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Un ex primer ministro francés, ante la justicia por un caso de empleos ficticios

El ex primer ministro François Fillon y su esposa, Penelope, el 15 de diciembre de 2019 en Sable-sur-Sarthe, al noroeste de Francia afp_tickers
Este contenido fue publicado el 21 febrero 2020 - 11:51
(AFP)

Fue el escándalo que dio un vuelco a las elecciones presidenciales francesas de 2017, al derribar al gran favorito, el conservador François Fillon, y allanar el camino al Elíseo a Emmanuel Macron, entonces un político principiante.

A partir del lunes, el ex primer ministro francés François Fillon, de 65 años, comparecerá junto a su mujer ante un tribunal de París por un caso de presuntos empleos ficticios que destruyó hace tres años sus posibilidades de alcanzar la presidencia y de paso su carrera política.

Los jueces de instrucción, que investigaron durante más de dos años, están convencidos de que Penelope Fillon, de 64 años, recibió durante años un sustancioso sueldo por un puesto de asistente parlamentaria de su marido, cuando éste era diputado, y posteriormente de su suplente, que en realidad nunca ejerció.

Una parte de las acusaciones de malversación de fondos públicos, que se remontan a 1981, prescribieron. Pero, según los investigadores, entre 1998 y 2013 la pareja desvió más de un millón de euros de fondos públicos.

Este escándalo, conocido en Francia como el "Penelopegate", enterró las ambiciones presidenciales de Fillon, gran ganador de las primarias conservadores, y provocó la implosión de la derecha francesa, que hasta ahora no ha logrado alzar cabeza.

La pareja y el ex diputado suplente de Fillon, Marc Joulaud, podrían ser condenados a una pena de hasta 10 años de prisión, una cuantiosa multa y una inhabilitación para cargos públicos. Todos niegan los cargos de los que se les acusa.

- Un "complot" -

François Fillon se impuso en las primarias de la derecha francesa en noviembre de 2016, presentándose como un adalid de la honestidad frente al expresidente Nicolas Sarkozy, que aún acumula varios problemas legales.

Pero, después de que el semanario satírico Le Canard Enchaîné revelara este explosivo caso, el candidato sufrió una severa caída en los sondeos y fue eliminado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2017.

Fillon, que denuncia un "complot" de la izquierda para eliminarlo de la carrera presidencial, asegura que su esposa, "su primera y más importante colaboradora" durante toda su carrera política, sí ejerció el empleo en cuestión.

Pero, durante la investigación, nadie, ni los periodistas, ni sus excolaboradores, ni los jardineros, pudieron certificar haberla visto trabajando.

"Presentaremos pruebas durante el juicio", aseguró François Fillon en una entrevista el mes pasado.

La Asamblea Nacional francesa se constituyó como parte civil "para pedir el reembolso" de este dinero "si la justicia considera que se trató de un empleo ficticio", indicó su abogado, Yves Claisse.

La pareja deberá también explicarse sobre el empleo obtenido por Penelope Fillon en una revista literaria, propiedad de un empresario cercano a su esposo, por el que cobró durante más de un año 3.500 euros al mes, pese a que durante ese período sólo firmó dos artículos.

A estas revelaciones le siguieron otras sobre dádivas que François Fillon habría aceptado, incluyendo dos trajes de una elegante sastrería de París de 6.500 euros cada uno, que le regaló un "amigo generoso".

La justicia le reprocha también al ex primer ministro de Nicolas Sarkozy haber contratado a sus hijos como asistentes cuando era senador. Los dos hijos eran estudiantes de derecho cuando ocuparon dichos cargos y por esos trabajos cobraron jugosos sueldos.

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