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FARC sólo dialoga con zona de despeje

Pancartas en las afueras de San Vicente del Caguan, bastión de las FARC, que denuncian el Plan Colombia.

(Keystone)

Así lo afirma a swissinfo Olga Lucía Marín, delegada de la Dirección Internacional de las FARC para Suiza y el resto de Europa.

Mientras se discute el cronograma presentado por el Gobierno de Bogotá para el cese al fuego y de hostilidades con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se aproxima el vencimiento de la prórroga del presidente Andrés Pastrana para la zona de distensión en San Vicente del Caguán. ¿Qué puede suceder después del 20 de enero en Colombia?

Pregunta: La prórroga de la denominada zona de distensión termina el 20 de este mes. ¿Qué va a pasar después del 20 desde su perspectiva?

Respuesta: Es muy difícil con este presidente saber qué va a pasar. Nosotros seguimos notando que uno de los grandes problemas del Gobierno colombiano actual es que no tienen un plan. No hay un plan para la paz. Queremos dejar claro que las FARC sólo dialoga con la zona de despeje. Eso es una condición fundamental. El tema de conversar en medio de la guerra fue una imposición del presidente Gaviria, que lo siguió asumiendo Samper y lo asumió el Gobierno de Pastrana. Ellos han hablado de cese al fuego y de hostilidades, pero más desde la (óptica) unilateral y así es imposible conversar. Entonces, si la zona no se prolonga, lo más posible es que el proceso se acabe. Nosotros vemos que no tiene lógica que durante tres años no hayamos podido ponernos de acuerdo en un tema tan fundamental como es el cese al fuego y el de hostilidades y que el presidente pretenda que en seis días se firme un acuerdo. O sea, sería simplemente un acuerdo superficial, un acuerdo mal hecho, si se llegase a él, porque en seis días no se puede hacer lo que no se pudo hacer en tres años. Suponemos que de aquí salgan unas bases para continuar conversando, pero no creo que salga firmado (un acuerdo) como ha pretendido el presidente.

P: En la eventualidad de que no se prorrogara el plazo de la zona de distensión, ¿qué va a pasar con la población civil en San Vicente del Caguán? ¿Quién garantizaría su protección?

R:Bueno, eso es una responsabilidad del Estado; constitucionalmente está así establecido. Sin embargo nosotros, en este sentido, hacemos un llamado a la comunidad internacional que esté muy atenta a los organismos de derechos humanos para que puedan proteger de alguna manera a los pobladores, sobre todo, a los que están sindicados por parte del Ejército de ser colaboradores de la guerrilla, porque lo más posible es que los paramilitares entren a cobrar cuentas, ¿no?

P: ¿Cómo se imagina las FARC este proceso de ahora en adelante?

R:Nosotros seguimos firmes en que el dialogar tiene que ser sobre la base de acuerdos bilaterales, no imposiciones unilaterales, y que es necesario desarrollar la agenda. Logramos construir una herramienta fundamental que es consignar en un papel los puntos esenciales que resuelvan los problemas de Colombia. Para nosotros es fundamental que la agenda esté sobre la mesa, que sean los temas de la agenda los que se discutan, que ahí podemos ir resolviendo el problema. Y si no se puede con este Gobierno, tendremos que buscar nuevamente los caminos para conversar con el próximo Gobierno, si se dan las condiciones.

P:¿Baraja las FARC la posibilidad de una solución militar ante la finalización el 20 de esta prórroga de la zona de distensión?

R:Si vemos que no hay posibilidades, se agotan todos los caminos del diálogo, tendríamos que seguir desafortunadamente por la guerra. Sin embargo, creemos como revolucionarios que la salida política pacífica nunca hay que descartarla, y si hay que seguir por la vía militar, pues seguiremos. No creemos que no sea posible. Nosotros creemos que sí es posible, porque no es un problema de ejército solamente. Es un problema también del apoyo de la organización popular. Y las FARC han logrado en todos estos años de trabajo y de lucha conformar organizaciones estructuradas que pueden apoyar esa lucha. No ha sido fácil; nos han matado a mucha gente. Por eso hoy hacemos la propuesta del Movimiento Bolivariano por la nueva Colombia, que es un movimiento clandestino, donde se agrupan todos los colombianos que no quieren ser guerrilleros porque no pueden o porque no les gusta la guerra, pero que sí ven la necesidad de organizarse y de luchar, y que tampoco rechazan al Ejército revolucionario, más bien lo ven como un aliado. Entonces, nosotros vemos que si es necesario, hay que hacerlo, pero no podemos descartar en ningún momento la búsqueda de soluciones políticas y a eso le meteremos nuestra capacidad, nuestras posibilidades, nuestro esfuerzo, nuestra lucha.

Marina Gartzia, Belén Couceiro

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