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La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, en rueda de prensa tras reunirse en la Cancillería, en Berlín el 22 de enero de 2016

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La canciller alemana, Angela Merkel, criticada en su país y aislada en Europa, intentó este viernes lograr el apoyo de Turquía para reducir el flujo de migrantes, mientras un nuevo naufragio enlutaba el mar Egeo.

Al menos 44 migrantes, entre ellos veinte niños, murieron este viernes en el mar Egeo, en tres naufragios entre las costas griegas y turcas, llevando a 139 el número de refugiados muertos este mes en el Mediterráneo.

En este contexto, Merkel se entrevistó este viernes en Berlín con el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, y sus principales ministros para intentar resolver la crisis migratoria. "El Gobierno turco hará todo lo posible para reducir el número de refugiados" que ingresan en la UE, indicaron ambos países tras la entrevista en un comunicado común. "El primer ministro hizo hincapié en el compromiso del Gobierno de Turquía de realizar todos los esfuerzos posibles para reducir sustancialmente el número de migrantes irregulares en un futuro cercano", según el comunicado.

En contrapartida, Turquía podrá contar con el apoyo de Alemania para intentar facilitar el ingreso al espacio Schengen a los turcos que quieren visitar dicha zona.

"La canciller y el primer ministro subrayaron su compromiso para hacer progresar significativamente las negociaciones entre Turquía y la Unión Europea, con el objetivo de levantar la obligación de visado para los ciudadanos turcos en el espacio Schengen antes de octubre de 2016", precisa el comunicado.

Turquía, país por el que pasan muchos candidatos a lograr asilo en Europa, desempeña un papel central en la estrategia de Merkel para reducir este año de manera "significativa" el número de solicitantes de asilo que llegan a Alemania, y que alcanzaron en 2015 la cifra récord de un millón.

- Criticada por sus propios diputados -

Merkel sigue negándose a un cierre de fronteras a los refugiados o a poner límite a los que se acoge, y promete a su opinión una solución internacional que pasa por un mejor control de los flujos desde Turquía, y un reparto de migrantes mediante cuotas europeas.

Pero esta solución suscita críticas de parte de algunos de sus propios diputados, y la crisis con la rama bávara de su formación política empeora día a día. Si Merkel no obtiene una mejor cooperación de Ankara, la situación será políticamente peligrosa para ella, sobre todo ante las cruciales elecciones regionales de marzo.

La UE prometió a fines de noviembre 3.000 millones de dólares a Turquía a cambio de controlar mejor sus fronteras y luchar contra los traficantes de personas, pero por un lado los Gobiernos europeos no consiguen financiar esa promesa y por el otro acusan a Turquía de no cumplir lo acordado.

El diario conservador Die Welt constataba este viernes el aislamiento europeo de la canciller: "La Unión Europea tiene 28 miembros. La mayoría de estos están dispuestos a unirse para regular el número de refugiados mediante controles reforzados en las fronteras, pero Alemania se opone (...) ¿Acaso es antieuropea la posicion de la mayoría?".

De momento, entre 2.000 y 3.000 refugiados siguen llegando cada día a las costas griegas.

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AFP