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La vida recobra su pulso en Wuhan, un año después del primer confinamiento por covid-19

Gente con mascarilla contra el covid-19, paseando por una calle de Wuhan, en el centro de China, el 20 de enero de 2021 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 21 enero 2021 - 09:35
(AFP)

Sus calles estaban desiertas y sus hospitales, llenos de enfermos. Un año después de que se ordenara su aislamiento, la ciudad china de Wuhan ha vuelto a la normalidad, aunque aún quedan indicios de que el coronavirus se manifestó allí por primera vez antes de propagarse por todo el planeta.

Hoy, los centros comerciales están atestados de gente y los atascos vuelven a ser frecuentes en las calles de Wuhan, donde nada recuerda que este sábado se cumplirá un año desde que fue confinada por primera vez, el 23 de enero de 2020.

La metrópolis de 11 millones de habitantes ha recobrado su ritmo habitual, como también ha ocurrido en otras partes de China, donde la epidemia está prácticamente controlada desde la pasada primavera. El ambiente de ciudad fantasma y el caos vivido en los hospitales parece que quedaron en el olvido.

Sin embargo, todavía quedan huellas de la tragedia que se pueden apreciar a simple vista. Muchos siguen llevando mascarilla, un reflejo que pocos habitantes tenían antes de la cuarentena, algunos por no haber oído ni hablar del misterioso virus.

En las últimas semanas, se han detectado focos limitados de la epidemia en varias regiones del país, pero no en Hubei, la provincia que tiene su capital en Wuhan.

Tras 76 días de cuarentena, muchos de sus vecinos se jactan afirmando que su ciudad es la más segura del mundo. Y es cierto que la provincia de Hubei no ha reportado ningún caso de covid-19 desde mayo.

Pero la llegada de un equipo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la semana pasada, no hizo sino recordar que la ciudad, a orillas del Yangtsé, está en el centro de la investigación internacional que se ha abierto para averiguar el origen del virus.

Así, el gran mercado de Huanan, donde se vendían animales salvajes y que fue testigo de la explosión de la epidemia, permanece cerrado tras una larga valla azul.

El primer muerto conocido que dejó el covid-19, un hombre de 61 años, solía hacer sus compras allí. Pero los expertos consideran que el nuevo coronavirus pudo aparecer en otro lugar.

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