Suiza detenta un índice bajo de nacionalizaciones
Más de 600.000 extranjeros radicados en Suiza están en condiciones de solicitar la naturalización, pero sólo 20.000 dieron ese paso en 1999. El procedimiento complicado y cierto desinterés en el pasaporte rojo con la cruz blanca frenan el impulso.
244.000 personas, 80 por ciento de ellas de origen europeo, han obtenido la nacionalidad suiza entre 1981 y 1998, señala un análisis del Foro suizo para el estudio de las migraciones presentado este lunes por la Oficina Federal de Estadística, en Berna.
Con casi 20 por ciento de extranjeros en su población de más de siete millones de habitantes y 1,5 por ciento de naturalizaciones en 1999, Suiza está en una situación singular con respecto a otros países europeos. En algunos de ellos, como Holanda, el índice de nacionalizaciones se sitúa en 9 por ciento.
3 de cada 5 niños o jóvenes extranjeros menores de 20 años nacieron en Suiza. Casi un tercio de los italianos o turcos asentados en la Confederación vinieron al mundo en este país y un poco menos (13 por ciento) de franceses y alemanes.
Los efectos de la multiculturalidad creciente se reflejan también en los matrimonios binacionales. Una de cuatro parejas casadas en 1999 estaba formada por un suizo y una extranjera o viceversa. Aumenta en consecuencia el número de niños binacionales.
633.000 extranjeros, 80 por ciento italianos, 70 por ciento de españoles y en menor proporción de otras nacionalidades, podrían solicitar la nacionalidad helvética. Sin embargo, la Oficina Federal de Estadística constata detenimiento en el número de naturalizaciones.
No todos los extranjeros tienen el mismo interés en el pasaporte suizo. Casi todos los vietnamitas que llegaron a refugiarse en Suiza en la década de los años 80 han adquirido la ciudadanía helvética. En el otro extremo están los portugueses y españoles que con apenas 0,3 y 0,5 por ciento de naturalizaciones muestran el índice más bajo.
Esto se explica por la mayor propensión al retorno a la patria y porque a los españoles les está prohibida la doble nacionalidad. En todo caso, los asiáticos buscan más la seguridad.
Política heterogénea
El estudio constata además la política heterogénea que aplican los municipios suizos en materia de naturalización. Según Philippe Wanner, uno de los autores del documento, las grandes diferencias plantean problemas que pueden crear actitudes arbitrarias e incluso discriminatorias.
A título de ejemplo, el número de nacionalizaciones de ciudadanos de la ex Yugoslavia ha disminuido drásticamente en los últimos años.
El caso del municipio de Emmen, en Lucerna – donde numerosas solicitudes fueron rechazadas en consulta popular – nos obliga a preguntarnos si algunas personas no dudan en tomar actitudes fastidiosas cuando la comuna se muestra claramente hostil a la integración de ciertas nacionalidades, precisó Wanner.
Disparidades entre el centro urbano y la periferia
Otro aspecto del estudio señala que los extranjeros asentados en la periferia son más proclives a nacionalizarse que quienes habitan en los centros urbanos. Pero el ejemplo de la comuna de Rennens, en el cantón de Vaud, con 48 por ciento de extranjeros y la tasa más débil de naturalizaciones, contradice esa valoración.
El Consejo Federal (gobierno) de la Confederación ha previsto presentar, de aquí a fin de año, un nuevo proyecto para facilitar la naturalización de los jóvenes extranjeros que hayan crecido en Suiza. El primer proyecto en este sentido tropezó en las urnas en 1994.
swissinfo y agencias
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