Aire lusitano en Suiza
Soy inmigrante, pero siempre llevo Portugal en el corazón. La tercera comunidad extranjera más importante en Suiza es fiel a sus raíces y...al amor por el fútbol.
“Baccalà, Rissóis y porto”: la Eurocopa es una buena ocasión para acercar la cultura portuguesa y a los portugueses residentes.
Futbolísticamente hablando, Portugal ya llegó a la cumbre de la Eurocopa. Con el triunfo de Porto sobre el Mónaco en la final de la “Liga de Campeones” el fútbol lusitano se llevó a casa el más importante trofeo europeo de clubes.
¿Un resultado de buen augurio para el torneo destinado a las naciones, como el Euro 2004 que se juega nada menos que en Portugal?
En la sede de la Asociación portuguesa de Berna se espera que sea así.. Para la final de la Liga de campeones no había más de 20 personas mirando el televisor en el local que dispone de una sala enorme, con pantalla gigante, aunque un poco venida a menos.
Poca gente porque el partido tuvo lugar un día miércoles, en cambio la Eurocopa se jugará durante los fines de semana; la gente viene en familia y el partido se transforma en una fiesta.
Vida en comunidad
Para los portugueses, cuyo flujo migratorio hacia Suiza adquirió una dimensión importante en los años 80, estar juntos ha sido la forma más agradable de atenuar el trauma de la emigración. Las asociaciones de portugueses activas en el territorio de la Confederación Helvética son más de 130, a las que se agregan varias asociaciones de padres.
“La diferencia en la vida en Portugal y la vida en Suiza consiste fundamentalmente en la manera diferente de que se viven los lazos sociales, con la familia, el vecindario, y con la comarca”, explica Antonio da Cunha, profesor de geografía en la Universidad de Lausana y directivo de la Federación de Asociaciones Portuguesas en Suiza.
“La comarca portuguesa es una especie de gran familia alargada. Vivir las relaciones sociales, iniciadas a menudo durante la infancia, es mucho más importante en Portugal”, agrega da Cunha. De ahí el estilo de vida que invita a salir de casa y encontrarse en el café o en la plaza.
El movimiento asociativo, a pesar de la aparición del individualismo que caracteriza a la sociedad actual “refleja el apego de los portugueses a su lugar de origen, y es una especie de retorno simbólico al país”.
Entre integración y retorno
A menudo, el retorno asume características precisas. Los portugueses, más que los italianos o los españoles, tienen tendencia a retornar a su país después de haber pasado más de 20 años en Suiza. Por esto, la población lusitana en tierra helvética se renueva constantemente, y en cierta medida cambia de aspecto.
“El que llegaba a Suiza hace 10 años provenía de zonas rurales y tenía un bajo nivel de formación”, apunta da Cuhna. “Hoy vemos llegar cada vez más personas provenientes de zonas urbanas, jóvenes bien formados, con diploma de estudios secundarios. Para ellos es más fácil integrarse que sus predecesores”.
Si el mito del retorno es todavía fuerte, se creó también un pedazo de Portugal en Suiza y se ha encontrado un punto de equilibrio entre dos culturas. Es el caso de Francisco Aragão, que con su mujer Claudia, de nacionalidad suiza, abrió el único negocio de alimentación portuguesa en Berna, “La Casa Lusitania”.
El fútbol como ocasión para conocerse
Los negocios de la Casa Lusitania van bien. El vino portugués, hasta ahora poco conocido, está conquistando lentamente el paladar de los suizos. Al comienzo de su actividad los Aragão tenían sólo clientes portugueses; hoy, la clientela es más variada.
“A los portugueses les gusta nuestro negocio porque encuentran un ambiente familiar”, explica Claudia Aragão. “Los suizos en cambio tienen la impresión de encontrarse todavía en vacaciones. Con ocasión del Euro 2004 las ventas aumentaron. Muchos restaurantes suizos pidieron productos portugueses que ofrecerán a sus clientes durante el campeonato”, cuenta Claudia.
Es decir, para cumplir efectivamente con el ritual del fútbol éste debe ser colectivo. El que no puede acudir al estadio estará obligado a trasnochar delante la televisión acompañado de los pinchos portugueses, como el baccalà y los rissóis, de las empanadas de carne, y de los excelentes vinos o cervezas portuguesas.
Francisco irá a Portugal. Pero no irá a ver jugar a la escuadra de casa – no consiguió entradas-, sino al equipo suizo. La integración, pasa tal vez por el fútbol.
wissinfo, Doris Lucini
(Traducción: Alberto Dufey)
162.098 ciudadanos portugueses vivían en Suiza hasta fines del 2002 (sin contar a los binacionales).
2.691 ciudadanos suizos vivían en Portugal (1 de julio del 2002), de los cuales 1.444 eran doble nacionales.
En Suiza existen más de 130 asociaciones portuguesas.
Portugal tiene una superficie de 91.632 km cuadrados (Suiza 41.300), más de 10 millones de habitantes (Suiza algo más de 7 millones). En 1974, la revolución de los claveles puso término a la dictadura e instauró el Estado de derecho.
El incremento de la natalidad en el campo provocó un aumento de la población, causando un importante movimiento migratorio. En el extranjero viven más de 4 millones de portugueses (más de 1 millón en Francia).
Con la Exposición Universal en 1999 y la Eurocopa 2004, Portugal -cuya economía es una de las primeras 30 del mundo-, ha demostrado su capacidad para organizar grandes eventos.
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