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Las personas mayores tienen la palabra

Personas mayores escalan una montaña

Muchos años y mucha energía. Las personas mayores participan en actividades sociales, culturales, deportivas... y, desde 2001, en el diseño de las políticas que los conciernen, en el seno del CSA.

(Keystone)

Creado en 2001, el Consejo Suizo de las Personas Mayores permitió que ese cada vez más dilatado sector de la población pudiera hablar y hacerse oír. El Gobierno debe consultarle todas las medidas que le conciernen y sus miembros tienen una plataforma para defender sus derechos. Pero no ha llegado la hora de lanzar las campanas al vuelo.

“Antes, el mundo político decidía por las personas mayores. Había diversas organizaciones de jubilados, pero no una entidad nacional. Ahora, el Consejo los representa y lucha por sus intereses ante los órganos de la administración federal, el Parlamento y el Gobierno”, indica Michel Pillonel, copresidente de ese organismo federativo.

El Consejo Suizo de las Personas Mayores (CSAEnlace externo) cuenta con 200 000 miembros, pero es el portavoz del millón 800 000 jubilados del país. Vela por su dignidad, su calidad de vida y su participación social y política, particularmente en las decisiones que los atañen. Su consigna: “No queremos que hablen de nosotros, sino con nosotros”.  

(swissinfo.ch)

El CSAtrabaja en coordinación con laOficina Federal de la Seguridad Social (OFAS)Enlace externo de la que recibe un subsidio anual de 300 000 francos. Entre sus principales preocupaciones destaca la situación de precariedad de una tercera parte de las personas en situación de retiro, el aumento constante en las primas de los seguros de enfermedad y el limbo de una creciente franja de la sociedad: los desempleados de 50 años y más.

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“Desde el nacimiento del CSA, las cosas han mejorado mucho, asienta Pillonel, pero no quiere decir que hayan terminado nuestros pesares”. Ejemplifica: “Debemos pelear constantemente. No podemos aceptar que digan que los jubilados cuestan caro. Que su salud nos lleva a la ruina. Es una tendencia actual y es detestable”.

Evitar derrapes

Roland Grunder, el otro copresidente del Consejo Suizo de las Personas Mayores (CSA), coincide en la necesidad de mantenerse vigilantes para evitar desaguisados. Se explica con una analogía:

“La circulación vehicular aumenta de manera exponencial, igualmente la vejez. Se reglamenta el tránsito, lo mismo la administración de los temas relacionados con la tercera edad. Muchos conductores respetan las consignas, pero no todos. Hay que colocar radares y apostar agentes para evitar derrapes. Así con la vejez, sin las asociaciones de las personas mayores podría producirse un caos”.

Pillonel y Grunder representan las dos tendencias del CSA. Mientras el primero es de extracción sindicalista, el segundo procede del sector empresarial. Visiones opuestas que convergen en un mismo objetivo: el bienestar de la población suiza en la tercera edad.  

La configuración del CSA es la misma desde que fue fundado hace casi 17 años cuando la entonces ministra del Interior, Ruth Dreifuss, reunió a las dos grandes confederaciones de personas mayores, la Federación Suiza de Asociaciones de Jubilados y de Ayuda Mutua Suiza (FARESEnlace externo) y la Asociación Suiza de Personas Mayores (ASAEnlace externo).

La idea era tener un solo interlocutor y que ese interlocutor fuera una entidad paritaria, FARES por las organizaciones de izquierda y sindicales, y ASA por las entidades de los partidos “burgueses” [derecha y centro derecha]  y empresariales.

Convergencia y compromiso

“Ya no podemos hablar de viejos en general como tampoco de jóvenes en su conjunto. No son categorías homogéneas. Entonces, resulta juicioso que fuerzas políticas de horizontes diversos se reúnan y manifiesten su voluntad de avanzar juntos”, subrayó Dreifuss durante la sesión de aperturaEnlace externo del CSA el 26 de noviembre de 2001.

¿Y esa conjunción se logra sin demasiados tropiezos?

“Ahora, mejor que al principio. Entonces los campos estaban bien marcados entre la izquierda y la derecha”, recuerda Pillonel. Empero, curtido al sol de una larga trayectoria sindicalista (Transfair, Travail.Suisse), el codirector del CSA ha logrado mantener abierta la vía al acuerdo en sus 12 años de funciones.

“Ahora, los extremos, las antípodas, quedaron de lado y el grueso de los delegados participa en la búsqueda de compromisos, y eso va muy bien”, subraya el negociador de la primera convención colectiva de swisscom [principal empresa de las telecomunicaciones en Suiza].

