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Asilo: las nuevas disposiciones preocupan

Jóvenes solicitantes de asilo africanos cocinan juntos en un centro de acogida. Keystone

Las iglesias y organizaciones de ayuda suizas denuncian las reformas de la Ley de asilo que propone el ministro de Justicia y Policía, Christoph Blocher.

Este contenido fue publicado el 21 julio 2004 - 20:11

Muchas de las disposiciones no se justifican y violan el derecho internacional, señalan en un comunicado conjunto emitido este martes (20.07.)

Desde que asumió la cartera de Justicia y Policía, Christoph Blocher no ha cesado de proponer medidas coercitivas para luchar contra la inmigración ilegal y el aflujo de refugiados que solicitan asilo en Suiza.

El Gobierno acaba de someter a consulta de las cámaras legislativas las medidas propuestas para la revisión de la ley del asilo.

Las nuevas normas “deben alarmarnos“, declaró Martin Rosenfeld, vicedirector de la Cruz Roja Suiza (CRS), este martes en rueda de prensa, coincidiendo con un grupo de ONG que consideran inútil el endurecimiento de la ley.

Uno de los aspectos más problemáticos es la disposición que contempla la detención ilimitada de los inmigrantes cuyas peticiones de asilo han sido denegadas.

Violación de los derechos humanos

Para las ONG se trata de una medida excesiva e incompatible con el derecho internacional, ya que viola la Convención Europea de Derechos Humanos.

No está justificado pretender que “la barca está llena” (título de un célebre filme suizo y principio formulado en 1942 cuando se cerraron las fronteras a los refugiados de los países europeos ocupados por el III Reich).

Para corroborarlo el secretario general de la Federación Suiza de Comunidades Israelitas (FSCI), Dennis Rhein, señaló que el año pasado las solicitudes de asilo descendieron al nivel registrado en 1995.

En su opinión, la campaña del gobierno, que hace hincapié en el miedo que provoca la inmigración y en los abusos que se registran en materia de asilo, tiene consecuencias inadmisibles.

Incluso las personas con derecho a ser protegidas no podrán serlo, puesto que una de las disposiciones prevé no cursar las peticiones de las personas que carezcan de papeles de identidad, sostuvo.

“¿Cómo puede un sudanés del Sur conseguir documentos, si su región lleva años devastada por enfrentamientos armados?”, se preguntó indignada Denise Graf, de Amnistía Internacional.

Hay múltiples razones por las que un solicitante no puede demostrar su identidad. Y entre otros ejemplos Graf citó la destrucción de los registros civiles durante los conflictos bélicos, así como la pérdida de la nacionalidad por motivos políticos.

“Si endurecemos las disposiciones en este ámbito, corremos el peligro de que aumenten las violaciones de los derechos humanos”, puntualizó.

Efectos contraproducentes

Agnell Rickenmann, secretario general de la Conferencia Episcopal Suiza (CES), sostuvo que las medidas propuestas “crean más problemas de los que resuelven”.

Suprimir la asistencia social a todos los solicitantes de asilo rechazados, por ejemplo, no favorecerá el retorno a sus países de origen. Al contrario. “Hará aumentar la clandestinidad, la miseria y la criminalidad”.

Una opinión que comparte el pastor Markus Sahli, miembro de la Federación de Iglesias Evangélicas suizas.

Según él, restringir la definición de refugiado restará atractivo al procedimiento de asilo y “hará aumentar la inmigración ilegal.” Y, además, hay personas en situaciones muy vulnerables “que no podrían soportar tales medidas”, insistió el vicedirector de la CRS, Martin Rosenfeld.

Otro punto que suscita preocupación es la disposición que prevé la admisión humanitaria y provisoria. Este cambio marginaliza a las personas acogidas en Suiza al negarles el derecho a la reagrupación familiar, así como el acceso al mercado de trabajo.

A ello se suma la obligación a pagar un adelanto para que las autoridades competentes procedan a revisar una solicitud de asilo rechazada, lo que enfurece a la Ayuda Obrera Suiza (AOS). “¿Cómo va a reunir el dinero para el recurso un refugiado que no tiene derecho a trabajar?”, se preguntó Marianne Roth.

El Gobierno ha sometido a consulta de las cámaras parlamentarias las propuestas para la revisión de la ley del asilo que tanto preocupan a las ONG e iglesias suizas.

Pero también causa malestar el procedimiento elegido, un procedimiento “abreviado y limitado que impide una evaluación objetiva”, según Beat Meiner, secretario general de la Organización Suiza de Ayuda a los Refugiados (OSAR).

swissinfo y agencias

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