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Billetes de cien dólares en una casa de cambios en el centro de Rio de Janeiro, el 10 de septiembre de 2015

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Los grandes países emergentes se han beneficiado de la política monetaria ultraflexible de Estados Unidos, pero ahora que las tasas norteamericanas pueden volver a subir, muchos de ellos, debilitados ya por la coyuntura mundial, se enfrentan a un verdadero rompecabezas.

Para los países emergentes "es el final de la gran ilusión", afirma a la AFP la economista Christine Rifflart. El retorno "a un período de normalización de las políticas monetarias en Estados Unidos" pone fin a una etapa "excepcional" para las naciones en desarrollo, explica la economista.

Muchos de los emergentes, productores de materias primas, se han aprovechado en los últimos años del 'boom' de la economía china. Pero ahora ésta se ralentiza, y las exportaciones de los emergentes caen.

Además, la perspectiva de un alza de los tipos de interés en Estados Unidos penaliza las condiciones de financiación de esos países. Este alza atrae además hacia Estados Unidos flujos financieros, muchos de ellos abandonando los países emergentes, cuyas divisas se ven debilitadas.

A estas dificultades se añaden elementos políticos, como en Brasil, donde la presidente Dilma Rousseff afronta un proceso de destitución, o en Sudáfrica donde el jefe de Estado Jacob Zuma pierde credibilidad al cambiar tres veces en pocos días al ministro de Finanzas, provocando la caída del rand.

En este contexto, los bancos centrales de los países emergentes esperan que la Reserva Federal estadounidense (Fed) opte por un alza mesurada de sus tipos de interés, que modere la atracción de los flujos financieros.

- ¿Aumento de tasas para todos? -

Estos propios bancos centrales pueden compensar la decisión de la Fed subiendo sus propias tasas, pero ello puede tener efectos nefastos para sus economías.

"Si quieren mantener una cierta estabilidad de sus divisas, los emergentes están obligados a subir sus tasas. Pero como ya padecen una ralentización económica, y en algunos casos una verdadera recesión, lo indicado es hacer lo contrario" para estimular la economía, afirma Olivier Garnier, jefe economista del banco Société générale.

Brasil es el ejemplo tipo: su economía está en recesión, la inflación supera el 10% y sus tasas directoras han sido elevadas a 14,25%.

Por ello, el gigante sudamericano, ahora enzarzado en una "guerra de tasas", está en "una situación extremadamente difícil", según Rifflart.

"La política monetaria de Estados Unidos plantea un problema a Brasil. Su economía está en recesión y por ello debería flexibilizar su política monetaria (bajar los intereses brasileños), pero ello agravaría las salidas de capital, acentuaría la desvalorización de su moneda y, por lo tanto, estimularía la inflación" explica por su lado Garnier.

- Sufren los países petroleros -

Los países productores de petróleo, penalizados por los precios del crudo --los más bajos en siete años-- también se enfrentan a esta subida de los intereses de la Fed, y consecuentemente, del dólar.

"Los países del Golfo, cuyas monedas están alineadas con la divisa estadounidense, pueden encontrarse con una moneda sobreevaluada. Para mantener sur estabilidad respecto al dólar, se verán obligados a subir sus propios tipos de interés", advierte Garnier.

Por su parte, China podría ser una de los escasos países emergentes en no salir perjudicado. Anticipando la subida de las tasas en Estados Unidos, el Banco Central chino decidió el viernes que el tipo de cambio del yuan deberá ser en el futuro menos dependiente del dólar, y más de un panel de divisas.

La economía china, en plena desaceleración de su crecimiento, podría beneficiarse de ese "desenganche" respecto al dólar. "Al flexibilizar el tipo de cambio" del yuan el gobierno de Pekín "tendría mas libertad para administrar mejor su demanda interna, para bajar sus tasas de interés e intentar reactivar la demanda de créditos en el mercado financiero bancario", según Rifflart.

AFP