“Al negociar, apunta, se aprende a hacer compromisos sin vender el alma”.

Por su parte, Roland Grunder, otrora dirigente del Partido Liberal Radical (PLR/centro derecha en el Valais), enfatiza que “cuando hay un caso de maltrato en un EMS [hogar para ancianos], no nos preocupamos de qué partido es la persona. Es maltratada y eso es lo que nos interesa”.

Responsable del área de comunicación en La Poste [correos suizos] y más tarde de su propia agencia, al timón de Swiss Media durante una época y hotelero por espacio de tres décadas, Grunder sentencia: “la política no tiene nada qué ver. Hay que pensar en torno a una idea, no a una ideología”.

Y la idea directriz del CSA destaca la importancia de un mayor respeto en las disposiciones legales, al contrato entre generaciones. “No se trata de crear privilegios para los séniors, sino de promulgar disposiciones que tengan debidamente en cuenta sus necesidades”.

Un otoño en precariedad

Y las necesidades de un sector que, de acuerdo con las estimaciones, constituirá el 22% de la población total del país en 2030, cubren una amplia gama. La precariedad de alrededor de una tercera parte de las personas retiradas es la primera que evocan nuestros interlocutores.

Entre los factores que contribuyen al empobrecimiento de las personas mayores, Pillonel cita el precio de la salud. “No podemos continuar como hasta ahora, pienso que muchas personas mayores han caído en la indigencia a causa de las primas del seguro médico”.

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Explica que con la introducción en 1985 del segundo pilar, mejoraron las condiciones de los jubilados. Dispusieron entonces de la renta AVS más el monto de la nueva prestación. Sin embargo, para los más viejos, los que solo disponen del AVS, la situación es muy otra.

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En tal caso se encuentran alrededor de 500 000 personas de las cuales unas 300 000 solicitan y reciben prestaciones complementarias, lo que significa que 200 000 viven únicamente con el AVS. “No sé cómo lo logran”, comenta nuestro interlocutor. 

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“Vivir con poco más de 2 000 francos es extremadamente difícil”, acota Grunder.

Y al abundar sobre aquellos que se encuentran en situación crítica, el empresario alude a las personas de 50 años y más que se quedan sin empleo y para las que las posibilidades de hallar un nuevo puesto son exiguas.

“Se preconiza el trabajo por más tiempo y es cierto que desde el punto de vista de la naturaleza, es posible. Pero los sectores económicos echan a la calle a la gente a los 50 años, con lo que aumentan el período de desempleo y prolongan la problemática del envejecimiento al iniciarla de manera más temprana”.

¿Y los años gloriosos?

La categoría de los quincuagenarios no forma parte del CSA ni las asociaciones se ocupan de ella porque, como puntualiza Grunder, la edad de retiro es a los 65 años y hasta entonces no se consideraba oportuna su intervención.

“Pero la situación ha cambiado y tenemos que ocuparnos también de ellos”.

Un nuevo desafío en materia social. Sobre el tema, el juicio de Pillonel es demoledor: “Han tensado mucho la cuerda y estamos en el límite. Suiza tuvo un período fasto desde el punto de vista social cuando los “30 gloriosos” como se conoce a los años entre 1960 y 1990. Suiza era entonces social, pero se siguieron todas esas tendencias ‘thatcherianas’ y luego ‘reaganistas’ que envenenaron todo el sistema económico”.

 

Organiza sus labores mediante los siguientes Grupos de Trabajo:

Vejez y sociedad: dignidad, calidad de vida e independencia de las personas mayores, imagen de la vejez entre el público, participación de las personas mayores en los campos social, cultural y económico, relaciones entre las generaciones.

Tecnología de la información y la comunicación: Acceso de las personas mayores a las nuevas tecnologías, integración en redes de comunicación electrónica, eliminación de barreras digitales, uso de nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de la tercera edad.

Migración y vejez: Situación específica de la vida de los migrantes de edad avanzada en función de su origen cultural.

Seguridad Social: Cuestiones que afectan a la tercera edad en la política de seguridad social, sobre todo de las pensiones.

Salud: Aspectos de la política de la salud de las personas mayores, en particular para los cuidados paliativos y de largo plazo, consideración del respeto a la libre elección, la dignidad, calidad de vida, autonomía y prevención, así como la transparencia de la información de los costos.

 Movilidad y hábitat: Formas de hábitat adaptados a la vejez en lugares individuales o colectivos.

Fin del recuadro

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