El ejército suizo bajo presión

El ejército suizo quiere comprar 12 tanques como éste para el desminado. Keystone

Habitualmente la aprobación del programa de armamento por el parlamento es una simple formalidad. Este año, sin embargo, los partidos burgueses combaten la lista de gastos del ejército.

Este contenido fue publicado el 04 octubre 2004 - 12:00

Este martes se abre el debate en el Consejo de los Estados (senadores).

El ejército suizo quiere gastar 647 millones de francos suizos en la adquisición de nuevos materiales. Esto es lo que ha previsto el gobierno dentro del programa de armamento 2004. No obstante, en esta ocasión, el ejército que normalmente no tiene dificultades, no podrá evitar la tendencia al ahorro.

Concretamente el programa de amrmamento prevé la adquisicion de dos aviones de transporte, una docena de tanques, nuevos cascos balísticos, programas informáticos y simuladores. Según el mensaje del gobierno, estas adquisiciones sirven para garantizar materialmente el funcionamiento del ejército.

Recortes en perspectiva

La Comisión de Seguridad de la cámara alta del parlamento (Consejo de los Estados) no ve sin embargo la utilidad de adquirir 12 tanques para el sector de ingenieros y de desminado. Por este motivo, y por amplia mayoría, ha propuesto recortar del programa de armamento 129 millones de francos suizos, reduciéndolo a un total de 518 millones.

No obstante, algunos politicos, tanto de izquierda como de derecha, quieren ir más lejos poniendo en discusion incluso los 109 millones de francos para los dos aviones de transporte quie deberían ser empleados, sobre todo, en intervenciones de carácter humanitario.

Muchos interrogantes

La comisión del Senado pide entonces al ejecutivo federal una nueva evaluación general de la importancia de los mandatos del ejército y de los gastos necesarios en armamento. Porque, según expertos de varios partidos, haría falta una planificación de mayor número de años.

En general el ejército suizo siempre ha estado más bien sometido a presiones financieras. A raiz de la reducción de efectivos, el Departamento Federal de la Defensa, Protección de la población y Deporte, (DPS), debe suprimir más de 1.000 puestos hasta finales del 2005. De aquí al año 2010 deberán ser suprimidos 2.500 puestos.

Además, ya han surgido discusiones en la perspectiva de las decisiones que el Consejo Federal deberá tomar hasta finales de este año sobre el gasto de 4.500 millones de francos para reemplazar los Tiger por nuevos aviones de combate.

Todo esto, mientras sobre el futuro del ejército gravitan aún muchas incógnitas. Está en juego nada menos que el papel del ejército mismo, actualmente en crisis de identidad.

Urge mandato de prestaciones

¿Suiza necesitará en el futuro un ejército de milicias o de profesionales? ¿Deberá ser un ejército concentrado en la defensa o, más bien, especializado en intervenciones en el extranjero en casos de catástrofe?

Incluso la pregunta sobre la obligacion de prestar servicio militar ya no es un tabú desde cuando el ministro de la defensa, Samuel Schmid, la puso en discusión, en junio ultimo.

Una vez más es la política la que debe aclarar las cosas. Por lo menos esta es la opinión de la revista militar ASMZ que, a mediados de septiembre, formuló un llamado urgente al parlamento.

Las carencias del ejército se sitúan a nivel de la estrategia y de la política de seguridad, escribe la publicación. Según la revista, la política no puede limitarse a fijar el marco de las finanzas y de los efectivos.

ASMZ asegura que la política debe más bien tomar claramente posiciones sobre el mandato de defensa, sobre las intervenciones por la paz, sobre la neutralidad y apoyo a las fuerzas civiles de seguridad. Sin mandato de prestaciones, sostiene la publicación, el ejército suizo no puede planificar ni actuar de modo dirigido.

Swissinfo, Christian Raaflaub
(Traduccion, Jaime Ortega)

Datos clave

Costos del programa de armamento 2004: 647 millones de francos.

Adquisiciones en cuestión: 12 tanques (129 millones) y 2 aviones de transporte (109 millones).

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Contexto

El ejército suizo atraviesa una crisis de identidad.Ya no existe el "enemigo malo" y aumentan las presiones financieras.

Incluso el programa de armamento, habitualmente no discutido, encuentra dificultades en el parlamento.

Desde hoy la cámara alta del parlamento suizo discute sobre el tema.

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