agentes de la Stasi, la policía política. Tres de los cavadores se escaparon por el túnel pero su amigo Harry Seidel, el primero en salir, fue detenido.

Condenado a cadena perpetua, este "enemigo público número 1" del partido único fue "comprado" en 1966 por el gobierno de Alemania occidental, una práctica corriente en la época.

Exasperadas por Harry Seidel y los hermanos Franzke, las autoridades de Alemania del Este querían hacer saltar el túnel con 5 kg de explosivos.

- Sabotaje -

"El dispositivo estaba listo pero en el momento del encendido ¡nada! La mecha había sido cortada", cuenta el superviviente.

El autor del sabotaje fue probablemente, según los historiadores, el artificiero de la Stasi Richard Schmeing, fallecido en 1984.

"Por extraño que parezca, él es mi héroe. Puso su vida en peligro para salvar cuatro", considera Franzke.

Schmeing estuvo encarcelado bajo el nazismo por su pertenencia al partido comunista y fue un superviviente del campo de concentración de Buchenwald. De 1949 a 1968 trabajó para la Stasi.

No se sabe por qué lo hizo. ¿Por valentía? ¿Mala conciencia? Es probable que la presencia de una pareja joven cerca de los explosivos hubiera influido, estima Kellerhoff.

"El 80% de los túneles se cavaron entre la construcción del muro, en el verano de 1961, y octubre de 1964, cuando un fugitivo mató supuestamente de un disparo a un guardia fronterizo, explica Marc Boucher, guía de "Berlin Unterwelten". Esto hizo cambiar de parecer a la opinión pública en el Oeste, hasta entonces más bien favorable a estos métodos de evasión.

No se supo hasta la Reunificación que este hombre en realidad murió accidentalmente a manos de uno de sus camaradas.

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