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"Se requiere una amnistía fiscal general en Suiza"

Marco Bernasconi, uno de los defensores de la amnistía fiscal general.

Diversos sectores solicitan la aplicación en Suiza de una amnistía fiscal general, medida que contempla la Unión Europea. Ese mecanismo excepcional permitiría ofrecer a la economía helvética un plan de reactivación sin precedentes.

Francia, Italia y Alemania quieren incitar a sus contribuyentes a repatriar sus capitales bajo atractivas condiciones. En tal caso, por lo menos 300 mil millones de francos podrían dejar los bancos helvéticos.

Llegó el momento de que Suiza decrete una amnistía fiscal general, preconiza un creciente número de economistas, juristas y hasta políticos.

Para algunos, como el senador del Tesino, Filippo Lombardi, es una cuestión de justicia. "¿Por qué no ofrecer a los suizos y a las personas que residen en nuestro país la posibilidad de declarar sus ahorrillos secretos en condiciones interesantes?", plantea el demócrata cristiano (PDC, centro).

Tres veces ya

Tres amnistías fiscales generales han sido decretadas en Suiza, con efecto en todos los niveles del Estado: la Confederación, los cantones y municipios. Suprimían así el conjunto de consecuencias jurídicas de la sustracción de impuesto.

La primera del género, la amnistía de 1940, que concernía el sacrificio para la Defensa Nacional, fue seguida cinco años más tarde por la también denominada amnistía del impuesto anticipado.

La amnistía fiscal de 1969 debía, por primera vez, mejorar la moralidad fiscal. Pretendía también favorecer un aumento de los ingresos para los cantones y los municipios. La operación había producido 11.500 millones de francos.

Un nuevo contexto

Pero cuarenta años más tarde, y fortalecidos con las turbulencias económicas y financieras de los últimos meses, los defensores de esa medida no carecen de argumentos.

El profesor de Derecho Fiscal de la Universidad de la Suiza Italiana, Marco Bernasconi, estima que llegó el momento. "Sería deseable que el mundo político federal se adaptara sin esperar a esos cambios".

"Una amnistía fiscal se justifica no sólo por la crisis y dadas las nuevas limitaciones que frenan el secreto bancario en los informes internacionales, sino también porque se trataría de una medida excepcional", insiste Marco Bernasconi.

Moral de geometría variable

A los guardianes de la moral y de la ética, los partidarios de una amnistía fiscal general replican que "tal medida, cada cuarenta años, no estimularía a los defraudadores que especularían con una operación semejante".

"Esta última debe ser rara y excepcional para ser eficaz", subraya Henry Peter, profesor de Derecho, miembro del comité del Centro de Derecho Bancario y Financiero de la Universidad de Ginebra y abogado en Lugano.

"En el contexto actual, la verdadera cuestión que debe plantearse es la de saber si el remordimiento moral puede primar realmente sobre la realidad. Y aun cuando el mundo político pretenda ignorarlo, basta con mirar de qué lado se inclina la balanza", subraya Henry Peter.

Doble impacto

Como otros expertos, el profesor considera que los capitales pertenecientes a ciudadanos residentes en Suiza (poseedores o no del pasaporte rojo con la cruz blanca) sumarían en conjunto unos 2,15 billones de francos.

"Suponiendo que el 10% de estos activos – entre 7 y 12% - hubieran escapado al fisco, tenemos una suma de 215.000 millones de francos", explica.

Excepto los ingresos fiscales que se derivarían (entre el 5 y 12% según los promotores de la medida), el pacto aseguraría nuevos ingresos en las futuras décadas, particularmente por la vía del impuesto a la fortuna.

Diez veces el tunel del Gotardo

Por ahora, es sobre todo un maná colosal que podría ser reinyectada al tejido económico, arguyen los convencidos que evocan la urgencia de la situación, frente a una industria cuyo futuro no deja de ensombrecerse.

"¡Seamos realistas! ¡Habría, de un solo golpe, muchísimo dinero disponible y gratuitamente! Frente a tales cifras, los planos de reactivación del Ministerio de Economía hacen reír", ironiza el experto. En comparación, recuerda que la obra más grande realizada en Suiza, es decir, el túnel del Gotardo, costó cerca de 25 mil millones de francos.

"Detentar capitales no declarados es como no tenerlos, me decía un amigo", confiesa por su parte Marco Bernasconi, quien sin embargo mantiene su pesimismo en cuanto a las posibilidades de una nueva amnistía: "Ya hace años que predico en el desierto y que me topo con un moralismo que ya no tiene razón de ser".

swissinfo, Nicole della Pietra
(Traducción: Marcela Águila Rubín)

En breve

Una amnistía fiscal 'europea', desplegada conjuntamente por Alemania, Francia e Italia, podría generar la salida de 300.000 millones de francos de la plaza financiera helvética.

La última amnistía fiscal decretada por la Confederación se remonta a 1969. Antes de esto, dos medidas similares habían sido pronunciadas en 1940 y en 1945.

Expertos consideran que cerca de 2,15 billones de francos pertenecientes a ciudadanos que residen en Suiza están depositados en cuentas en Suiza. Según sus cálculos, entre el 7 y el 12% de estos fondos nunca han sido declarados al fisco.

En caso de amnistía fiscal general, por lo menos 200.000 millones de francos podrían ser reinyectados a la economía nacional, estiman especialistas.

Los defensores de una amnistía fiscal general consideran por otro lado que una medida semejante, a escala cantonal únicamente sería "inútil y estaría destinada al fracaso ya que es imposible declarar activos sólo sobre el plano cantonal".

La cuestión no deja de resurgir en las salas del Parlamento desde principios de los años 90.

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