No es sólo paella
Los españoles también figuran entre los primeros inmigrantes llegados a Suiza y entre las comunidades extranjeras más numerosas del país.
La población suiza aprendió a conocer y apreciar los numerosos aspectos de la cultura ibérica. No obstante, la integración de los españoles aún está lejos.
Junto con los italianos, los españoles figuran entre los primeros grupos de inmigrantes que llegaron a Suiza. Con 77.000 integrantes, la comunidad española representa una de las poblaciones extranjeras más numerosas de Suiza.
El éxodo español comenzó a finales de los años cincuenta y se intensificó durante las tres décadas siguientes.
La mayoría de los inmigrantes españoles abandonó su patria en busca de trabajo para huir de la miseria. Otros fueron obligados al exilio después de la Guerra Civil porque se oponían al régimen franquista.
Venían principalmente de Galicia, región española particularmente pobre, con una larga tradición migratoria. También venían de Andalucía y de otras provincias españolas.
En Suiza los españoles echaron raíces allí donde encontraron trabajo: muchos en la construcción, la industria y el turismo donde, con el tiempo, conquistaron la fama de ser «buenos trabajadores».
Cultura y confrontación
«Logramos ser apreciados como colegas de trabajo fiables y vecinos cordiales. Actualmente, incluso aceptados, y después de haber vivido 40 años en Suiza, aún no estamos efectivamente integrados», dice José Galán, presidente de las Asociaciones españolas en Suiza.
Desde hace varios años, unidas a sus compatriotas, estas agrupaciones luchan por el reconocimiento y el respeto de la cultura ibérica en Suiza.
También la comunidad española en sus comienzos fue vista con desconfianza por los suizos. Las diferencias, culturales, educacionales y lingüísticas en relación con la población suiza local eran con frecuencia motivo de tensión y de incomprensión recíprocas.
No sólo los ciudadanos, sino también las instituciones suizas estuvieron siempre dispuestas a acoger de la mejor forma posible a los nuevos residentes.
«Durante más de 20 años, muchos niños españoles –también portugueses e italianos-, tuvieron que frecuentar las escuelas especiales para jóvenes con dificultades. No por ser menos inteligentes que los suizos, sino simplemente porque el sistema escolar no facilitaba su integración», lamenta José Galán.
Conocer para no tener miedo
«La aceptación pasa por el conocimiento». Los españoles adoptaron esta fórmula promoviendo varias actividades destinadas a hacer conocer su cultura entre la población suiza.
Son numerosas las asociaciones españolas que organizan regularmente manifestaciones culturales o de carácter social que cuentan con la presencia de compatriotas y, sobre todo, de ciudadanos del país de acogida.
Desde los cursos de flamenco cada vez más difundidos en Suiza, hasta los cursos de la lengua de Cervantes o de cocina española –seguidos con entusiasmo y curiosidad por muchos suizos-, sin olvidar la ropa diseñada por estilistas españoles, frecuente en las vitrinas de toda Suiza, los resultados de estos esfuerzos no se han hecho esperar.
Las asociaciones españolas se distinguen por su dinamismo en la promoción de la comprensión y difusión de la cultura helvética entre sus compatriotas. «Con regularidad organizamos cursos nocturnos de francés y alemán para los españoles que tienen dificultades con los idiomas, además de seminarios de información sobre las instituciones helvéticas o de prevención en el campo de la salud», agrega Galán.
¿Extranjeros de primera categoría?
Actualmente los españoles son considerados por muchos suizos como extranjeros privilegiados. Hasta tal punto que, según un estudio de la Universidad de Ginebra, unánimemente, son el grupo que, junto con los italianos, goza de mayor simpatía. ¿Es ésta la verdadera integración? José Galán no lo piensa así.
«Incluso si en comparación con los ‘nuevos extranjeros’ (africanos o asiáticos, por ejemplo) los españoles disfrutan de mayor reputación, las discriminaciones son aún muy frecuentes, tanto en el ámbito familiar como profesional», añade Galán.
Llamarse López o Martínez ya no es un problema en Suiza en la escuela obligatoria donde los niños españoles están integrados y hablan perfectamente las lenguas de sus compañeros suizos de clase, pero sí se vuelve a menudo un problema cuando se trata de buscar un empleo.
«Si un empleador tiene la opción de escoger entre un trabajador suizo y un español nacido en Suiza, prefiere al primero. Para un extranjero hacer carrera en ciertos niveles es prácticamente imposible», subraya el presidente de las Asociaciones españolas. «Incluso aún son más bien raros los matrimonios mixtos, por culpa de los prejuicios todavía presentes», agrega.
El resultado negativo de la reciente votación sobre la ley que se proponía facilitar la naturalización de los extranjeros de la segunda generación, parece darle razón.
Se ha hecho mucho, pero mucho queda por hacer.
swissinfo, Anna Passera
(Traducción: J.Ortega)
La comunidad española en Suiza cuenta con numerosas asociaciones dispersas en todo el país. Regularmente organizan fiestas, eventos culturales o deportivos para hacer conocer su cultura en Suiza.
La música y la cultura españolas son los aspectos más conocidos en Suiza.
El flamenco es una de las tradiciones de España más difundidas.
La cocina española es muy apreciada. Paellas, tortillas, jamones y vinos están presentes con frecuencia en las mesas suizas.
77.289 ciudadanos españoles (sin doble nacionalidad) residían en Suiza a finales del año 2004.
La mitad de entre ellos viven en la Suiza de lengua alemana y la otra mitad en la Suiza de lengua francesa.
Cerca de 2.400 españoles viven en la Suiza de expresión italiana, cantón del Tesino.
60% de los inmigrantes españoles vienen de Galicia.
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