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Aznar y Couchepin no descartan la guerra en Irak

José María Aznar (izq) y Pascal Couchepin (der) abordaron temas de actualidad, en la Moncloa. Keystone

José María Aznar y Pascal Couchepin, presidentes del gobierno de España y de Suiza, respectivamente, coincidieron en la necesidad de poner la fuerza internacional al servicio de una visión de derecho.

Este contenido fue publicado el 14 febrero 2003 - 21:39

Corea del Norte, el conflicto israelo-palestino y el terrorismo vasco, además de las relaciones de Suiza con la UE completaron la reunión en La Moncloa.

"Si Naciones Unidas confirma que Irak no cumple con la resolución 1441, la guerra es un recurso legítimo, siempre y cuando haya una nueva resolución para poner en su sitio a Saddam Hussein y a su pandilla", sentencia el presidente de Suiza al tiempo de señalar la coincidencia con la posición proclamada por el presidente del gobierno español en la crisis de Irak.

Ambos abogan porque las reglas de juego no favorezcan a gente sin moral política ni respeto de los derechos humanos, ni de las normas internacionales, alusión dirigida al dictador iraquí.

Evitar la guerra, pero no a cualquier precio

A juicio del ministro del Interior y presidente de Suiza, "todos queremos evitar una guerra, pero no siempre debemos eludir la confrontación a cualquier precio". Si Bagdad engaña a los inspectores de Naciones Unidas, la salida militar puede ser, por tanto, inevitable.

El consejero federal Couchepin cita asimismo el crecimiento diario del potencial militar en el Golfo y la dificultad de imaginar una desmovilización "sin resultados".

No omite en este cuadro la actitud de Hussein que "estaría forjando su estrategia especulando con la división en Europa e intentando separar la coalición democrática " para escapar a la guerra.

En cuanto a la tesis del petróleo como causa única del conflicto, el presidente Couchepin considera que es un aspecto secundario del problema, pero no la razón esencial del conflicto con Irak.

En cambio el arma del petróleo es peligrosa en manos de un dictador como Hussein, sostiene matizando: "si Irak produjera sólo mandioca (en vez de petróleo), tal vez no habría el conflicto".

Manifestaciones y Conferencia humanitaria

"Nadie está a favor de la guerra. El manifestarse a favor de la paz tiene la simpatía de todos. Pero manifestar por la paz es, en el fondo, hacerlo también contra Irak, es decirles que queremos para ellos la paz, que obedezcan a Naciones Unidas", precisa para enfatizar que las manifestaciones no pueden ser interpretadas como si fueran sólo en contra de Estados Unidos.

Esta apreciación surge a propósito de las movilizaciones convocadas en varias capitales del mundo, entre ellas Madrid y Berna, con la finalidad de expresar una clara oposición a la guerra.

A poco trecho en el tiempo y en el espacio, la conferencia humanitaria en la ciudad de Ginebra examina las probables secuelas y las exigencias que supondrán éstas si estalla la guerra en Irak.

"Si podemos hacer algo para aliviar el sufrimiento de las personas, de la población civil, es bueno", recalca el presidente Couchepin refiriéndose al compromiso de Suiza en la promoción del derecho internacional humanitario y al propósito de cumplir un papel semejante al realizado en el conflicto afgano, ocasión en la que la Confederación presidió durante seis meses el denominado "Afgan Suport Group".

Interés en la democracia helvética

El presidente de Suiza expuso al jefe del gobierno español la visión de Suiza con respecto a la evolución de las relaciones con la Unión Europea, considerando el valor del referendo en las decisiones y competencias en los niveles regional y nacional.

José María Aznar mostró interés en el buen funcionamiento de este mecanismo político anclado en la democracia directa de la Confederación Helvética, apunta Pascal Couchepin.

En su repaso a la actualidad, pusieron de manifiesto la preocupación ocasionada por la actual división en el seno de la UE. Varias reuniones en los venideros días tratarán de encontrar una posición común.

"Si Europa quiere tener una voz unida y fuerte en materia de política extranjera, es necesario dotarse de una fuerza militar, propia, y eso implica inversiones considerables. ¿Está Europa en condiciones y de acuerdo en hacer tal inversión? Quizás ello dependa de la vida política", señala Pascal Couchepin sintetizando además que Europa es Europa sin el apelativo de vieja o nueva.

Terrorismo

La lucha contra el terrorismo y en particular el terrorismo vasco fue evocado en el encuentro que celebraron los presidentes Aznar y Couchepin en la Moncloa.

"De lo que se trató es de comprender cuáles son las fuentes para la existencia del terrorismo vasco, cuáles son las razones que, por supuesto no lo justifican, pero explican por qué el terrorismo vasco, aún habiendo perdido mucho, sigue existiendo", precisa el consejero federal suizo.

Además de abordar las señales preocupantes en el conflicto israelo-palestino y en Corea del Norte, José María Aznar y Pascal Couchepin reiteraron la solidez de las relaciones entre España y Suiza.

swissinfo/Juan Espinoza, enviado especial a Madrid.

Datos clave

España es un socio económico tradicional de Suiza.
Es séptimo cliente y noveno abastecedor en Europa.
Las inversiones suizas en España se han duplicado en la última década.
Grandes firmas helvéticas tienen asiento en el país ibérico.
Suiza invirtió 5.300 millones de francos en España, en el 2000.

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