Cientos de refugiados malviven en un parque de Ankara. No vienen de Siria, sino de Afganistán, y su afluencia masiva constituye un nuevo quebradero de cabeza para las autoridades turcas.

Más de tres millones de sirios y varios cientos de miles de iraquíes se refugiaron en Turquía durante los últimos meses. Ahora llegan afganos en busca de asilo, de mejores condiciones de vida o huyendo de la guerra entre los talibanes y el gobierno de Kabul.

En realidad muchos de ellos vienen de Irán, donde viven unos tres millones de afganos en unas condiciones precarias acentuadas por las dificultades económicas de la República Islámica.

Entre enero y mediados de agosto de 2018, casi 62.000 migrantes afganos llegaron a Turquía, en comparación con algo más de 45.000 en todo 2017, según el ministerio del Interior turco.

- "En peligro" -

Aquellos que llegaron a finales de agosto no pudieron inscribirse en el registro por ser semana de vacaciones con motivo de la fiesta musulmana del sacrificio y se vieron obligados a acampar en dos parques de Ankara.

Las mujeres, niños y hombres contaron con un acceso limitado al agua potable durante unos días y se cobijaron bajo cartones y mantas.

Mohamad Husein, originario de Kunduz (norte de Afganistán), cuenta que sus seis hijos, de entre 2 y 15 años, durmieron en el parque durante una semana en condiciones "incómodas".

Alrededor de 1.500 personas, principalmente afganos, llegaron a este parque de la capital, situado frente a la sede de la Asociación de Solidaridad con Demandantes de Asilo y Migrantes (Asam).

Esta asociación trabaja con la ONU y la dirección provincial turca encargada de las migraciones.

Husein, de 35 años, cuenta que huyó de Afganistán con mujer e hijos porque ayudaba a la Misión de combate de la OTAN (ISAF) a encontrar escondites de armas de los talibanes. En Turquía dice estar "en peligro" y su objetivo es ir a otro país, como por ejemplo Canadá o Suiza.

En 2017, los afganos representaban, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), 2,6 millones de personas, o sea la segunda comunidad a nivel mundial después de los sirios (6,3 millones).

ACNUR cifra en tres millones los afganos que viven en Irán, de los que solo un tercio están inscritos como refugiados en el país, cuya economía acusa el golpe del restablecimiento de las sanciones estadounidenses.

Levent Ulusoy, vicecoordinador general de Asam, afirma que los afganos llegan de Irán "para buscar trabajo o huir de la guerra" en su país.

Javad Saadatnejad pasó 34 años en Irán y en agosto se fue a Turquía. "Irán no ha hecho nada por mí", se queja.

En Turquía el proceso para obtener un permiso de trabajo es "difícil" y muchos afganos acaban en el mercado negro, explica Metin Corabatir, presidente del Centro de investigaciones sobre el asilo y la migración (Igam).

- "Ningún apoyo" -

Además corren el riesgo de ser expulsados.

"Cuando llegan, el gobierno coloca a la mayoría en un centro desde el que los envía a Afganistán", explica Corabatir.

Zakira Hekmat, fundadora de la Asociación de ayuda y solidaridad con los refugiados afganos (Afghan-Der), asegura que las expulsiones continúan y, como no hay "ningún apoyo", muchos acaban durmiendo en los parques.

La actitud respecto a los afganos ha cambiado -prosigue- y muchos turcos creen que la guerra en Afganistán ha terminado, pese a que "sigue de forma invisible".

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