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Los coches eléctricos avanzan, pero ¿Suiza está preparada?

En la actualidad, en Suiza hay 5 700 estaciones de recarga repartidas en las ciudades y los pueblos. La infraestructura de los puntos de recarga se cita a menudo como el talón de Aquiles de Suiza. © Keystone / Christian Beutler

El año pasado se dispararon las ventas de vehículos eléctricos nuevos en el mundo, también en Suiza. Sin embargo, queda mucho por hacer si la revolución de los coches eléctricos y la reducción de las emisiones de CO2 en Suiza quiere seguir el ritmo de países punteros como Noruega.

Este contenido fue publicado el 03 mayo 2021 - 08:55
Simon Bradley (texto), Julie Hunt (vídeo), Pauline Turuban (gráficos)

El 2020 fue el año en que el coche eléctrico conquistó las masas. General Motors, el mayor productor de automóviles de Estados Unidos, ha declarado que el 40% de su flota será eléctrica de aquí a 2025. Mientras tanto, China lidera los avances hacia la movilidad eléctrica en términos de ventas totales de vehículos eléctricos. Alemania, Francia y el Reino Unido han registrado un crecimiento de tres dígitos. Los nuevos modelos que salieron al mercado tras la imposición de objetivos más estrictos en materia de emisiones se han vendido como pan caliente.

Entre los países más pequeños, Noruega sigue siendo pionero en este terreno. El año pasado se convirtió en la primera nación en la que las ventas de coches eléctricos superaron las de los vehículos propulsados por otras fuentes de energía (el 54% de todos los vehículos nuevos en Noruega son coches eléctricos de batería).

Suiza, que tiene un producto interior bruto (PIB) similar al de Noruega, estableció su propio récord de ventas. En febrero pasado se superó el objetivo del Gobierno – establecido en la hoja de ruta para la movilidad eléctricaEnlace externo – de aumentar al 15% la proporción de nuevos vehículos recargables para 2022.

“La evolución en el último año ha sido muy positiva”, señala Marianne Zünd, portavoz de la Oficina Federal de Energía.

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“Normalmente, cuando se adoptan nuevas tecnologías, se produce la llamada curva en S, que comienza muy lentamente, luego se hace cada vez más pronunciada y al final vuelve a ralentizarse. Creo que estamos en el inicio de la pendiente más pronunciada”, estima Martin Bolliger, responsable del departamento técnico del Touring Club Suiza (TCS).

Según Bolliger, los suizos fueron los primeros que adoptaron esta tecnología; las distancias en Suiza son relativamente cortas, la gente está sensibilizada con la ecología y dispone de medios económicos para comprar vehículos eléctricos que, en promedio, son más caros que los modelos de gasolina o diésel.

“Además, Suiza no tiene una industria automovilística con su propia agenda, por lo que el poder adquisitivo se puede desencadenar con relativa facilidad y sin gran resistencia”, añade el experto del TCS.

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¿Cuál es la estrategia?

Suiza quiere alcanzar la neutralidad carbónica de aquí a 2050. El transporte tiene un papel crucial, ya que es responsable de un tercio de las emisiones de CO2, más que cualquier otro sector.

Los políticos y expertos del sector coinciden en que el país alpino tiene que pisar el acelerador si quiere impulsar la adopción de coches eléctricos a largo plazo y reducir las emisiones de los vehículos.

“Estamos en plena crisis climática. Si esta transición es tecnológicamente posible y económicamente viable, debe producirse cuanto antes”, declaró en febrero la senadora del Partido Ecologista Alèle Thorens a la radio pública suiza de habla francesa RTS.

Siguiendo los modelos noruego y británico, el Partido Ecologista ha exigido – hasta ahora sin éxito – que se fijen plazos más estrictos para eliminar progresivamente los vehículos que funcionan con combustibles fósiles.

En las últimas dos décadas, Noruega – país productor de petróleo – ha ofrecido reducciones de impuestos para los vehículos eléctricos y una serie de incentivos y exenciones para atraer compradores. En Suiza, los cantones propusieron recientemente exenciones fiscales e incentivos limitados, pero de forma no coordinada y sin una estrategia nacional clara.

La ministra de Medioambiente, Simonetta Sommaruga, se ha reunido recientemente con representantes de los cantones, las ciudades, las industrias automovilística y eléctrica, así como del sector inmobiliario, para discutir “objetivos más ambiciosos” para los vehículos eléctricos y las infraestructuras, pero no se ha decidido nada.

