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Artista relaciona en una muestra adicciones, problemas mentales y aislamiento

Este contenido fue publicado el 05 marzo 2021 - 12:00

Lorenzo Castro E.

West Palm Beach (EEUU), 5 mar (EFE).- El artista/activista Domenic Esposito aborda la soledad, el aislamiento y las enfermedades mentales en su nueva exposición "Slate Blank", que, como dijo a Efe, conectan con su preocupación por la adicción a los opiáceos plasmada en una serie de esculturas gigantes de cucharas.

Esposito exhibe desde este sábado en The Box Gallery, de West Palm Beach, en el sureste de Florida, una veintena de obras que incluye una nueva serie de trabajos de técnica mixta en los que retrata el "sufrimiento y el estigma" de quienes padecen enfermedades mentales, entre ellos los adictos a los opiáceos.

En la entrada, el visitante es recibido por una de aquellas cucharas metálicas, utensilio común entre los heroinómanos, de 10 pies (3 metros) de largo y 800 libras (363 kilos) de peso con las que el artista acaparó ya hace tres años los titulares, cuando depositó la primera de ellas en la sede de Purdue Pharma, fabricante del OxyContin, un medicamento opiáceo altamente adictivo.

Esposito quiso con esta acción, señala a Efe, apuntar a uno de los "responsables" de la crisis de opiáceos en Estados Unidos. "Es una enfermedad creada por el hombre en este país, asumimos que es una debilidad mental y no lo es, es algo que ha sido creado", afirma el artista.

Además de esta cuchara, confiscada durante tres meses por la policía, Esposito dejó otra en la sede en Washington de la federal Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA), que se expone ahora en The Box Gallery.

El artista señaló así a la FDA por aprobar el uso de opiáceos a sabiendas de su peligrosidad y por el "conflicto de interés" de algunos de sus directivos.

De la mano de su organización Opioid Spoon Project, Domenic Esposito ha encabezado en los últimos años manifestaciones en las que no faltaron sus icónicas cucharas frente a las sedes de las farmacéuticas Rhodes Pharma, en Rhode Island, y de Johnson & Johnson, en Nueva Jersey.

"Todos estos ejecutivos de compañías como Purdue, Johnson & Johnson, en mi opinión, se han beneficiado de tantas vidas perdidas", señala Esposito, en alusión a las más de 500.000 muertes por sobredosis de opiodes en los últimos 20 años, al menos 81.000 de ellas registradas en 2020.

En octubre de 2020 Purdue Pharma acordó desembolsar 8.340 millones de dólares como resultado de un proceso judicial en Nueva Jersey, que fue "la multa más grande que jamás se ha impuesto a un productor farmacéutico" de acuerdo a la fiscalía federal de ese estado, una cifra que a juicio del artista no es suficiente.

Para acabar con la crisis de los opiáceos, opina, hace falta imponer cargos criminales a los dueños de estas compañías y a los miembros de su junta directiva.

LA CRISIS "EXPLOTÓ" DURANTE LA PANDEMIA

"La crisis de opiáceos explotó el año pasado", asevera Esposito, quien alude a las dificultades que, para quienes están en rehabilitación, representaron las órdenes de confinamiento con motivo de la pandemia de la covid-19, y que podrían explicar la alta cifra de fallecidos por sobredosis del año pasado, superior a los 72.000 de 2019.

Recuerda que todos los servicios de consejería se detuvieron, y que los hospitales estuvieron al límite a causa de los casos de covid-19.

"Creemos que las cosas van mejor en la crisis de los opiáceos, pero de hecho están mucho peor", manifiesta el artista, tras resaltar el aumento anual de muertes por sobredosis, aún cuando se estima que en los últimos dos años han disminuido las prescripciones de opiodes.

La muestra "Blank Slate" pone de manifiesto cómo van de la mano los problemas mentales y el abuso de sustancias, que en Estados Unidos tiene mucho que ver con la "sobremedicación" cuando se trata de salud mental, "en vez de acudir a terapias y aplicar ese tipo de ayuda", afirma el artista.

En la serie de cuadros tridimendionales que presenta en The Box Gallery el protagonista es un hombre que mira hacia abajo y al que no se le adivina el rostro por culpa de la capucha de su suéter.

Esa capucha, dice Esposito, representa "el estigma que acompaña estos problemas" de soledad, aislamiento y enfermedades mentales.

Es un trabajo que puede suscitar dolor, un dolor al que no es ajeno el artista/activista, que tiene un hermano que desde hace 12 años lidia con una adicción a los opiáceos y, por tanto, conoce de primera mano la falta de ayuda federal, el coste que supone para las familias y lo mucho que falta por hacer en esta crisis.

La muestra ha servido de paso para poner de relieve esta problemática en el mismo condado Palm Beach, donde se ha visto un incremento de casi el 50 % de muertes por sobredosis de opiáceos, según dijo a Efe el comisionado local Gregg Wess, cuyo hermano murió a causa de su larga adicción a la heroína.

Esposito resalta que persiste todavía "un clamor de auxilio" sobre esta crisis en Estados Unidos, país que se calcula consume el 85 % de todos los opiáceos en el mundo. EFE

lce/jip/cdp

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