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Víctimas de los regímenes nazi y soviético esperan al papa en Lituania

El cura católico lituano Sigitas Tamkevicius, entrevistado por la AFP el 18 de septiembre de 2018 en Vilna, Lituania afp_tickers
Este contenido fue publicado el 21 septiembre 2018 - 07:43
(AFP)

En 1983, el cura católico lituano Sigitas Tamkevicius fue detenido e interrogado más de 70 veces en una prisión del KGB soviético en Vilna por haber declarado sobre la discriminación religiosa practicada por el régimen comunista.

Treinta y cinco años más tarde, el papa Francisco visitará el domingo la celda del padre Tamkevicius, en una prisión posteriormente transformada en museo, para rendir homenaje a quienes desafiaron la dictadura soviética atea.

"Si alguien me hubiera dicho, cuando estaba encerrado en estas celdas ocultas profundamente bajo la tierra, que el papa vendría aquí... Habría sido inimaginable", cuenta a la AFP este eclesiástico nombrado arzobispo en los años 1990, cuando Lituania ya era independiente.

"La visita del papa a este lugar y su homenaje a los sacrificios hechos por la libertad no pueden subestimarse", insiste.

Monseñor Tamkevicius había sido acusado de propaganda antisoviética por haber fundado y editado las crónicas de la Iglesia católica en Lituania, un periódico clandestino centrado en la represión contra los católicos que se enviaba de forma furtiva de uno a otro lado de la Cortina de Hierro.

"Pensamos que si llegábamos a obtener más libertad para la Iglesia, eso conllevaría más libertad en Lituania. Todo el mundo sabía que la Iglesia luchaba no solo por sus propios derechos, sino también por los derechos de la nación", recuerda.

El arzobispo, que pronto cumplirá 80 años, reconoce que le motivó ver al papa Juan Pablo II expresar en público su solidaridad con "la Iglesia del silencio" en los países en que la fe estaba puesta a prueba; y el hecho de que el Vaticano siempre rechazó reconocer la ocupación soviética en los tres países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia).

La justicia soviética condenó al padre Tamkevicius a 10 años de detención, en parte en campos de trabajos forzados en los confines de Rusia.

No fue liberado hasta 1989, durante la Perestroika. Pero muchos de quienes entraron en la cárcel de Vilna antes que él no salieron vivos.

En sus viejas piedras siguen grabadas los nombres de víctimas de la dictadura de Stalin.

Según Vilna, más de 50.000 lituanos murieron en los campos y las prisiones soviéticas, así como en las deportaciones masivas entre los años 1944 y 1953, en tanto que otras 20.000 murieron en combates librados por la resistencia antisoviética.

- Autoridad moral -

El papa también rendirá homenaje a las víctimas del Holocausto ante el memorial del gueto de Vilna. La Alemania nazi aniquiló la floreciente cultura judía de esta ciudad, otrora llamada la "Jerusalén del Norte".

"Nos sentimos honrados por la visita del papa, no importa que seamos de otra confesión. Apreciamos que rinda homenaje a las víctimas, exactamente 75 años después de que se liquidara el gueto", declaró a la AFP la responsable de la comunidad judía, Faina Kukliansky.

"Creo que sus pensamientos se dirigirán también hacia los cristianos que salvaron a judíos, incluidos los que salvaron a mi propia familia", añadió.

Unos 200.000 judíos de Lituania fallecieron a manos de los nazis y de sus colaboradores locales bajo la ocupación alemana de entre 1941 y 1944, esto es, la casi totalidad de la población judía.

En la actualidad, la comunidad judía cuenta con unos 3.000 miembros, en un país de 2,9 millones de habitantes que pertenece a la Unión Europea y la OTAN.

Según la presidenta lituana, Dalia Grybauskaite, el apoyo que la Iglesia católica aportó a la disidencia le ayudó a preservar su autoridad moral en el país.

"La Iglesia era uno de nuestros pilares de resistencia, junto a nuestra lengua, nuestra cultura y nuestras canciones. Vemos las dificultades y los desafíos a los que se enfrenta la Iglesia en otros países, pero nos alegramos de que aquí conservó una autoridad moral", declaró a la AFP.

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