“Noruega, en cambio, ofrece dinero y ventajas como aparcamientos, carriles bus y electricidad en los parkings”, dice Martin Bolliger. “Creo que para facilitar la transición a los vehículos eléctricos sería bueno promoverlos. En los mercados vecinos vemos que las subvenciones directas para animar a la gente a comprar coches eléctricos están resultando muy eficaces”.

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¿Un modelo noruego?

Sin embargo, Martin Winder, responsable de los proyectos de transporte en la Asociación Tráfico y Ambiente (ATA), considera que la estrategia noruega de subvenciones es demasiado cara – se estima que costaría 2 000 millones de francos – e innecesaria en Suiza.

“El hecho de que se vendan cada vez más modelos eléctricos demuestra que se puede prescindir de tal estrategia”, dice.

La nueva ley sobre CO2 – sobre la que los suizos votarán el 13 de junio – contiene buenos incentivos, agrega Winder. “Si los suizos aceptan la nueva ley, las normas se reforzarán y los importadores tendrán que vender más coches eléctricos y vehículos con motores de combustión que consuman menos”, subraya.

También François Launaz, presidente de la asociación de importadores de automóviles Auto Suiza, duda que Noruega pueda ser un modelo para Suiza. “Creo que tenemos que ser realistas. Noruega va décadas por delante de todos los demás países. Querer imponer la movilidad sin motores de combustión de aquí a 2025 en un país como Suiza, que está completamente infradotado de estaciones de recarga, es una utopía”, declaró a RTS.

“Temo un bloqueo de las carreteras”

La infraestructura de los puntos de recarga se cita a menudo como el talón de Aquiles de Suiza, que en la actualidad dispone de 5 700 estaciones de recargaEnlace externo repartidas en las ciudades y los pueblos. De aquí a finales de 2021, se prevé instalar estaciones de recarga en 50 áreas de descanso de las autopistas y en la mayoría de las gasolineras. Según las autoridades federales, la densidad de puntos de recarga por número de vehículos en Suiza es superior a la media europea.

“No lo estamos haciendo mal, pero temo un bloqueo en las carreteras en los próximos años”, dice Anthony PattEnlace externo, profesor de política climática en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETHZ). “La principal duda para comprar un coche eléctrico en Suiza es si puedo cargarlo en casa".

La red de puntos de recarga en el país es "bastante densa", pero está "orientada hacia un modelo equivocado", sostiene Patt. "Muchos pueblos y ciudades han intentado aportar su granito de arena creando uno o dos puntos. Pero en cierto sentido son inútiles, porque no es esto lo que la gente quiere”, dice.

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Recargar el coche en casa

Según el profesor de la ETHZ, donde Suiza está realmente atrasada es en la posibilidad de que los propietarios de vehículos eléctricos puedan recargarlos en casa, ya sea en el garaje de su vivienda o en las calles donde los residentes aparcan por la noche.

La Oficina Federal de Energía ha apoyado varios proyectos piloto para instalar puntos de recarga en los parkings de ciudades como Zúrich y Basilea. Sin embargo, reconoce que, en general, “hay muy pocos disponibles”.

En Suiza, el 57% de la población vive de alquiler, mientras que el 84% de los noruegos son propietarios de su vivienda. Los noruegos, a diferencia de los suizos, tienen la posibilidad de recargar sus vehículos en casa.

Una solución podría venir de Alemania, que el año pasado aprobó una ley que autoriza a los inquilinos a instalar estaciones de recarga para sus vehículos eléctricos. La ley obliga también a los propietarios de inmuebles a adaptar el cableado del edificio para poder instalar cargadores. Este cambio podría producirse también en Suiza, aunque será muy difícil, porque no hay presión para que se haga, según las autoridades.

"El mercado podría resolver la cuestión de los cargadores en los edificios, pero no veo cómo resolver el problema del aparcamiento en la calle si los gobiernos y los municipios no se implican”, dice Anthony Patt.

"Puede que dentro de cinco o diez años la tecnología aporte una solución al problema. Los coches eléctricos tendrán baterías tan grandes y se recargarán tan rápido que básicamente se podrán tratar como los coches de gasolina. Pero aún no hemos llegado a ese punto”.

Traducción del inglés: Belén Couceiro

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