Por qué necesitamos saber más sobre el trigo y cuanto antes

Expertos analizan el rendimiento, la calidad y la resistencia de los cultivos de trigo ante las plagas, entre otros rasgos agronómicos. ​​​​​​​ DSP Ltd.

Si los experimentos actuales logran acelerar el desarrollo de variedades de trigo más resistentes, podemos estar un paso más cerca de terminar con el hambre y la desnutrición en el mundo. Varios investigadores suizos trabajan en el desarrollo de una huella genética para predecir el rendimiento y la resistencia de los cultivos.

Este contenido fue publicado el 25 mayo 2020 - 11:00
Clare O'Dea

Nombres como Nara, Baretta y Montalbano son parte de la lista de las 57 variedades de trigo que ha desarrollado Suiza para los mercados nacional e internacional. Cada una de ellas, incluidas en un catálogo, ha supuesto entre 10 y 15 años de trabajo de expertos suizos en el llamado mejoramiento de cultivos. Sin embargo, existen métodos recientes, apoyados en tecnologías punta, que podrían acortar los tiempos y eliminar varios años en este proceso.

Una perspectiva de progreso que es especialmente alentadora debido a que el tiempo es oro. Actualmente, el arroz, el maíz y el trigo son los “tres grandes cultivos” globales que, juntos, aportan más de la mitad de las calorías que consume la población planetaria. Sin embargo, también son cultivos que están amenazados constantemente por la evolución de las condiciones climáticas y las plagas, riesgos que ha intensificado la emergencia climática.

El problema, según Achim Walter, profesor de ciencias de los cultivos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETHZ), es que la variedad de genotipos –o perfiles genéticos– de esta gramínea aún es muy escasa.

“Necesitamos más especies de plantas [de trigo] si queremos alimentar al mundo y necesitamos variedades más resistentes de estas especies. Han de ser variedades de alta calidad y rendimiento que deben conservar la humedad del suelo y también requerir los menos fertilizantes y pesticidas posibles”.

Es mucho lo que está en juego

La población mundial alcanzará –o superará– los 10 000 millones de habitantes en 2050 y un tercio de las tierras agrícolas ya están clasificadas como degradadas. Es mucho lo que está en juego. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha declarado que la innovación, especialmente en la agricultura, "será una gran fuerza motriz para acercarnos a un mundo sin hambre y sin malnutrición".

El mejoramiento vegetal ayuda a este propósito echando mano, simultáneamente, de tecnologías tradicionales y tecnologías punta. Una forma de innovación que puede aportar mucho a la agricultura sostenible. Roland Peter, jefe de mejoramiento vegetal de Agroscope, centro de competencias de la Confederación en investigación agrícola, afirma que Suiza tiene la ventaja de llevar camino andado en este ámbito.

“Suiza siempre se ha esforzado en el mejoramiento vegetal para acrecentar la resistencia a las plagas. Esto ha permitido que despeguen y sean bien recibidos extensos programas de cultivo en los que los agricultores no realizan pulverizaciones [de pesticidas]”, explica.

Reducir dichas pulverizaciones es positivo para el bolsillo de los agricultores y también para el medioambiente si todo el paquete de medidas funciona correctamente.

Muchos de los campos donde se realiza este mejoramiento vegetal están en terrenos planos al sur del lago de Neuchâtel, donde tiene sede Delley Seeds and Plants (DSP), una pequeña empresa que trabaja en colaboración con Agroscope. DSP es propiedad de la asociación suiza de productores de semillas Swisssem y copropietaria de varias variedades de trigo del programa de mejoramiento de Agroscope.

En los campos de DSP se cultivan diversas variedades de trigo distribuidas en diferentes secciones de estas tierras. DSP Ltd.


Selección

Hoy en día, los llamados obtentores –especialistas en la optimización de los cultivos– tardan entre 10 y 15 años en conseguir que se cumplan todos los requisitos para certificar una nueva variedad de trigo. Y las variedades ya existentes siempre deben seguirse controlando para que se mantengan estables cada año, un proceso que se conoce como selección de conservación. DSP también siembra y distribuye variedades de soja, maíz, forrajes y hortalizas.

