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La banca debe recuperar la vocación de servicio

Pierre Yvan Kern preside el grupo Promeco, empresa consultora en gestión de patrimonio.

(Keystone)

El sistema financiero internacional debe comprometerse nuevamente con sus clientes, ya que apostar por las ganancias fáciles ha provocado grandes estragos, sostiene el banquero suizo Pierre Yvan Kern, hoy jubilado.

En su primer y único libro autobiográfico, comparte sus experiencias con los nuevos banqueros. Y a la luz de la historia vivida, asegura que regresarán los buenos tiempos para la banca.

En sus propias palabras, Pierre Yvan Kern se acerca a las "88 primaveras". Su lucidez es impecable.

Vio la luz en Zúrich, en 1921, pero pasó parte de su niñez en Andalucía, región española a la que debe el perfecto aprendizaje del castellano y la naturalidad con la que se relaciona con cualquier persona.

La Segunda Guerra Mundial le sorprendió en Francia al final de la adolescencia. Para dar gusto a su madre, intentó alistarse en el ejército galo, pero el destino tenía otros planes para él. Por ejemplo: ser banquero.

Al principio ganaba tan poco, que las cuentas familiares no cuadraban. Pero en los primeros años, lo importante es aprender, se dice hoy. "Siempre hay que preguntar al que sabe más, al que ya pasó por la misma experiencia".

La cúspide de su carrera en la banca llegó como director general de la Banque Genevoise de Commerce, y más tarde, del Schweizerische Spar- und Kreditbank.

Este 2009, Pierre Yvan Kern ha decidido publicar su primer libro. Una asignatura que tenía pendiente.

Se trata de un legado para la juventud, especialmente para los nuevos banqueros, a quienes exhorta ante todo a recuperar la vocación de servicio al cliente.

La Sorbona o las armas

El libro se titula 'La historia de un banquero: Ayer, es ya mañana'. Entrevistado por swissinfo, Kern explica que la frase "ayer, es ya mañana" sintetiza la velocidad a la que pasa la vida.

Recuerda que en agosto de 1939, pasaba sus vacaciones veraniegas en Noyer, junto con sus primos, cuando supieron que se había declarado la guerra.

Su primer temor fue que los alemanes arribaran de inmediato a esa región francesa, así que se precipitaron al desván de la casa familiar para recuperar unos cascos de oficiales alemanes de la Primera Guerra Mundial. "Y por temor a represalias fuimos a enterrarlos en un bosque cercano".

De regreso al liceo quedó claro que nadie estaba en condiciones –a causa de la guerra- de continuar con los estudios como si nada pasara. Y en su caso, decidió abandonar las aulas para alistarse en la armada francesa como voluntario.

Orgullo que le duró sólo unos días, porque las tropas alemanas avanzaban a una gran velocidad y él corría el riesgo de ser tomado como prisionero en la caserna, antes incluso de haber tomado formalmente las armas.

Tuvo entonces que mudarse a Ginebra, en tiempos en los que el futuro era complejo para los jóvenes. "Tenía éxito sólo quien iba a la Sorbona o la armada. Y yo, no teniendo las cualidades que exigía lo primero, elegí lo segundo".

En Ginebra, también buscó a la armada para sumarse a ella.
¿Qué lecciones militares aprendió que después le fueron útiles en la banca?

"La disciplina, que me formó como hombre tenaz; el sentido de la honestidad y la fraternidad, que más tarde es aplicable con clientes y colaboradores; y la comunicación firme, pero respetuosa con los otros".

La vida de banquero

Para el final de la Segunda Guerra Mundial, Pierre Yvan Kern había dejado el ejército para trabajar en una pequeña sucursal ginebrina de la Sociedad de Bancos Suizos (SBS).

Su jornada iniciaba a las ocho de la mañana frente a enormes libros en los que se documentaba la evolución de las tasas de interés. A las cuatro de la tarde había que bajar al sótano del edificio a preparar la correspondencia de los clientes.

Recorrió diversos servicios dentro de la sucursal. Un día, desde el mostrador del servicio de divisas extranjeras, un cliente de origen español le preguntó qué hacía ahí, cuando hablaba bien el castellano y conocía bien la forma de operar la banca.

Y lo animó a cruzar la calle, donde se ubicaba una sucursal del Credit Suisse que abriría un servicio de atención a clientes de España y América Latina.

Kern siguió el consejo y su propia corazonada. Y el cargo fue suyo.
Los años y la experiencia lo llevaron más tarde a conseguir un socio capitalista cuyos fondos permitieron la adquisición de la Banque Genevoise de Commerce y, años después, del Schweizerische Spar- und Kreditbank. En ambos casos, Kern fungió como director general.

"La gran diferencia entre la banca de antaño y la de ahora", afirma, "es la vocación de servicio. Antes nos ocupábamos de proteger los intereses de los clientes y del banco. El cliente era rey y había una lealtad absoluta hacia él. Había disciplina y nadie pretendía ganar mucho dinero en poco tiempo".

Secreto bancario

De vuelta al presente, este banquero jubilado asegura que los productos financieros modernos, como derivados o 'hedge funds', han hecho mucho daño al sistema financiero internacional, y son, desde su perspectiva, responsables en parte de la crisis actual.

Sobre Suiza y su controvertido secreto bancario, actualmente en pleno proceso de metamorfosis, recuerda que se trata de una institución fundamental para todos los helvéticos.

"Entiendo la necesidad de actualizar posiciones. Suiza está inmersa en la tormenta internacional y no puede ser indiferente a los cambios que realiza el mundo".

Y si esto implica que el sistema bancario, en general, deba apegarse a nuevas reglas nacionales e internacionales, así será. Pero lo que debe recuperarse ante todo, sostiene, es la cultura de servicio al cliente.

A su juicio, y a pesar de la magnitud de la presente crisis, la banca volverá a vivir buenos tiempos. "Después de la tempestad siempre viene la calma", dice.

Lamenta que en la disputa que aún libra Suiza contra Estados Unidos y otros países como Alemania sobre el manejo que la plaza financiera helvética y el secreto bancario haya faltado diplomacia y respeto a la hora de la comunicación bilateral.

La banca suiza conoce su oficio, subraya. No otorgamos créditos a clientes insolventes, como sucedió en EEUU con los 'subprimes', y poseemos un país neutral, con una estabilidad política y económica, y todo eso juega a nuestro favor.

Suiza saldrá fortalecida de esta coyuntura, estoy seguro, concluye.

swissinfo, Andrea Ornelas

Pierre Yvan Kern

Pierre Yvan Kern nació el 12 de julio de 1921 en Zúrich.

Fue director general de la Banque Genevoise de Commerce, en Ginebra, y del Schweizerische Spar- und Kreditbank, en San Gallen.

A sus 88 años, se mantiene profesionalmente mantiene activo. Actualmente preside el grupo Promeco, empresa consultora en gestión de patrimonio fundada en 1978.

Acaba de publicar un libro autobiográfico: 'La historia de un banquero: Ayer, es ya mañana'. Se trata de un legado para los nuevos banqueros, a quienes exhorta a recuperar la vocación de servicio al cliente.

Aunque acepta que tiene poco contacto con Internet, Pierre Yvan Kern es partidario de la banca electrónica, cuando se utiliza con inteligencia y conocimiento, ya que permite reducir costos de operación y comisiones para los bancos y para los clientes.

Un buen inversionista, dice, requiere "conocimiento, prudencia y rapidez en la toma de decisiones".

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