Suiza quiere acción firme contra las armas biológicas
Suiza se ha sumado a otros países para reclamar la introducción de medidas legalmente obligatorias que permitan prohibir las armas biológicas a nivel global.
Este llamado fue emitido al inaugurarse una conferencia internacional en Ginebra para revisar la Convención sobre las armas biológicas y tóxicas que data de 1972.
Dirigiéndose a la asamblea, el embajador suizo Jürg Streuli declaró que ha llegado el momento de que las naciones fortalezcan el tratado, tomando en cuenta las amenazas presentes y futuras.
«Esta convención es el mejor marco para coordinar nuestros esfuerzos comunes en la lucha contra la amenaza biológica, provenga ésta de un Estado, o no». señaló.
La Convención prohíbe el desarrollo y almacenamiento de armas hechas con organismos vivos, pero nunca logró ser aplicada con caracter obligatorio. Cuando fue elaborada, durante la Guerra Fría, se creía que la amenaza de una guerra biológica era mínima.
La guerra del Golfo reactivó los esfuerzos para consolidar el tratado. El temor de que Irak utlizara armas biológicas reactualizó el debate sobre este asunto.
Suiza se implica
No obstante, en 2001, las discusiones fueron suspendidas porque Estados Unidos puso fin a las tentativas de negociación emprendidas para definir los procedimientos de aplicación. Washington argumentó entonces que tal programa podría conducir a la revelación de secretos de defensa confidenciales.
A juicio de Jürg Streuli, «(Suiza) está convencida de que la elaboración de un protocolo adicional con valor legal obligatorio, destinado a verificar la aplicación de las disposiciones de la Convención, sigue siendo el objetivo de esta conferencia».
En esta perspectiva, Suiza ha preparado un documento de trabajo concebido con la idea de mejorar y fortalecer la confianza en todas las medidas que impliquen mecanismos de verificación.
Una amenaza seria
El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, ha declarado a su vez que las armas biológicas constituyen hoy la amenaza más importante a los adelantos hechos en el dominio de la ciencia y la tecnología».
Durante una conferencia realizada el sábado pasado en Sankt Gallen, donde recibión el «Premio de la Libertad Max Schmidheiny», Kof Annan advirtió contra el riesgo de una utilización malintencionada de la biotecnología.
Este lunes (20.11), en Ginebra, instó a que los países aprovechen los avances hechos en los últimos cinco años. Les exhortó a «avanzar para asegurar que la convención siga siriviendo de amparo contra las armas biológicas».
En su última visita como alto directivo de la ONU, Kofi Annan precisó sin embargo que la convención no podría asegurar por sí sola una protección completa.
Horror compartido
Aún cuando la convención pusiera el acento en la prevención y tratara de impedir que los Estados desarrollen armas biológicas, es impotente frente al terrorismo y a las veleidades criminales no gubernamentales o individuales.
A juicio de Kofi Annan, es imperioso el desarrollo de una nueva estrategia, y para ello propone una reunión internacional que reúna a gobiernos, científicos, representantes de la industria y sociedad civil.
«El horror de las armas biológicas es compartido por todos», remarcó Annan al tiempo de instar a que los 155 Estados signatarios del tratado superen sus divergencias y aprovechen la ocasión en esta conferencia de tres semanas para adoptar medidas nuevas.
De su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICIR) indicó este lunes (20.11) que debían tomarse medidas adicionales para excluir completamente el uso de agentes biológicos y de toxinas como armas.
swissinfo y agencias
La Convención sobre la prohibición de armas biológicas y tdata de 1972. Ella no incluye disposiciones para verificar que los 155 Estados firmantes respetan el tratado.
Expertos en salud pública consideran que las amenazas más peligrosas son las constituidas de enfermedades mortales.
Entre ellas: viruela, botulismo, tularemia y el antrax que en 2001 mató a cinco personas en Estados Unidos; ellas habían recibido sobres contaminados. Los expertos citan además el virus Ébola.
La última conferencia, realizada en 2001, fracasó debido a divergencias sobre la manera de aplicar la prohibición de las armas biológicas.
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