El recuento en Florida prolonga la espera

Los 25 colegios electorales en el Estado de Florida retienen todavía la "llave" de la Casa Blanca que pretenden el republicano, George W. Bush y el demócrata, Al Gore. El minucioso recuento de votos demandará más tiempo del inicialmente supuesto.

Este contenido fue publicado el 08 noviembre 2000 - 17:58

Todo parecía terminado cuando las cadenas de televisión estadounidenses atribuyeron el triunfo en Florida al gobernador republicano, George W. Bush, pero una llamada telefónica de su contendiente demócrata, Al Gore, cuestionaba el resultado extraoficial e instaba a esperar las cifras oficiales.

La sorpresa dio lugar a la incertidumbre y, en cierto modo, a la confusión de unos y otros. Los 25 colegios electorales de Florida seguían en disputa y su atribución depende de pocos centenares de sufragios que pueden marcar la diferencia numérica esencial.

El voto popular parece inclinarse ligeramente a favor del actual vicepresidente demócrata, Al Gore, pero en el sistema de Estados Unidos, son los denominados Colegios Electorales los que definen la suerte de los candidatos.

270 de los 583 colegios es la cifra mágica para convertirse en presidente de la primera potencia mundial. Por lo tanto, Florida dará, aritméticamente, la victoria a uno de los postulantes.

Florida figura entre los bastiones demócratas, pero dos aspectos pudieron haber influido en la preferencia de los electores. El gobernador del estado se llama Jeb Bush y es hermano del candidato republicano; y no se descarta que la comunidad cubano-estadounidense de Miami haya pasado factura a Gore por el caso del balserito Elían Gonzales, finalmente expatriado a la isla tras un largo forcejeo político entre Washington y La Habana.

Como fuera, todos los analistas coinciden en el carácter insólito de la situación, pero admiten la legitimidad de la actitud, porque se trata de una elección muy reñida en la que un centenar de votos puede provocar un vuelco decisivo.

Por eso es comprensible que William Daley, director de la campaña de Gore saliera al paso para señalar: "los resultados en Florida son demasiado cerrados para declarar un vencedor". Por ahora sólo queda esperar el final del recuento de los sufragios en Florida y dejar que tanto demócratas como republicanos no renuncien a la esperanza de triunfo.

Entre tanto, podemos rescatar como balance que los republicanos defendieron con éxito su mayoría en la Casa de Representantes (House of Representatives) y están a punto de conseguirlo también en el Senado del Congreso.

Otro aspecto destacado es la elección de Hillary Clinton, que deja el rango de "primera dama" para entrar en la política activa como senadora de Nueva York. Este también es un detalle inédito en la vida política estadounidense.

Por lo demás, todos aprendimos la lección. Los grandes avances en las ciencias de la comunicación no son infalibles y equivocarse sigue siendo humano.

Por ahora nadie osa adelantar el epílogo de este capítulo peculiar en Estados Unidos. Mejor así.

Juan Espinoza

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