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Lujo y mesura se dan cita en Baselworld

Los relojeros confían en un mejor año para el sector, tras la recesión de 2009. Reuters

La 38ª edición del principal salón mundial de la relojería y la joyería abrió sus puertas este jueves en Basilea. Los protagonistas del sector aceptan que los “crecimientos exuberantes” no se verán más.

Este contenido fue publicado el 18 marzo 2010 - 11:54

La recuperación es frágil, por ello, es tiempo de repartir sobre bases sólidas y sobre todo, de explorar nuevos mercados, opina la Federación Relojera Suiza. Asia se confirma como la principal apuesta.

Nadie escapó a la recesión en 2009, ni siquiera el mercado de los artículos de lujo, cuya demanda cayó un 25% en Estados Unidos –su principal mercado consumidor- y un 20% en Europa, según cifras de la Asociación Mundial de Artículos de Lujo (WLA por sus siglas en inglés).

A su favor, la industria de los bienes exclusivos tuvo que los mercados emergentes soportaran mejor los embates de la crisis.

Asia en especial, China redujo su demanda de bienes de lujo en sólo un 5% el año pasado y para 2015 será ya la principal potencia importadora de artículos exclusivos (al concentrar el 32% de la demanda mundial), según previsiones de la WLA.

A este público -que gasta sin mirar los ceros a la derecha- se dirige Baselworld, el principal salón mundial de la relojería y la joyería, que como abre sus puertas durante una semana a unas 90.000 personas.

Dejar atrás la crisis

Para Sylvie Ritter, directora de Baselworld, el salón de joyas y artículos de lujo tiene buenas perspectivas.

“El entorno económico aún es difícil, por lo que expositores y compradores especializados apostarán por los valores seguros”, afirmó.

Sin embargo, no dudamos que en 2010, Baselworld se consolide como un centro de excelencia para las industrias del lujo.

De acuerdo con Ritter, sus expositores no escatimaron en gastos a la hora de decidir cómo exhibirían sus piezas en Basilea.

“En todo caso, renunciaron a participar en otros eventos, pero lo mejor del lujo llegará al salón de Basilea”, agregó en la víspera de la inauguración.

Los participantes son un poco más conservadores en su visión.

De acuerdo con Jacques Duchene, presidente del comité de expositores de Baselworld, los productores aprovecharán el periodo de transición que vive la economía mundial para reposicionar sus productos a partir de bases más sanas.

“La recuperación es frágil, no podemos confiarnos. Estamos frente al fin de los años exuberantes de antaño”, añadió en conferencia de prensa el también vicepresidente de la Federación Relojera Suiza (FH por sus siglas en francés).

Cuna de tendencias

En opinión de los visitantes asiduos, Baselworld mantiene su interés porque es el polo en donde se marcan las tendencias anuales. Un breve sondeo realizado en enero pasado entre sus participantes más antiguos confirma esa visión.

Para Andrew J. Block, vicepresidente ejecutivo de Tourneau New York, el salón permite encuentros pragmáticos entre proveedores y compradores.

Una percepción que comparte Marie-Hélène Morrow, presidenta de las Joyerías Reinhold de Puerto Rico, quien asiste al salón desde hace 30 años.

“Baselworld es una cita obligada para los miembros del sector relojero, pero es también el lugar para conocer nuevas tendencias a nivel internacional en materia de joyería. Y parte de su atractivo es que no sólo las grandes firmas están representadas. Aquí podemos encontrarnos también con artistas individuales o pequeñas empresas que tienen propuestas muy interesantes”, añade Morrow.

Para Alon Ben Joseph, vicepresidente del grupo joyero holandés Ace, la superficie de exhibición (160.000 m2) y la versatilidad de la oferta de productos juegan un papel fundamental.

Y Birgit Hofacker, directora general del grupo alemán Goldschmiede Hofacker, añade que la oferta de perlas y gemas es lo que más le interesa a su empresa en este foro.

España, presente...

España no es una potencia relojera ni joyera, pero sus piezas se cotizan cada vez mejor en Europa por su originalidad.

En 2009, dicho sector exportó el equivalente a 540 millones de francos suizos al mundo. El 52% de los recursos se derivan de la relojería, el 48% restante, de las joyas.

Actualmente, Francia es el primer importador de piezas de origen español (con unos 100 millones de francos suizos), pero Suiza se ubica en la segunda plaza (72 millones de francos suizos en 2009), según datos del Instituto Español de Comercio Exterior.

Para la edición 2010 de Baselworld, la Asociación Española de Fabricantes y Exportadores de Joyería, Platería y Relojería (JOYEX) y el citado instituto organizaron la presencia de España en Baselworld.

Según sus previsiones, un total de 25 empresas españolas estarán presentes en el salón, y algunas de las más destacadas son Carrera y Carrera, Dámaso Martínez y Bagués Masriera, en lo relativo a la joyería. Y Festina Lotus, Grupo Munreco y Grupo Valentín en lo que a relojes se refiere.

La euforia abandonó a Baselworld, ahora es tiempo de conjugar lujo y mesura.

Andrea Ornelas, swissinfo.ch

38ª edición Baselworld

El salón Baselworld está organizado a partir de siete áreas o ‘halls’: Sueños, Deseos, Inspiraciones, Emociones, Sensaciones, ‘First Avenue’ y Fascinaciones.

Moritz Leuenberger, ministro suizo de Medioambiente y Transporte, fue el responsable de inaugurar la 38ª edición de Baselworld.

Una de las piezas que más expectativas ha despertado es el reloj-teléfono móvil con valor de 280 francos suizos fabricado por el grupo francés Celsius X VI II. Su nombre es Remontage Papillon porque al sonar, sus mecanismos permiten simular el aleteo de una mariposa.

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DATOS CLAVE

En 2010, Baselworld contará con una superficie de exhibición de 160.000 m2.

Se prevén 1.915 expositores de 45 países.

Se espera una afluencia de 90.000 visitantes especializados, unos 20.000 menos que en 2007, que fue un año récord.

El salón está abierto de 9h00 a 18h00. Salvo el día de la clausura, que los trabajos terminan dos horas antes.

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UN APARADOR INTERNACIONAL

La historia del Baselworld se remonta a 1917, cuando se inició bajo el nombre de ‘Schweizer Mustermesse Basel’ (MUBA), encuentro de especialistas del sector relojero y joyero que evolucionó e integró cada vez a más protagonistas del sector.

El año 1972 marcó una nueva etapa para el MUBA porque incorporó a su exhibición a empresas relojeras venidas de Francia, Italia, Alemania y Reino Unido, lo que le convirtió en una cita europea.

Pero fue en 1995 cuando cambió su nombre para convertirse en el salón Baselworld. Desde entonces y hasta el 2007, el número de expositores y visitantes especializados creció año con año, pero la recesión impuso un repliegue.

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