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Calles elevadas en Shanghai el 19 de abril de 2015

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Existen varias maneras, complementarias entre ellas, de poner un precio al carbono: un impuesto, una norma de emisión o un mercado en el cual se puedan intercambiar cuotas.

TASA CARBÓN:

Se trata de una suma restada al precio de venta de un producto en función de la cantidad de gases de efecto invernadero emitido durante su producción y/o utilización.

Una tasa al carbono ha sido impuesta, entre otros lugares, en México y varios países europeos, como en Suecia. El Fondo Monetario Internacional (FMI) se manifestó recientemente a favor de esta opción, que considera la "mejor" a pesar de la reticencia de los medios mercantiles.

NORMA DE EMISIÓN:

Esta norma de referencia es fijada por quien legisla y determina la cantidad de gases de efecto invernadero que hay que respetar durante la producción de un bien o desarrollo de una tecnología.

MERCADO DEL CARBONO, O SISTEMA DE INTERCAMBIO DE CUOTAS:

Este mecanismo consiste en fijar obligaciones de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y permite a los diferentes actores (empresas o países) comprar o vender cuotas (una cuota equivale a una tonelada de carbono), según hayan emitido demasiado o, por el contrario, reducido sus emisiones.

Se trata de un sistema actualmente utilizado por la Unión Europea (UE), California (EEUU) y también en Nueva Zelanda. China, principal país emisor de estos gases en el mundo, anunció la puesta en marcha de un dispositivo similar en 2017.

MECANISMOS DE PROYECTOS DE REDUCCIÓN DE LAS EMISIONES:

Estos mecanismos no fijan directamente un precio al carbono, pero son complementarios. Su objetivo es compensar, de manera voluntaria u obligatoria, las emisiones de gases de efecto invernadero a través de proyectos que permitan reducir estas emisiones contaminantes, como es el caso de la reforestación.

AFP