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Los Quispe tienen que abandonar el país

Delia y Celso Quispe, con el menor de sus tres hijos. Keystone

El Gobierno de Zúrich ha decidido expulsar a una familia boliviana que vive desde hace varios años ilegalmente en Suiza.

Este contenido fue publicado el 08 febrero 2005 - 15:24

El Colectivo Sin Papeles de Zúrich califica de “inadmisible” esta decisión.

Las esperanzas de Delia y Celso Quispe de que las autoridades de Zúrich les concedieran un permiso de estancia por razones humanitarias se han esfumado.

“Desde el punto de vista jurídico, están prácticamente agotadas todas las posibilidades de que puedan quedarse en Suiza”, señala a swissinfo Ursula Kubiceck, miembro del Colectivo Sin Papeles de Zúrich.

En la decisión del Ejecutivo cantonal, controlado por la derecha, se refleja el “ambiente poco propicio y poco solidario hacia los extranjeros” que se vive en Zúrich.

A diferencia de las regiones francófonas de Suiza, como Ginebra, “falta una voluntad política” para buscar fórmulas encaminadas a regularizar la situación de los indocumentados.

Los partidos no quieren arriesgarse a tematizar una problemática que genera tanta polémica en la población, ni proponer soluciones que podrían costarles votos, apunta Kubiceck.

Una familia perfectamente integrada

Los Quispe disponen ahora de dos meses para abandonar el país. Esta familia boliviana llegó a Suiza hace casi quince años y está perfectamente integrada.

Su vida transcurría con normalidad hasta que en junio pasado Delia fue detenida durante un control policial rutinario, al descubrirse que no tenía sus papeles en regla.

Dos de sus tres hijos nacieron en Suiza y van al colegio como cualquier niño de su edad. Y es que la Constitución helvética establece que todos los menores tienen derecho a cursar la enseñanza básica, al margen de cualquiera que sea su estatus legal.

La asistente social del colegio donde estudian los pequeños se quedó boquiabierta al enterarse de que esta familia vivía ilegalmente en Suiza. Ni se lo imaginaba.

Y tampoco los patrones de Delia, que se ganaba la vida con la limpieza de casas particulares, se habían detenido a barajar esa hipótesis. Pues en Suiza es muy común que las empleadas domésticas trabajen en negro, independientemente de que tengan o no los papeles en regla.

Ola de solidaridad

La detención de Delia y la denegación del permiso de estancia por la Oficina de Migración de Zúrich, en agosto del 2004, generaron una ola de solidaridad.

Las familias para las que trabajaba Delia se manifestaron públicamente, sin importarles la multa que tendrían que pagar por contratar a alguien sin papeles.

Y así se formó el Comité de apoyo a los Quispe, que reúne no sólo a amigos y conocidos de la familia, sino también a destacadas personalidades de la vida política y cultural del país.

Este gremio organizó una colecta de firmas y presentó una petición al Gobierno de Zúrich solicitando una amnistía para esta familia boliviana que ha echado raíces en este país. Sin éxito.

La denegación del permiso es una “decisión política” y, en consecuencia, “carece de fundamento jurídico”, afirma Ursula Kubiceck. De todos modos el caso Quispe es solamente “la punta del iceberg”.

Se estima que sólo en la ciudad de Zúrich viven hoy entre 10.000 y 30.000 indocumentados, en su mayoría de países de América Latina, Africa y la antigua Yugoslavia.

Argumentos inadmisibles

“Es una realidad sobre la que la prensa informa puntualmente, como ahora en el caso de los Quispe, pero no se ha abordado en profundidad la problemática de los sin papeles”, puntualiza.

“No se puede silenciar el tema y seguir actuando como si no existiera esta problemática. Tiene que haber un debate político, una concienciación, y hay que sumar esfuerzos para encontrar soluciones entre todos, cosa que no ha ocurrido hasta ahora en Zúrich”, subraya Ursula Kubiceck.

El Ejecutivo de Zúrich estima que la familia Quispe “no reúne los criterios para ser admitida por razones humanitarias” y que “una situación prolongada de ilegalidad no es motivo suficiente para justificar un caso de rigor”.

Asimismo el Gobierno cantonal sostiene que los Quispe residen en Suiza de manera más o menos permanente sólo desde el otoño del 2001. Sus repetidas estancias en Bolivia “atestiguan que la familia conserva vínculos en su país de origen”, por lo que puede ser expulsada.

Para el Colectivo de Sin Papeles de Zúrich, estos argumentos son “inadmisibles”. Su conclusión es que se expulsa a una familia bien integrada y se la devuelve a la situación de pobreza y falta de perspectivas de la que salió huyendo hace muchos años.

swissinfo, Belén Couceiro

Datos clave

Los sindicatos estiman que entre 60.000 y 100.000 personas realizan tareas de limpieza en negro.
Sólo en el cantón de Ginebra hay 6.000 trabajadores clandestinos, en su mayoría empleadas domésticas.
En la ciudad de Zúrich el número de sin papeles oscila entre 10.000 y 30.000 personas, según estimaciones.

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