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El Walhalla de los nostálgicos de Suiza

"Rösti" (frito de patatas) con setas, plato típico. swissinfo.ch

Platos tradicionales, de aquellos que se comían en la infancia, encuentran en este restaurante los nostálgicos de la Suiza alemana. Un privilegio en Santiago.

Este contenido fue publicado el 08 diciembre 2006 - 10:07

El local es atendido por sus propios dueños, un matrimonio suizo-chileno con una historia muy particular.

Elvira y Jaime Oehninger reconocen que desde los inicios, hace 16 años, esta apuesta fue arriesgada. Se instalaron en una casona antigua de Ñuñoa, en un sector bastante residencial para ese entonces (aunque cerca de sectores más bohemios) y con una propuesta desconocida para los chilenos.

En un país con un invierno moderado y un verano cuyas temperaturas superan ampliamente los 30° C, se atrevieron con una cocina más bien rica en calorías. No acudieron a la colonia suiza y, como si fuera poco, bautizaron el lugar con un nombre que nada tiene que ver con la cultura helvética.

Probablemente fue ese mismo espíritu, de arrojo y osadía, el que les llevó a tomar decisiones de vida que cambiaron para siempre sus destinos.

Una gran coincidencia

La primera vez que Elvira Kalt –su nombre de soltera- vio a su futuro marido fue en el Aeropuerto de Zurich, hace 30 años. Trabajaba para Amnistía Internacional y estaba esperando al chileno Jaime Oehninger, que salía del país en plena dictadura militar de Augusto Pinochet.

Ella no lo conocía ni siquiera en fotos, pero asegura que cuando lo vio, algo le dijo que era Jaime. Y aún más. Con sus cortos 20 años de edad se dijo a sí misma: 'con este hombre me voy a casar'.

"¿Romántico? Yo lo encuentro más loco que romántico", reflexiona hoy esta suiza del cantón de Aargau. No le pareció extraño experimentar esa sensación de 'conocer' a su futuro marido, pero lo que sí sorprendió a ambos fue descubrir, a los pocos días del arribo de Jaime, que él también tenía la nacionalidad helvética.

Recién en ese momento se enteró que su abuela suiza -la misma que vivió unos años en Chile y se hizo cargo de él y sus hermanos tras la muerte de su madre- había inscrito a todos sus nietos con la doble nacionalidad.

Reflexiones posteriores

"Fue tan extraño, por qué nadie sabía que Jaime era suizo, por qué llegó acá y no a otro país, porque Londres (Amnistía) lo desvío a Suiza", recuerdan. Dos años después se casaron y la cultura culinaria que existía en la familia de Elvira los motivó a dedicarse al negocio de la gastronomía en forma profesional.

En 1981 se fueron a vivir en Perú y Jaime se hace cargo del Club Suizo de Lima. Allí nacieron los dos hijos de la pareja. Cuando Chile retorna a la democracia, en 1988 –luego de la derrota del general Pinochet en las urnas- deciden trasladarse a este país.

"En aquel entonces nos preguntamos si queríamos iniciar nuestro propio local y si nos íbamos a quedar en Perú o nos íbamos a Chile, porque los niños ya tenían la edad para entrar al colegio, es decir, era el momento preciso para tomar decisiones, porque después uno comienza a echar raíces y es más difícil. Además en ese período Chile nos parecía un país más seguro para vivir."

¿Por qué Walhalla?

Una vez instalados en Santiago comenzaron a buscar un lugar para iniciar el negocio. "Encontramos en el diario un aviso de traspaso de un local que ya tenía el giro restaurante, lo fuimos a conocer, nos gustó y además quedaba cerca del colegio de los niños (Colegio Suizo), lo que también pesó en nuestra decisión", cuenta Jaime. Y es que, al principio, la antigua casona también hizo las veces de residencia familiar.

La primera vez que Elvira visitó el lugar lo encontró muy parecido a un castillo que conoció en Suiza cuando era niña y que se llamaba Walhalla. Bastó ese recuerdo de infancia para dar con el nombre del restaurante.

Jaime recuerda que en esa época fue difícil encontrar un experto en cocina suiza, por eso "cuando hubo que contratar a un chef, teníamos que explicarle tanto, que finalmente me dije 'entre explicarle todo el tiempo cómo se hace y hacerlo yo, prefiero hacerlo yo. Y así terminé siendo el chef hasta hoy en día".

Elvira dice que aunque "al principio la recepción fue pésima, finalmente nos hicimos un nombre. Ahora ya echamos las raíces y estamos más insertos. A mí personalmente me gusta Santiago, me agrada mucho el clima, eso de que haga calor, pero refresque en las tardes.

Pasé muchos años de mi vida en la parte alemana de Suiza, en un clima de mucha lluvia y frío. ¡Y eso francamente no lo extraño!", exclama.

Entre sus clientes hay tanto chilenos como suizos, pues aunque cultivan algunas tradiciones de la Confederación, "no lo hacemos con la bandera en la mano o con la idea de formar un ghetto. Los suizos que quieren hacer un pedacito de patria se vienen para acá y disfrutan sin condiciones y sin hacer diferencias, porque nosotros tampoco las hacemos", concluye Elvira.

Mariel Jara, Santiago de Chile.

Contexto

El Walhalla está ubicado en la emblemática comuna santiaguina de Ñuñoa, a pasos del Colegio Suizo y del Club Suizo.

Ha ganado su fama en base a la recomendación "boca-boca".

Muchos clientes siguen viniendo con sus hijos y los más jóvenes señalan que "ésta es la comida que preparaban en mi casa cuando era niño".

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Datos clave

En Chile viven 3.989 suizos y doble nacionales (dato de 2005).

Además de los Clubes Suizos y otras organizaciones similares, cuenta con el Colegio Suizo, que funciona en la capital Santiago.

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