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Una imagen de la sede central de Caixabank tomada el pasado 5 de octubre en Barcelona

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CaixaBank, el tercer banco más importante de España, reconoció este martes que sacó su sede social de Cataluña ante la retirada de depósitos de clientes nerviosos por la incertidumbre política en la región, cuyas autoridades amenazan con declarar la independencia.

La entidad, primer banco en la región catalana, admitió esta medida después de anunciar un buen desempeño en el tercer trimestre de 2017, en que duplicó su beneficio neto, hasta los 649 millones de euros.

Cinco días después del referéndum de autodeterminación inconstitucional del 1 de octubre en Cataluña, CaixaBank tomó la decisión en respuesta "a una situación técnica de intranquilidad de nuestra clientela", indicó en conferencia de prensa su consejero delegado, Gonzalo Gortázar.

"A partir del 1 de octubre, pudimos detectar en nuestra clientela intranquilidad, nervios", dijo Gortázar, quien no obstante dijo que el impacto de los retiros fue "moderado", sin especificar su monto.

CaixaBank fue una de las primeras grandes empresas que anunciaron el traslado de su sede social fuera de Cataluña, en previsión de una posible declaración unilateral de independencia de las autoridades de la región, que representa un 19% del PIB español.

Según cifras del Colegio de Registradores, desde entonces hasta 1.300 empresas han abandonado la región, entre ellas algunas emblemáticas como el Banco Sabadell, la productora de cava Codorníu o el grupo editorial Planeta.

El objetivo era "dejar fuera de cualquier duda que la fortaleza de CaixaBank se mantendría en cualquier escenario y que estaremos siempre bajo el paraguas de la zona euro", explicó Gortázar.

La medida permite a CaixaBank seguir contando con la posibilidad, crucial para su actividad, de acceder a la financiación del Banco Central Europeo (BCE), dijo Gortázar.

Una vez trasladada la sede social, el impacto sobre los depósitos "primero se ha parado y segundo, se ha revertido", señaló.

Ante la pregunta de si el cambio de sede es temporal, se limitó a responder: "si el consejo de administración hubiese querido decir que el traslado fuera temporal, lo hubiera dicho, y no ha dicho nada al respeto". La decisión es "únicamente nuestra", aclaró, interrogado sobre eventuales presiones políticas.

- Resultados que superan previsiones -

CaixaBank no ha modificado sus objetivos de crecimiento para 2017, pero si la crisis en Cataluña se prolonga "tendría un impacto muy dañino" sobre la economía española, dijo Gortázar.

Antes de la rueda de prensa, el banco había anunciado su desempeño positivo en el tercer trimestre de 2017, doblando su beneficio neto hasta los 649 millones de euros, gracias a la integración de la entidad portuguesa BPI, comprada en febrero.

En el tercer trimestre de 2016, CaixaBank había registrado un beneficio neto de 332 millones de euros. BPI contribuyó en alrededor de 103 millones de euros, señala el banco español en un comunicado.

El producto neto bancario, equivalente a la facturación, alcanza a 1.201 millones de euros, contra 1.039 millones en el tercer trimestre de 2016 antes de la integración del BPI.

Sobre los nueve primeros meses del año, aumentó en más del 15%, hasta los 3.550 millones de euros. Sin la compra del BPI, el aumento sólo hubiera sido de 6,5%, precisa el banco.

El resultado es muy superior a las previsiones de los analistas recopiladas por la agencia de información financiera Factset, que preveía en promedio un beneficio de 486 millones de euros.

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AFP