La lente de Dindo, un arma contra el olvido

La producción del cineasta Richard Dindo y su preocupación social. Keystone

La represión estudiantil del 68 masacró esperanzas en Latinoamérica, en Europa logramos democratizar más a la sociedad: Richard Dindo.

Este contenido fue publicado el 14 agosto 2003 - 13:04

En entrevista con Lupita Aviles, el cineasta suizo se autodefine como un “hombre encolerizado”, un excavador de la memoria.

“Me fascinan las figuras humanas que nos ofrecen la imagen del valor civil e incluso de la desobediencia para defender los derechos humanos”, afirma el cineasta nacido en Zúrich en 1944 y que charló con swissinfo en ocasión de la primera proyección mundial de su documental ‘Ni olvido ni perdón’ sobre la masacre de 1968 en México (Ver Más sobre el Tema).

Entre las figuras que Dindo ha retratado en sus documentales se encuentran el Che Guevara, el poeta sudafricano antiapartheid, Breytenbach y el capitán de la Policía suiza Paul Grüninger, quien ayudó a miles de hebreos a refugiarse en Suiza durante el nazismo.

swissinfo.- ¿Qué ha descubierto al rodar este documental sobre la masacre perpetrada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz de cientos de jóvenes que se manifestaban en forma pacífica el 2 de octubre de 1968?

Dindo.- Yo me definiría como un excavador de la memoria. Pertenezco a la generación del 68. Yo vivía en París en aquella época y por ello considero que pertenezco naturalmente a esa cultura. He realizado mis documentales con el espíritu de mi generación.

Alguien en París quería que yo rodara un filme, pero en aquella época era demasiado peligroso. Sin embargo, yo seguí pensando en esa posibilidad, en que era necesario hacer algo para que la gente no olvidara lo que había sucedido. Siempre ha sido esa mi preocupación: realizar filmes para que la gente no olvide, luchar contra el olvido.

Una vez investigado lo que había sucedido, busqué testigos. En mis documentales, los testigos son siempre los sobrevivientes. Creo que es un documental importante para América Latina que tanto ha sufrido, tanto para los intelectuales de mi generación como para los más jóvenes. Para que se sepan cuánto dolor tocó a esa generación en aquellas partes del mundo, un sufrimiento mayor que en otros lugares. Que se sepa que fue destruida, asesinada...

¿Que diferencias existían entre el movimiento juvenil de América Latina y el europeo?



Todas las esperanzas fueron literalmente masacradas en muchos países latinoamericanos mientras que en Europa la situación era más tranquila. Aquí en Europa hemos podido transformar la sociedad burguesa porque teníamos democracia, por eso hemos podido liberar y democratizar más a la sociedad. En América Latina sucedió todo de manera más violenta debido a los regímenes asesinos.

¿Cree que como documentalista suizo usted aporta una visión distinta a otras obras mexicanas (escritas y filmadas) sobre los sangrientos hechos ocurridos en Tlatelolco?

Mi punto de vista es siempre el del cineasta. Haciendo cine político se olvida muy seguido que uno está haciendo cine, lo que quiere decir que hay que saber observar, comunicar y escuchar. Que hay que construir un memorándum, por los vivos y por los muertos. Porque este filme ha querido ser un homenaje a los que murieron y a quienes sobrevivieron.

Dado que soy extranjero, no quiero intervenir en la política mexicana. Pero lo cierto es que hemos contribuido también con dinero (el filme ha recibido ayuda financiera por parte del gobierno suizo, es decir, una subvención del Estado, y otra de la televisión suiza, además de una ayuda a los proyectos cinematográficos de parte de la ciudad de Zúrich).

Todo ello demuestra que Suiza, después de todo, es un país democrático. Que si es verdad que administra el dinero de los dictadores, también permite a un cineasta como yo realizar un documental como este. Todo ello refleja la realidad de un país complejo y más libre que otros.

Lupita Avilés, Locarno

Contexto

‘Ni olvido ni perdón’ se proyectará en México el próximo 8 de octubre, y luego en Buenos Aires y en Montevideo.

Entre las figuras sociales que Dindo ha llevado a la pantalla se encuentran:

El Che Guevara, el poeta Breytenbach (antiapartheid) y el policía suizo Paul Grüniger cuya acción salvo del Holocausto a miles de judíos.

El 68 transformó a la sociedad burguesa europea.

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