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La visión colonial de una multinacional suiza

Un pasatiempo de sabor colonial: el “juego del aviador”, de Maggi, publicado, probablemente en los años 30, en versión alemana, francesa e italiana. swissinfo.ch

En Suiza tienen su sede numerosas multinacionales. Muchas de ellas nacieron en la segunda mitad del siglo XIX, en plena época colonial. Pero, ¿existe alguna relación entre el meteórico ascenso de las grandes empresas suizas y la expansión colonial europea? La pregunta es compleja.

Este contenido fue publicado el 25 septiembre 2020 - 13:00

Lo encontré hace unas semanas, en el apartamento de mi abuela. Guardaba de él algún vago recuerdo de mi infancia. Se trata de un juego de la oca plegable, impreso en cartón, probablemente producido en la década de 1930 por Maggi, la empresa suiza famosa por sus cubitos de caldo.

Representa un mapa de África y distintas partes de Asia y Europa, atravesado por un recorrido en etapas. El protagonista del juego es un aviador que despega de Kempttal (Zúrich), sede de la principal fábrica de Maggi, y vive diversas aventuras en los tres continentes.

Estereotipos coloniales

Lo que no noté de niño, porque correspondía a los estereotipos recurrentes en la literatura infantil de la época, es la forma de retratar a las poblaciones con las que se encontraba el protagonista. Casi todos los habitantes del África subsahariana están semidesnudos, cubiertos por una simple falda. Algunos bailan de forma extraña, otros llevan un anillo en la nariz y cocinan en ollas colgadas sobre el fuego.

El aviador presenta a los nativos los productos Maggi, obteniendo a cambio regalos y agradecimiento. En el Sudán francés (hoy Mali) encuentra "excelentes hierbas para sopa", de lo que informa a Maggi, desde Calcuta envía a la empresa arroz para la sopa minestrone, en Afganistán da una conferencia sobre productos Maggi en el club de mujeres de Kabul.

El juego reproduce muchos estereotipos del "imaginario colonial": el aviador encarna la figura del aventurero, que se mueve con una actitud de superioridad en un mundo habitado por poblaciones atrasadas y salvajes, “en armonía con la visión colonial de un mundo donde el  blanco occidental domina a las personas de color”.  (Patrick Minder, La Suisse coloniale).

Una multinacional en un mundo colonial

Al mismo tiempo, el mapa devuelve la imagen de una empresa multinacional que tiene relaciones comerciales con varios países, promociona sus productos en todo el mundo e importa materias primas utilizando el medio de transporte más moderno: el avión. Y que ocupa el centro de una red de relaciones sociales y económicas de estilo colonial.

Por supuesto, se trata solo de un juego, lo que demuestra a lo sumo que sus autores compartían un imaginario ampliamente difundido en las sociedades de los países industrializados. Sin embargo, cabe preguntarse por qué una empresa suiza decide representarse a sí misma de esa manera. ¿Existe una relación entre el surgimiento de algunas grandes multinacionales en Suiza a finales del siglo XIX y la economía colonial?

"De hecho, no se puede entender la historia económica de Suiza sin tener en cuenta el colonialismo", observa Christof Dejung, profesor de historia en la Universidad de Berna. "Sin embargo, en general, no podemos hablar de un vínculo directo entre el desarrollo de grandes empresas suizas y el colonialismo". La pregunta es más compleja.

Suiza en la época de la primera globalización

Entre 1870 y 1910, Suiza experimentó un rápido crecimiento económico, acompañado por una fuerte integración en la economía mundial. Según una reconstrucción del historiador Thomas David, profesor de la Universidad de Lausana, en 1913 Suiza ocupaba el tercer lugar entre los países industrializados en términos de exportaciones por habitante, detrás de Bélgica y Países Bajos (dos países coloniales). Al mismo tiempo, ocupaba el primer lugar en inversión extranjera directa.

Algunas empresas suizas comenzaron a reubicar la producción desde la década de 1870 con objeto de eludir los aranceles aduaneros y los obstáculos comerciales impuestos por muchos Estados durante la Gran Depresión (1873-1895), reducir los costes de producción y encontrar nuevas salidas comerciales. El fenómeno se intensificó después de 1890.

