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El presidente iraní y candidato a la reelección, Hasan Rohani, hace campaña en el estadio Takhti de Mashhad el 17 de mayo de 2017

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A pesar de su retórica hostil, Estados Unidos decidió mantener el levantamiento de las sanciones contra Irán, una buena noticia para el presidente y candidato Hasán Rohaní un día antes de unas presidenciales cruciales para su política de apertura.

La decisión, anunciada el miércoles, de continuar con la política de la anterior administración estadounidense de levantar gradualmente las sanciones en el marco del acuerdo nuclear era muy esperada, en particular para Rohaní y su Gobierno.

El presidente saliente dedicó la mayor parte de su primer mandato de cuatro años a las negociaciones nucleares y al alcance de este acuerdo con las grandes potencias, que permitió a Irán salir un poco de su aislamiento y atraer inversiones extranjeras.

Este acuerdo firmado en julio de 2015 entró en vigor en enero de 2016 y está destinado a garantizar la naturaleza estrictamente pacífica del programa nuclear iraní a cambio de un levantamiento parcial de las sanciones internacionales.

El triunfalismo, sin embargo, no era bienvenido este jueves en Teherán, donde el portavoz de la diplomacia resaltó sobre todo la imposición de nuevas sanciones estadounidenses relacionadas con el programa de misiles balístico de Irán, señal de la animosidad persistente entre los dos países.

Para el portavoz Bahram Ghassemi, la decisión de imponer estas sanciones "unilaterales e ilegales" reduce "los resultados positivos de la aplicación" del acuerdo nuclear por Washington.

- 'Mala fe' -

Ghassemi denunció "la mala fe" de Estados Unidos y aseguró que su país tenía la intención "de continuar su programa de misiles" balístico convencional, sin cabezas nucleares. "Tenemos derecho a desarrollar nuestras capacidades de defensa", destacó.

Irán va a aplicar medidas recíprocas contra empresas y ciudadanos estadounidenses acusados "de violaciones flagrantes de los derechos humanos" por su apoyo a Israel y a "grupos terroristas" de Oriente Medio, añadió el portavoz.

Las relaciones entre Washington y Teherán, que rompieron sus lazos diplomáticos unos meses después de la Revolución islámica de 1979, no han dejado de empeorar desde la llegada al poder del presidente estadounidense, Donald Trump, en enero.

Trump calificó así el acuerdo nuclear alcanzado por su predecesor, Barack Obama, como uno de los "peores" que ha visto nunca e impuso nuevas sanciones contra Irán acusado de apoyar a movimientos "terroristas", de abusos de los derechos humanos y por su programa balístico.

Pero no ejecutó su promesa electoral de "romper" el acuerdo si era elegido. Este texto podría efectivamente beneficiar a las empresas estadounidenses, lo que ya es el caso para una de ellas, el fabricante de aviones Boeing, que ya ha vendido 80 aparatos a Irán desde el alivio de las sanciones.

- Trump, en Arabia Saudí -

El viernes, las elecciones presidenciales en Irán serán determinantes para el futuro del presidente moderado Hasan Rohani y su política de apertura internacional.

Rohani se enfrentará al religioso conservador Ebrahim Raisi, que calificó de "débiles" las negociaciones iraníes del acuerdo nuclear.

Según Raisi, las concesiones hechas a las grandes potencias (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania), fueron demasiado importantes e Irán ha obtenido pocos beneficios.

Sin embargo, no cuestionó el texto deseado por el guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei, del que es cercano.

Los comicios a los que están llamados a votar 56,4 millones de electores tendrán lugar un día antes del inicio el sábado de la visita de Donald Trump a Arabia Saudí, gran rival regional de Irán.

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