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Imagen de cuerpos alojados en el área de estacionamiento de un hospital en Khan Sheikhun, una ciudad controlada por los rebeldes en la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, tras un supuesto ataque de gases tóxicos de fuerzas del gobierno, el 4 de abril de 2017.

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La Casa Blanca denunció el martes con firmeza un ataque químico en el noroeste de Siria, endureciendo súbitamente el tono con relación al presidente Bashar al Asad, a quien responsabilizó por ese "acto odioso".

La condena marca un punto de inflexión en las posiciones adoptadas recientemente por el gobierno de Donald Trump, que parecía aceptar la "realidad política" en Siria.

Sin embargo, también parece poner al descubierto las dudas de la Casa Blanca con relación a un conflicto que ha provocado unos 320.000 muertos en seis años.

En una nota oficial, Trump afirmó que "el ataque químico perpetrado en Siria contra personas inocentes, incluyendo mujeres y niños, es reprensible y no puede ser ignorado por el mundo civilizado" y acusó directamente a al Asad.

Por su parte, el secretario de Estado, Rex Tillerson, urgió a Rusia e Irán a ejercer su influencia sobre al Asad para evitar que ocurran nuevos ataques con uso de armas químicas.

"Llamamos a Rusia y a Irán, una vez más, a ejercer su influencia sobre el régimen sirio y que garanticen que este tipo de horrorosos ataques no ocurra nuevamente", expresó.

"Como autoproclamados garantes por el cese de hostilidades negociado en Astana, Rusia e Irán también tienen responsabilidad moral por las muertes" ocurridas en el ataque químico, añadió.

Hace pocos días, Tillerson había afirmado que la suerte de al Asad debía ser decidida por "el pueblo sirio", en una posición que se aproximaba de la posición defendida por Rusia en el conflicto.

Por su parte, la embajadora de Estados Unidos ante al ONU, Nikki Haley, había dicho que para Washington ya no era "una prioridad" concentrarse en la salida de al Asad del poder. "Es necesario escoger las batallas", dijo.

La posición del gobierno estadounidense parece haber iniciado un cambio con el ataque a la aldea de Jan Sheijun, una pequeña ciudad de la provincia de Idlib, bastión de la resistencia en el noroeste de Siria.

El ataque dejó por lo menos 58 personas muertas y unos 170 heridos, y provocó una oleada internacional de indignación. El ejército sirio desmintió categóricamente haber estado implicado en el episodio.

Para el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, "no hay una opción" verdadera para sustituir a al Asad, pero señaló que sería "de interés" de los sirios que el actual presidente no esté más en el poder.

"La idea de que alguien use armas químicas contra su propio pueblo, incluyendo mujeres y niños, no es algo que el mundo civilizado pueda aceptar pasivamente o tolerar", dijo.

"Creo que sería de interés para el pueblo sirio no tener en el poder a alguien capaz de esos actos", añadió.

- La "línea roja" de Obama -

En el Congreso varios legisladores, especialmente del conservador partido republicano, llamaron a Trump a aclarar la política de su gobierno hacia Siria.

Partidario de una intervención vigorosa en Siria, el senador John McCain destacó que este ataque se produjera "apenas algunos días" después de las declaraciones de Tillerson.

"Por si las cosas no son claras: la noción de que los sirios serán capaces de decidir la suerte de al Asad o el futuro del país en estas condiciones es una ficción absurda", dijo el influyente senador.

Para McCain, las recientes declaraciones de altos funcionarios estadounidenses tienden a "legitimar" este tipo de crímenes de guerra.

"Es necesario aclarar nuestra política hacia al Asad", apuntó de su lado el legislador James Lankford.

Pero si Trump mantiene el misterio sobre el diseño de su política hacia Siria, aprovechó la oportunidad para criticar a su antecesor, Barack Obama.

"Esta acción odiosa del régimen de Bachar al Asad es una consecuencia de la fragilidad y la indecisión del anterior gobierno", señaló Trump en su nota oficial.

"El presidente Obama dijo en 2012 que establecería una 'línea roja' contra el uso de armas químicas y no hizo nada", agregó, aprovechando la condena al ataque en Siria para ajustar cuentas con quien lo antecedió en la Casa Blanca.

En 2013, luego de un ataque con armas químicas, Obama había dicho que Estados Unidos estaba dispuestos a atacar blancos en Siria en caso de que incidentes como ese se repitieran.

Sin embargo, también dejó esa decisión sometida a un voto del Congreso, eliminando de hecho la posibilidad de una acción punitiva inmediata.

Ese voto nunca ocurrió y la idea de los ataques fue abandonada después de una propuesta rusa para eliminar las armas químicas en poder del ejército sirio.

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AFP