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La mesa como centro de poder

De la exposición 'Queen Bees-centro del poder femenino', de Jacqueline Hassink. http://www.museum-gestaltung.ch/

De la mesa de la "Ultima cena", con Cristo sentado en medio de sus apóstoles, a la tradicional mesa familiar, este objeto de uso cotidiano ha sido desde siempre un símbolo de poder del que la mujer ha quedado excluida.

Este contenido fue publicado el 06 junio 2001 - 11:40

Este parece ser el hilo rojo de la exposición que presenta actualmente el Museo del Diseño de Zúrich (Museum für Gestaltung), con fotografías de la artista holandesa, residente en Nueva York, Jacqueline Hassink.

Para esta artista existen cuatro categorías de mesas: la primera, en donde se sienta el poder; la segunda, la mesa de la familia; la tercera, la de la justicia y, en fin, la cuarta, la del cielo. En todo caso, la mesa es para ella un símbolo de orden y de una estructura de vida perfecta.

Sin embargo, en esas mesas grandes e importantes donde todo se decide sólo han cabido y se han sentado los hombres. A las mujeres se les ha permitido únicamente dirigir la mesa para comer. En otras palabras: ¡la mujer a la cocina!

En esta exposición llamada "Queen Bees-centro del poder femenino", Jacqueline Hassink aborda el tema de la mesa como retrato del poder.

En 1993 la artista fotografió cuarenta mesas para conferencias pertenecientes a las empresas multinacionales más importantes del mundo. Poco después, entre 1995 y 1997, su lente captó mesas de trabajo o de reunión de los veinte bancos más representativos de Europa. En esta ocasión presenta doce mesas de conferencias dirigidas por mujeres de empresa con altos cargos en el mundo de los negocios.

Entre ellas se encuentran: jefas, directoras, consejeras, vicepresidentas, etc. de empresas conocidas, entre las cuales France Telecom, Philipp Morris, la compañía aérea British Airways, y conocidas marcas de computación en el Japón.

Al lado de estas mesas de empresa, confortables y bien pulidas, largas, cuadradas u ovaladas, dirigidas por mujeres ejecutivas, aparecen fotografías de las mesas de sus respectivas casas.

Esto nos muestra sin duda que la mujer hoy día se apropia cada vez más de un sector que había estado reservado solamente a los hombres: el mundo de la economía y la sociedad.

En oposición a ese terreno duro y competitivo las mesas de sus casas reflejan la atmósfera íntima y familiar del hogar de la mujer. Dos terrenos que no tienen que excluirse necesariamente.

La mujer, gracias a su formación y calificaciones profesionales, tiende a extender su influencia fuera del marco que tradicionalmente se le ha asignado, y ha pasado a ser un elemento activo y de primer orden en la sociedad actual.

Las doce fotografías en color de Jacqueline Hassink, en gran formato de 296 x 128 centímetros, no muestran el rostro concreto de sus protagonistas; sin embargo, hablan del mundo femenino desde dos puntos de vista igualmente importantes.

La mirada de esta fotógrafa se sitúa en un plano atento pero neutral, de ahí el interés que despierta su obra.

Esta exhibición permanecerá abierta en el Museum für Gestaltung hasta el 1 de julio de 2001.


Araceli Rico, Zúrich

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