Formación empresarial contra la corrupción
Un contrato en el extranjero no se debe lograr a no importa que precio, mientras que los adeptos al soborno son cada vez más vigilados. Es el mensaje que dirige la sección suiza de Transparency Internacional a 80 jefes de empresa reunidos en Zúrich.
Desde el primero de mayo, las empresas que sucumban a las facilidades de la corrupción en los mercados fuera del territorio helvético, pueden ser castigados en Suiza. Una información dirigida a los gerentes corporativos para que conozcan los riesgos que se pueden correr en el exterior.
Estas aclaraciones las explica la sección helvética de la organización Transparency Internacional (TI) en un taller realizado este viernes en la ciudad de Zúrich, con la colaboración de la Oficina suiza de expansión comercial (OSEC).
Surgida del Estado y de la economía privada, la OSEC es un organismo oficial de promoción del comercio exterior suizo, que por primera vez trabaja con TI Suiza. Una primicia que se debe sobre todo a que el antiguo embajador Philippe Lévy preside las dos organizaciones.
«Tenemos 80 participantes inscritos, venidos principalmente de la pequeña y mediana industria… ha sido prácticamente inesperado» indica Anne Lugon-Moulin, coordinadora de los proyectos de Transparency Suiza. Sobre la colaboración conjunta entre esta organización y oficinas semiestatales, para Lugon-Moulin se trata de algo ya común en otros países de Europa.
La corrupción no concierne sólo al sector público. En Suiza misma, los escándalos de corrupción se presentan también en grandes empresas, cuando se dan a conocer prácticas de soborno, de tráfico de influencia o de compadrazgo.
Es por esta razón que Transparency Internacional ha vivamente impulsado la ratificación de Suiza de la Convención de La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) para la lucha contra la corrupción en las transacciones comerciales internacionales.
TI busca también utilizar su influencia para incitar a la iniciativa privada para la creación de códigos de conducta que podrían, por ejemplo, basarse en las líneas directrices editadas por la OCDE o la Cámara de Comercio Internacional.
Se trata de provocar esfuerzos espontáneos, que puedan ir más allá de lo que prescribe la legislación, como ha ocurrido ya en la gestión de la calidad o la protección del medio ambiente. (También IT coordinó el acuerdo entre 9 bancos mundiales en contra del lavado de dinero).
Uno de los objetivos de un encuentro como el de este viernes en Zúrich es el de permitir a los jefes de empresa pedir consejo a los especialistas de alto nivel sobre los problemas con los que pueden encontrarse en el extranjero, y esto, en toda confidencialidad.
Marc-André Miserez
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