Suiza, aún la preferida de la inmigración alemana
La comunidad germana en Suiza creció 10% el año pasado y ya se sitúa en 172.000 personas. Este dato confirma la atracción del mercado laboral helvético.
Sin embargo, los trabajadores calificados y los especialistas alemanes serán más requeridos en su país, donde la economía crece y disminuye el número de desempleados.
«Los alemanes dan la espalda a Suiza», intituló recientemente un diario helvético gratuito. ¿Cómo es posible? En 2005 la Confederación Helvética se convirtió en el país de emigración preferido de los vecinos del norte, y ¿ ahora regresarán a su país?
Falsa alarma, como lo indican las estadísticas de la Oficina Federal de Migración. En Suiza viven y trabajan más alemanes que nunca antes. A finales de 2007 eran 172.580, es decir, 15.000 más que el año precedente.
Los obreros bien cualificados y los especialistas de alto nivel contribuyen al incremento del Producto Interno Bruto de país, que este año crecerá 2,8%, según recientes previsiones del Instituto Coyuntural de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ).
La ola inmigratoria podría apaciguarse
«Igual que antes, muchos alemanes siguen inmigrando a Suiza, ya que también aquí se están creando muchos puestos de trabajo», confirma Serge Gaillard, director del departamento laboral de la Secretaria de Estado de Economía (Seco).
Sin embargo, Gaillard corrobora que podría registrarse un retroceso en la ola inmigratoria proveniente de ese país, ante la buena salud de la economía germana. Esa buena coyuntura provoca mejoras en el mercado laboral local, especialmente en la parte occidental de Alemania.
«Por ello será menos atractivo emigrar», dice Gaillard, al suponer que las empresas alemanas registrarán un «fuerte incremento» en su demanda de mano de obra.
El éxodo se frenará de manera generalizada
La suposición de Gaillard se respalda con las cifras de la Agencia Laboral Federal de la vecina Alemania. El año pasado, las autoridades del trabajo germanas dirigieron a Suiza 3.466 personas. En la primera mitad de este 2007 apenas han sido 934.
«Este retroceso no tiene que ver específicamente con Suiza, sino que afecta a todos los países», relativiza la portavoz de la Central de Facilitación de Especialistas en el Extranjero (ZAV en su sigla germana), con sede en Bonn. La razón: la mejora en los resultados económicos de Alemania y su repercusión en su mercado laboral.
Al respecto basta mencionar dos cifras: las empresas germanas tienen un millón y medio de puestos de trabajo desocupados y la tasa de desempleo descendió a 8,4%, su nivel más bajo en los últimos doce años.
Aunque se incremente la demanda de fuerza laboral en Alemania, Serge Gaillard de Seco no cree que Suiza deje de ser el destino laboral preferido en el extranjero para los alemanes.
«Suiza es muy atractiva como lugar de trabajo y de residencia, lo que comprueba su alto índice de inmigrantes».
Y si bien es cierto que el alto costo de la vida en Suiza parece ser un inconveniente, en los últimos años se han visto algunas mejorías al respecto, asienta el director sobre asuntos laborales de Seco.
En lo que respecta al paisaje coyuntural helvético, Gaillard tampoco ve ninguna nube negra opacando el cielo. A diferencia de otras fases de alta coyuntura en el país, esta vez no se observa una pronunciada falta de especialistas.
«El acuerdo de libre circulación de personas ha ampliado significativamente el potencial del personal cualificado disponible», afirma.
Se refutan los temores previos
Esta apertura de fronteras entre Suiza y la Unión Europea (UE) beneficia primeramente a los viejos miembros de la Europa Unida. Para los nuevos Estados adheridos, es decir, los países del Este, aún las plazas laborales en Suiza están limitadas. Y, aparentemente, tampoco son muy solicitadas:
Los contingentes de larga duración (cinco años) aceptados hasta finales de junio se aprovecharon al 50%, mientras que los permisos de corta duración (4 a doce meses), en un 75%.
Con estas cifras se muestra que los temores de una «inundación» de «trabajadores baratos del Este europeo» fueron infundados. Justamente con ese recelo se manejó en 2005 la campaña de los sectores de derecha que buscaban evitar que fuese aceptado el acuerdo de libre circulación de personas entre Suiza y los nuevos Estados miembros de la UE.
Dumping salarial desde arriba
Los sindicatos apoyaron el acuerdo tras la exigencia de establecer un paquete de medidas de acompañamiento para evitar el dumping social y salarial.
Pero esos párrafos en la legislación aún no provocan el efecto esperado:
Casi un cuarto de las empresas constructoras en Suiza que cuentan con un Contrato Colectivo de Trabajo infringen las condiciones laborales acordadas, según muestra un informe sobre la aplicación de las medidas de acompañamiento.
swissinfo, Renat künzi
(Traducido por Patricia Islas Züttel)
El electorado suizo aceptó en 2005 la extención del acuerdo de libre circulación de personas para los nuevos miembros de la Unión Europea.
Para proteger el mercado laboral suizo se concertó una apertura paulatina para el acceso de los trabajadores de esos países a través de contingentes.
El contingente para una residencia prolongada (5 años) asciende paulatinamente de 1.700 (2006/2007) a 3.000 personas (2010/2011).
El contingente para una residencia temporal (entre 4 y doce meses) asciende paulatinamente de 15.800 (2006/2007) a 29.000 personas (2010/2011).
Los trabajadores pueden ingresar al país sólo en caso de haber firmado un contrato con un empleador suizo.
A partir de mayo de 2011, el mercado laboral suizo se abrirá sin restricciones a la UE y sus nuevos miembros.
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