La evolución en Suiza es similar a la de otros pequeños países europeos industrializados como Dinamarca, Suecia, Países Bajos y Bélgica. El reducido tamaño del mercado interior obligaba a las empresas a buscar salidas en el extranjero. En Suiza, sin embargo, la internalización fue particularmente pronunciada. Según un estudio del historiador alemán Harm Schröter, en 1914 más de la mitad de las empresas multinacionales de esos cinco pequeños países tenían su sede en la Confederación.

Entre ellas figuran empresas como Brown Boveri (ahora ABB), Ciba y Geigy (Novartis), Maggi (Nestlé), Nestlé, Sulzer, Suchard (Mondelez International), Wander (Associated British Foods) y otras.

El papel de las colonias

Sin embargo, las inversiones directas de las empresas suizas se dirigieron, en primer lugar, a los países vecinos (Alemania, Francia e Italia), a Gran Bretaña y a Estados Unidos. "En ese período, las empresas industriales suizas apenas están presentes en las colonias y no tienen actividad productiva”, afirma Thomas David, profesor de historia de la Universidad de Lausana.

"El centro de las actividades de las multinacionales antes de 1914 era Europa", señala también la historiadora ginebrina Béatrice Veyrassat. Como mucho, se instalan en las colonias filiales de ventas. Este es el caso, por ejemplo, de Nestlé: un mapa del mundo publicado en el almanaque de la empresa en 1913 indica la presencia de numerosas sucursales y agencias a lo largo de las costas de África, en la India y en el sudeste asiático. Sin embargo, las fábricas solo aparecen en Europa, Estados Unidos y Australia.

"Si queremos investigar las relaciones entre las multinacionales suizas y el colonialismo, tenemos que dirigir nuestra mirada a las empresas comerciales. En Suiza tienen una larga tradición, que se remonta al siglo XVIII", añade Veyrassat. Operadores como Gebrüder Volkart, la Basler Handelsgesellschaft o las casas comerciales suizas en Asia fusionadas en la actual DKSH se dedicaron al comercio de algodón, cacao, café y otras materias primas, llegando a controlar importantes sectores del tráfico internacional.

Estas multinacionales comerciales suministraron las materias primas necesarias para desarrollar las actividades de producción de las empresas industriales, por ejemplo café y cacao. Al mismo tiempo, impulsaron la penetración de los productos manufacturados suizos en los países del sur. "En estas actividades, los actores suizos mostraron una gran capacidad de adaptación y de flexibilidad económica y cultural", señala Veyrassat. Y, en cierta medida, se aprovecharon de las estructuras coloniales.

Sin embargo, es difícil evaluar el impacto de las relaciones comerciales con las colonias en el crecimiento económico de Suiza antes y después de la Gran Guerra. En términos de exportaciones e importaciones, los mercados más importantes siguen siendo los de Europa. E incluso entre los países del sur, los principales socios comerciales de Suiza son países formalmente independientes. Sin embargo, para algunas empresas y sectores, las colonias juegan un papel importante, como proveedoras de materias primas y como salida comercial.

"Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas multinacionales suizas también instalarán unidades de producción en las antiguas colonias que se han independizado", añade Thomas David.

Un sueño expansionista

¿Y el juego de Maggi? En la década de 1930, la empresa suiza, una de las pioneras en la producción industrial alimentaria, operaba principalmente en Europa, particularmente en Alemania y Francia. A diferencia de Nestlé, por la que fue absorbida después de la Segunda Guerra Mundial, no tenía una presencia significativa en ultramar.

Los horizontes coloniales, sin embargo, no le eran ajenos. Entre las primeras viñetas publicitarias del aroma Maggi, que datan de finales del siglo XIX, se encuentra la imagen de dos indígenas africanos preparando una sopa en un paisaje desértico. En 1922 Maggi participó en la Exposición Colonial de Marsella. En aquel momento, es probable que algunos de los productos de la compañía ya hubieran llegado a las colonias.

Sin embargo, fue después de la Segunda Guerra Mundial y en la estela de la descolonización cuando los productos Maggi experimentaron una verdadera difusión mundial. En África, en el espacio de algunas décadas, los cubitos de caldo amarillo-rojo acabaron por estar en los puestos de todos los mercados y se convirtieron en un ingrediente indispensable de la cocina local.

El juego del aviador, quizá, era solo una visión. El sueño de una expansión comercial que se movía dentro de una lógica colonial, teñida de ambiciones civilizadoras y actitudes racistas, y basada en una concepción jerárquica de las relaciones entre los países industrializados y el Sur del mundo.

Traducción del italiano: José M. Wolff

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