Como jefe obtentor de Agroscope, Roland Peter intenta que la información fluya constantemente entre el laboratorio y el campo. Peter refiere que los métodos clásicos moleculares y de cultivo vegetal ya se están utilizando junto con alternativas para acortar el tiempo de las pruebas de campo que realizan. “Con socios como la Universidad de Zúrich y la ETHZ trabajamos en el desarrollo de marcadores moleculares para rasgos específicos, por ejemplo, la resistencia a las plagas. Estos marcadores nos dicen si la resistencia está presente en la planta, o no, como si fueran pequeñas banderas. Luego podemos usar la información para el cultivo rutinario.

"Recientemente, Agroscope y la ETHZ se han concentrado en la llamada selección genómica. Una tecnología que sigue considerándose una técnica de cultivo convencional. En este caso, no hay modificación o "edición" genética, solo se lee el genoma de las plantas de múltiples formas y se compara con el de otras.

“El objetivo es que podamos predecir los rasgos de una determinada planta. Hay decenas de miles de marcadores que forman el perfil genético de una planta. Si podemos combinar esta información con nuestras observaciones en el campo e integrarla en un modelo estadístico inteligente, podríamos predecir inmediatamente un rasgo determinado de cualquier nueva planta. Esto nos evitaría laboriosas y largas pruebas en los campos, y nos permitiría ahorrar un tiempo valiosísimo”.

Estas primeras rondas de prueba han sido “muy alentadoras”, dice.

Christian Ochsenbein, jefe de la División de Producción de Forrajes de DSP. Clare O’Dea

Respaldo político

Christian Ochsenbein, de DSP, nota una tendencia hacia la consolidación y la privatización internacional de las semillas en los últimos años. “Grandes compañías como Syngenta/ChemChina, Bayer CropScience, Corteva Agriscience y DLF han ido comprando firmas pequeñas. Nosotros somos independientes y estamos orientados a las necesidades suizas, un papel que los políticos han reconocido cada vez más últimamente”.

A principios de 2020, el Gobierno helvético presentó su nueva Estrategia Agrícola 2022-2025, que tiene por objeto reducir la huella ecológica de esta actividad productiva. El Gobierno destina 5 millones de francos suizos (5,2 millones de dólares) adicionales cada año a invertir en "programas de optimización de cultivos agrícolas que resulten estratégicamente relevantes para el país; así como en la creación y operación de un centro de competencia para el mejoramiento vegetal".

El valor de la producción de plantas dentro del sector agrícola supera los 4 000 millones de francos.

¿Vientos de cambio?

De cara al futuro, Agroscope se mantiene atenta a los avances de las tecnologías de optimización vegetal, por ejemplo, las que permiten la edición del genoma (que actualmente se regula como OGM), pero no hace uso de ellas porque en 2005, Suiza aprobó en votación popular una moratoria sobre el uso de organismos genéticamente modificados (OGM).

Pero hay un punto delicado: los límites entre los resultados de estas nuevas técnicas de mejoramiento de cultivos y la optimización convencional son cada vez más borrosos. De hecho, muchos países fuera de Europa han adoptado algunas de estas novedosas técnicas, asumiéndolas como "convencionales" y sin necesidad de que exista una etiqueta que las declare como tal.

Para mayor transparencia, la Comisión Europea encargó un estudio sobre estos nuevos métodos de mejoramiento vegetal en Europa para ir dando forma a la futura legislación en esta materia. Los resultados de este estudio se conocerán previsiblemente el año próximo.

Por su parte, los expertos suizos siguen probando las oportunidades y riesgos medioambientales que plantean los prototipos de estas nuevas tecnologías de optimización en laboratorios, en invernaderos y en el campo. Pero debido a la citada moratoria, vigente hasta 2021, el trabajo de campo que realizan debe mantenerse siempre en sitios protegidos. Y parece poco probable que la posición de Suiza cambie el próximo año cuando se plantee renovar la moratoria.

DSP también ha sido exitosa en el desarrollo de variedades de soja adaptadas al clima europeo, más frío que en otras latitudes. ​​​​​​​ Clare O’Dea

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