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Las hojas cubren el morro de un coche Volkswagen Polo el 19 de octubre de 2015 en la ciudad alemana de Hamburgo

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La automotriz alemana Volkswagen negociará en la justicia brasileña un mecanismo de reparación por haber colaborado con la dictadura militar del país sudamericano (1964-85), dijo un representante de la firma al diario O Estado de Sao Paulo.

"Fue el inicio de una discusión sobre cómo llegar a un acuerdo al respecto de esa cuestión", declaró Manfred Grieger, director del departamento de Comunicación Histórica del grupo VW, que visitó Brasil en octubre y se reunió con representantes de la fiscalía.

"Una idea tal vez es desarrollar un memorial junto a otras instituciones brasileñas, como sindicatos (...) Queremos evaluar los pro y contra respecto a los próximos pasos", dijo por correo electrónico, según la edición de este domingo del diario.

En septiembre, extrabajadores y activistas presentaron ante la fiscalía brasileña una demanda civil en la que acusan a Volkswagen de haber permitido torturas y persecuciones de decenas de trabajadores opositores al régimen.

Según la acusación, una docena de trabajadores fueron detenidos y torturados en la propia fábrica ubicada en Sao Bernardo do Campo, en la región metropolitana de Sao Paulo. La empresa también elaboraba "listas negras" para marginar a empleados.

VW dijo entonces a la AFP que investigaba esas acusaciones y que había tomado contacto con los involucrados. De acuerdo a O Estado, Grieger recopila desde 2014 informaciones y documentos sobre las acusaciones de apoyo a la dictadura.

La acción fue promovida por el Foro de Trabajadores por la Verdad, Justicia y Reparación con apoyo de centrales sindicales, abogados y activistas de derechos humanos. También cuenta con el respaldo de abogados que participaron de la Comisión Nacional de la Verdad, instaurada en 2012 por la presidenta Dilma Rousseff para investigar los crímenes de la dictadura.

El proceso contra VW emana de las investigaciones de esa Comisión y busca una reparación colectiva por parte de la compañía, no una indemnización caso a caso o un juicio criminal, explicaron abogados.

El mayor fabricante mundial de automóviles está en medio de un escándalo internacional desde septiembre cuando reconoció haber instalado un programa de falsificación de las mediciones de emisiones contaminantes en once millones de coches diésel de muchas de sus 12 marcas.

El "diéselgate" estalló en Estados Unidos y se expandió a otras partes del mundo, hizo perder a la empresa miles de millones de euros en la bolsa e infligió un duro golpe a la reputación de Volkswagen, emblema de la industria alemana.

AFP