¿La ONU se volverá obsoleta?

¿Mejora la OIT derechos laborales?

Secretariado de la OIT en Ginebra. La organización cuenta con 187 Estados miembros. Keystone

Con sede en Ginebra, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebra un siglo de existencia. En muchos aspectos esta agencia de las Naciones Unidas es única en el actual mundo globalizado.

Desde 1919, la estructura tripartita siempre vigente de la OIT reúne los gobiernos, los sindicatos y los empleadores en torno a ambiciosos objetivos: elaborar un marco de los derechos de los trabajadores con el fin de protegerles contra la explotación y la esclavitud , garantizando la libertad de crear sindicatos.

¿Sigue teniendo sentido esta estructura, 100 años después, en un mundo donde las cadenas de suministros son complejas, los empleos se precarizan, la desregulación del mercado del trabajo no cesa de aumentar y donde millones de seres humanos son obligados al trabajo forzado en las fábricas, explotaciones agrícolas o barcos pesqueros?

Para Sandrine Kott , profesora de Historia Europea Contemporánea en la Universidad de Ginebra, la OIT mantiene un rol importante en defensa de la justicia social en el mundo del trabajo. “Sin embargo, su debilidad reside en que ese discurso no es dominante en la actualidad, especialmente a partir de la mitad de la década de los años 70. La OIT es una organización reguladora y no desreguladora”, puntualiza la historiadora.

A pesar de todo, reflexiona, «la OIT hace lo que puede en un mundo que, en efecto, no le es demasiado favorable. Quién sabe un día tenga más influencia, pero por ahora, no puede cambiar el mundo”.

En un siglo, la OIT adoptó cerca de 200 reglamentos internacionales sobre el trabajo, desde la jornada de ocho horas a los relativos a los trabajadores domésticos. Más allá de la política, su acción se concentra en la cooperación técnica, en la investigación, así como en la recolección de datos y estadísticas fiables sobre el trabajo y las cuestiones sociales.

Los miembros de la Comisión de Legislación Internacional del Trabajo en la Conferencia de París de 1919 que inspiró la creación de la OIT. ILO archives

Los miembros de la Comisión de Legislación Internacional del Trabajo en la Conferencia de París de 1919, que inspiró la creación de la OIT (OIT, archivos)

Sin embargo, desde su creación, la OIT es el blanco de críticas debido a su lentitud, su carácter burocrático, su debilidad en la acción y la incapacidad de actuar en el terreno.

«Se constata un problema de aplicación. Ciertos gobiernos votan a favor de una convención en Ginebra, pero no la aplican luego en sus países” señala

Philip Jennings , exsecretario general de la UNI Global Union, federación sindical internacional del sector de los servicios.

Subraya que los sectores empresariales, muy a menudo, ignoran las normas internacionales sobre el trabajo, así como el alcance de las iniciativas de la OIT, en particular para mejorar las cadenas de suministros.

Mural sobre el trabajo, de Dean Cornwell (1955). Elaborado originalmente para la OIT, decora actualmente la sede de la Organización Mundial del Comercio en Ginebra. Copyright WTO, photo Pierre-Yves Dhinaut, 2008

El embajador suizo Jean-Jacques Elmiger admite también que la OIT no es perfecta, pero insiste en que esta organización defiende los valores fundamentales y logra resultados.

«No se trata solo del rol de regulación, sino lo que la OIT puede hacer con esas normas. La aplicación es muy importante y tenemos buenos ejemplos del rol central que han jugado las mismas en diversos casos como el referido al trabajo forzado en Myanmar ».

La OIT se ha convertido en la principal defensora del trabajo decente , que se constituyó en un objetivo estratégico a partir de la crisis financiera y económica del 2008 e integra los 17 objetivos  de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.

Daniel Maul , profesor de Historia Internacional Contemporánea en la Universidad de Oslo explica que el concepto de trabajo decente ha sido, a veces, criticado por su carácter “difuso”, pero que no deja de ser un gran logro para la OIT.

«Esta estrategia ha sido muy importante para la OIT y ha reforzado su posición en el seno de la comunidad internacional, abriéndole puertas como son las cumbres del G20”

Para marcar el inicio oficial de las celebraciones del centenario (22.01) la OIT publica “Trabajar para un futuro más prometedor”, un informe sobre el futuro del trabajo , resultado de 15 meses de consultas. Frente a la robotización de la economía, dicho documento presenta una agenda “centrada en lo humano” para los próximos años, basada en la inversión en las capacidades humanas, las instituciones del trabajo y el empleo decente y durable.

El informe, propone 10 recomendaciones, entre las que se encuentran mayores inversiones para la formación continua durante toda la vida, la protección social asegurada y una garantía universal del trabajo que consagre “un salario adecuado para vivir”, techos en los horarios laborales, así como la seguridad y la protección de la salud laboral.

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Justicia social

Nacida sobre los escombros de la Primera Guerra Mundial, la OIT fue establecida por el Tratado de Versalles, como agencia de la Sociedad de las Naciones, que luego se convertiría en la ONU. Nace en un momento histórico en que los trabajadores son explotados y las luchas sociales se intensifican, y en algunos casos se convierten en revolucionarias. Una frase de su constitución resume su credo siempre actual : “La paz universal y permanente solo puede basarse en la justicia social” .

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