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El reelegido presidente de Irán, Hasan Rohaní, en un discurso televisado en Teherán el 20 de mayo de 2017, tras hacerse oficial su victoria

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El presidente iraní, Hasan Rohaní, un religioso moderado apodado el "jeque diplomático", podrá proseguir gracias a su reelección las reformas y la reintegración de su país en el concierto de las nacionales, ya iniciadas en su primer mandato.

Con su turbante blanco, sus finas gafas y su barba gris, este religioso de rango medio, de 68 años, casado y con cuatro hijos, quedará como quien suscribió en 2015 un histórico acuerdo con las grandes potencias sobre el programa nuclear iraní, lo que permitió el levantamiento de las sanciones económicas internacionales.

Rohaní, pilar de la República Islámica, cuyos estamentos conoce a la perfección, fue un allegado del expresidente moderado Akbar Hashemi Rafsanyani, fallecido en enero, y cuenta con el apoyo del expresidente reformador Mohamad Jatami.

Nació el 12 de noviembre de 1948 en Sorkhey, en la provincia de Semnan (este de Teherán). Obtuvo su doctorado de Derecho en la universidad de Glasgow en Escocia.

Rohani estuvo al lado del imán Jomeini durante su exilio en Francia antes de la Revolución Islámica de 1979. Inició luego una larga carrera política y hasta los años 2000 estuvo en las filas de los conservadores para luego acercarse a los moderados y los reformadores.

Fue diputado entre 1980 y 2000 y luego miembro electo de la Asamblea de Expertos, la instancia encargada de supervisar el trabajo del guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Rohani fue vicepresidente del Parlamento, pero sobre todo jefe de los negociadores del tema nuclear entre 2003 y 2005. En esta época se gana el apodo de "jeque diplomático".

- Relegado por Ahmadineyad -

Sin embargo fue después relegado tras la elección como presidente del ultraconservador populista Mahmud Ahmadineyad en 2005.

Irán reactivó entonces su programa de enriquecimiento de uranio con fines nucleares, lo que le valió las críticas de las grandes potencias y de la ONU.

Rohaní fue elegido presidente en 2013 en la primera vuelta gracias al apoyo de los reformadores. Su principal misión fue poner fin al aislamiento de su país.

Abierto a Occidente, Rohani logró imponer conversaciones directas con Estados Unidos -enemigo histórico de la república islámica- para resolver la crisis nuclear, y ello con el acuerdo de Alí Jamenei.

Estas negociaciones condujeron en julio de 2015 a un acuerdo en el que Teherán se comprometió a limitar su programa nuclear a fines civiles, a cambio de un levantamiento de las sanciones internacionales.

No obstante, el guía supremo ha prohibido cualquier otra negociación con Washington.

- "No hay marcha atrás" -

Las posiciones de Rohaní sobre las libertades, la cultura o la tolerancia sobre el porte del velo para las mujeres, son ahora idénticas a las de los reformadores.

Durante la campaña, endureció el tono ante sus adversarios conservadores, a los que acusó de estar en la "lógica de la prohibición". Según Rohaní, la época "de los partidarios de la violencia y de los extremismos ya ha pasado". "A medio camino, ya no hay marcha atrás", fue su eslógan.

Con el 57% de los votos, según resultados definitivos, ha recibido un claro mandato.

Pero Rohaní tendrá que contemporizar con los demás poderes en Irán, como el guía supremo, el poder judicial y los Guardianes de la Revolución, el ejército de élite del régimen islámico.

AFP