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Una planta de operaciones del gigante minero Rio Tinto en la región de Pilbara, oeste de Australia, el 4 de marzo de 2010

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Con el crecimiento del sector inmobiliario en China y las esperanzas de grandes proyectos de infraestructura en Estados Unidos e India, el sector minero se recupera y los gigantes de las materias primas logran beneficios considerables, explican los analistas.

La desaceleración económica, en particular en China, primer consumidor de metales en el mundo, sumada al exceso de oferta, hizo caer los precios los últimos años, lo que se tradujo por quiebras o recortes drásticos de efectivos e inversiones.

Pero el apetito de Pekín por los metales vuelve a sentirse. La economía china presenta en efecto signos de estabilización. El optimismo regresó, a pesar de que haya temor a que la reactivación descarrile.

"La mayoría de los grupos mineros van a alcanzar muy buenos resultados, los mejores en años", declaró a la AFP Daniel Morgan, analista de UBS.

"Sus costos son bajos y a menudo apenas conservan la inversión necesaria para mantener, antes que la inversión para crecimiento. Van a ganar dinero y mejorar su balance contable", agregó.

El mineral de hierro, que forma parte de la composición del acero, es un buen ejemplo de la evolución en serrucho de las materias primas.

En 2011 valía casi 200 dólares la tonelada. A fines de 2015 perdió 80%, para cotizar a menos de 40 dólares. La tonelada valía hace poco unos 90 dólares.

El cobre también rebotó, ayudado por una huelga en mina Escondida, operada por la angloaustraliana BHP Billiton en Chile, la mina de cobre más grande del mundo.

- Cambio en la situación -

Según Andrew Driscoll, analista de CLSA, los principales factores son la demanda y los problemas de suministro en China.

Pekín tomó medidas a principios de 2016 para sostener las compras de departamentos y relanzar el crucial sector de la construcción facilitando la entrega de créditos inmobiliarios e inyectando masivamente en los gastos públicos en proyectos de infraestructuras.

"La demanda resultó ser mejor que lo previsto, impulsada por esos dos subsectores durante buena parte del año", explicó a la AFP.

Al mismo tiempo, Pekín adoptó reformas ambientales que encarecen la producción de materias primas contaminantes en China.

La llegada al poder de Donald Trump en Estados Unidos, con la que se esperan gastos masivos en infraestructuras, y la promesa del gobierno indio de modernizar las rutas, aeropuertos y ferrocarriles fomentan asimismo el optimismo del sector.

Los dos más grandes del sector -las angloaustralianos BHP Billiton y Rio Tinto- acaban de anunciar enormes beneficios en 2016, dejando atrás un 2015 en rojo. La brasileña Vale anunció resultados en fuerte alza. La británica Anglo-American volvió a números positivos.

Además, la mejora en el precio del carbón motivó la reapertura de minas por operadores como el gigante suizo Glencore.

Productores estadounidenses de carbón, que se habían declarado en quiebra como Alpha Natural Resources o Arch Coal, regresaron al ruedo.

- 'Salimos del túnel' -

Warrior Met Coal, que controla los principales activos de Walter Energy, en quiebra, volvió a contratar, mientras que Peabody Energy planea volver a cotizar en Bolsa.

"Salimos del túnel, esos grupos se reestructuraron y el ambiente es más que favorable al carbón", señaló Driscoll.

A medida que la tesorería aumenta, los accionistas podrían aprovechar tandas de compra de acciones o el sector podría iniciar una serie de fusiones.

Pero, advierten los analistas, la industria podría analizarlo dos veces antes de lanzarse en importantes gastos que podrían jugarles en contra si los precios caen otra vez.

El carbón por ejemplo está bajo presión, esto a largo plazo, frente a la competencia del gas natural, un recurso barato, o la demanda de energía limpia.

Incluso en China se podría estar operando un giro, según algunos analistas. El país busca reequilibrar su economía orientándola a los servicios y el consumo interior.

Pero un factor determinante podría ser sin embargo el dólar estadounidense, utilizado para el intercambio de materias primas.

Los proyectos de inversión y de reforma fiscal evocados por el presidente estadounidense alimentarían la inflación. La Reserva Federal estadounidense debería aumentar las tasas de interés, lo que reforzaría el dólar. Un billete verde caro encarecería las compras de los inversores con otras divisas.

El dólar "es probablemente el viento en contra que impedirá a las materias primas alcanzar un desempeño sólido", dijo a la AFP David Lennox, analista de Fat Prophets.

AFP