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Desafío amazónico de un agrónomo suizo

La Amazonía The Brazilian government welcomed the project, which aims to regenerate the Amazonian rainforest (www.ac-dijon.fr)

Walter Vogel quiere reforestar la Amazonía exportando celulosa a Europa.

Este contenido fue publicado el 13 septiembre 2002 - 10:05

Junto con otros inversionistas suizos, Vogel defiende un proyecto de 300 millones de dólares para instalar una fábrica de pasta de papel en el Estado de Roraima.

El objetivo de este bernés, radicado en Brasil desde hace 30 años, es incursionar en la exportación. Se propone aprovechar el ciclo de recuperación que registra el precio de la celulosa en el mercado internacional.

Su proyecto sería realizado en Roraima, sobre el extremo norte de Brasil y parte del territorio venezolano, en plena región amazónica.

Allí es donde Walter Vogel desembarcó hace más de veinte años, poco después de haber trabajado en Río de Janeiro.

Una plantación de acacias

Tres días después de su desembarco compró una hacienda para desarrollar actividades agrícolas y seguir invirtiendo en el sector inmobiliario.

Junto con otros inversores privados de origen suizo, Vogel comenzó hace ocho años a plantar acacias en la región. En aquella época cundía la deforestación descontrolada en la Amazonía.

"Fue una primera tentativa de hacer lo contrario de lo que se hacía", recuerda Vogel.

Hoy cuenta con una plantación de más de 8.000 hectáreas, y en vez de vender madera pretende transformar la materia prima local en producto de exportación, dirigida sobre todo a Europa.

Una oficina en Zúrich

Creada hace un año, la sociedad de inversiones 'Timber Growth Fund' ha abierto una oficina de representación en Zúrich. Sus fondos han sido colocados en St. Vincent, paraíso fiscal en el Caribe.

El proyecto denominado 'Brancocel' prevé invertir 60 millones de dólares para quintuplicar el tamaño de la plantación. Otros 250 millones serán necesarios para instalar una fábrica en la región, y crear puestos de trabajo que ocupen a unas 4.000 personas desde el año 2006.

El gobierno brasileño, aparentemente seducido por la perspectiva de exportación, ha respaldado el proyecto, e incluso lo ha tomado como una vitrina de su programa "Invierta en Brasil", cuyo fin es atraer capitales extranjeros.

"Hemos obtenido un precio especial para el abastecimiento de energía", explica Vogel. El buen funcionamiento de la fábrica serán garantizado con la electricidad suministrada por la vecina Venezuela.

"A nadie se le ocurriría instalar una fábrica de celulosa en un lugar tan remoto", bromea Claudio Schmidt, director de Brancocel. Pero es innegable que es una apuesta ambiciosa del emprendedor Walter Vogel.

swissinfo/Thierry Ogier, Sâo Paolo

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