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Del rock a la salsa, para convencer a los suizos

"Dale golpe" es el título de 'Solodos' en el CD 'La Suisse internationale'.

Al principio, la música de Gustavo Nanez no entusiasmaba al público suizo y le parecía estar en un 'velorio'.

Hasta que comprendió que los suizos se divierten sin dar rienda suelta a sus emociones y que de un peruano no esperan rock sino salsa. Gracias a ese estereotipo supervivió musicalmente.

Presente en "La Suisse internationale" con 'Píntame la casa', Gustavo creció en Lima con el rock. Pero cuando llegó a Suiza en 1991, su rock peruano fue ignorado completamente. 'Pero si este género es anglosajón' parecían decirle los suizos.

Para no morir artísticamente ni seguir dando 'gato por liebre', Gustavo empezó a hacer música latinoamericana. "Me encasillaron en un esquema, pero le saqué provecho a eso", expresa a swissinfo.

Su historia es la de muchos inmigrantes. En Perú vivía del rock, estudió teatro por convicción y mecánica de aviones por obligación, para complacer a su padre, "que no me habría dejado salir de casa sin un diploma bajo el brazo".

Siguiendo el llamado del arte, un día viajó a Alemania con un proyecto de teatro que no prosperó. Iba a regresar a Perú, pero su novia suiza, a la que conoció cuando daba conciertos en el Cusco, le pidió quedarse en Zúrich.

Una carrera desde abajo

Gustavo aceptó porque en esos años "el Perú ardía". La novia lo llevó a su trabajo, el centro cultural 'Rote Fabrik', donde el peruano hizo carrera desde abajo. "Empecé limpiando baños y cocinas, después hice además reparación y mantenimiento técnico y atendía el bar", cuenta.

Los 'cachuelitos' rendían sus frutos, Gustavo debía declarar sus horas de trabajo, pero no tenía permiso de residencia. No quería casarse, la novia tampoco, pero lo hicieron para tener los papeles en regla.

En los diez años en la Fábrica Roja, Gustavo no perdió de vista a la música. "Me di cuenta de cuál era mi prioridad y dejé todo para tocar". Se agrupó con otros músicos latinos, pese a que no sabía tocar ni salsa, ni cumbia, ni merengue. "Sólo tocando lo mío pude enfrentar la pérdida de identidad, mi nostalgia por la familia, los amigos, el idioma...".

En Suiza, opina, uno tiene que hacer arte de su etnia, encajar en los estereotipos, lo que a veces es una ventaja. Porque con la música de su tierra consiguíó los bonos que no le dio el rock. "Me buscan porque quieren fuego, alegría, sabor, lo que ofrezco con gusto, y encima me pagan por ello".

Individualismo, para marchar con esta sociedad

Según este músico, el público suizo carece de la euforia latina, pero es crítico y sabe lo que quiere. "Es tan tranquilo que al principio tenía la impresión que estaba en un velorio y no en un concierto. Ahora ya no espero que se animen, sé que gozan por dentro".

Los 16 años en Suiza han marcado a Gustavo, que ya tiene doble nacionalidad. "Ahora pienso antes de actuar, no soy tan sentimental, me he vuelto más racional y menos radical y, sobre todo, individualista, de lo contrario uno no va lejos en esta sociedad".

A él, que creció con once hermanos, le costó aprender a ser individualista. Hoy piensa sin remordimientos que su tarea no es resolver los problemas de los que quedaron en Perú. "A la distancia me siento más cerca de ellos", expresa este músico.

Vivir en Suiza "es como estar en el cielo, es lo máximo en calidad de vida", dice este peruano cuyo grupo está formado por músicos de varias nacionalidades, incluidos suizos y casi todos hablan español. Gustavo está convencido de "la aceptación del español en Suiza y de la universalidad de la música latina".

Ritmos de Romana a Lausana

Los hermanos Isaías (33) y Thony Vega (28) son 'Solodos'. Hace 14 años llegaron a Suiza desde la República Dominicana para reunirse con su madre, casada en segundas nupcias con un español.

En su país natal quedó su padre, de origen haitiano, un hermano y dos hermanas. Un hermano vive en Nueva York, otro en España. "Sin contar los hermanos que murieron somos siete", explica Isaías, mientras tratamos de entender el rompecabezas familiar.

Isaías, que ya hacía hip hop como aficionado en su país, convenció rápido a su hermano de hacer música. "Al principio colaborabamos con grupos que tocaban como pasatiempo, les faltaba motivación", recuerda Isaías.

Como queríamos avanzar, el 2000 nos desvinculamos de una casa de producción francesa, invertimos lo ahorrado y abrimos un estudio de grabación, fuimos nuestros propios manager y personal de limpieza. También tuvimos auspiciadores, agrega.

Con Roldán del grupo Orishas grabaron "Dolores", canción que habla de las dominicanas que vienen a Europa con la promesa de un empleo como bailarinas y terminan en la prostitución. El disco causó impacto y la casa disquera Universal asumió su distribución.

Después vino "Essence" y finalmente se concentraron en el proyecto 'Solodos'. "Nuestro hip hop ahora es más latino, usamos más acordeón, guitarra, trompeta", explica Thony. "Aún no podemos sobrevivir de la música", aclara Isaías, quien tiene una oficina gráfica y es padre de dos niños. Su compañera es de Bosnia.

El escenario es como un sueño

Los Vega dicen no haber tenido problemas de integración, excepto cuando la madre se fue a España e Isaías tuvo que asumir la tutela de Thony (entonces menor de edad), para evitar que las autoridades de migración lo saquen del país.

Como artistas hemos tenido apoyo, dar un concierto es como un sueño, después uno vuelve a la realidad, allí no nos hacemos ilusiones. Lo mismo pasa con las estrellas internacionales que después de estar en el escenario sienten la distancia. Así es mejor, manifiesta Thony.

Los Vega extrañan su país, les gustaría volver para 'cargar las baterías' porque "aquí uno se adapta al sistema y se vuelve frío. Y se acostumbra aquí, de pronto es extranjero en su país", opina Thony.

Dejamos nuestros países para ayudar a la familia, expresa Isaías. "Esto lo llevamos en los genes. El precio que pagamos es la soledad, la discriminación, la explotación y el maltrato. Muchas puertas se cierran, pero al final alguna se abre". ¿Planes? Los hacemos día a día, responden. "Si algo se mueve, vamos para allá".

swissinfo , Rosa Amelia Fierro.

Contexto

- Gustavo es uno de los artistas que ha recibido de Pro Helvetia apoyo financiero para hacer giras por Suiza.
- A fines de este año lanzará su segundo CD, donde prevalecerán los instrumentros 'en vivo'- contrabajo, conga- sobre lo electrónico.
- 'Solosdos' dió 20 conciertos el 2005. En lo que va de este año, 6.

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Datos clave

- El programa Swixx de Pro Helvetia, que pone de manifiesto las dimensiones culturales de la migración en relación al arte, empezó en el otoño del 2004 con una serie de conciertos en toda Suiza.

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