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Luz verde a la firma electrónica

La firma electrónica podría ser una realidad a corto plazo. Keystone

Las firmas electrónicas podrían tener el mismo valor legal que las rúbricas manuscritas de aprobarse un ante proyecto de ley en ese sentido, elevado a consulta por el gobierno suizo.

Este contenido fue publicado el 17 enero 2001 - 16:43

Berna quiere facilitar así el acceso de la economía helvética al comercio electrónico simplificando las normas legales amén de introducir medidas como la posibilidad de anular las compras efectuadas a través de Internet.

Para la firma digital se dispone actualmente de un procedimiento técnico que permite establecer el origen de un documento electrónico. Asimismo se puede comprobar si el documento ha sido alterado.

El derecho civil vigente señala que para cierto tipo de contratos es obligatoria la presencia de una rúbrica. Con la revisión del derecho civil se pretende equiparar el valor de una firma manuscrita a aquella que se haga en forma digital.

De esa manera, los contratos que hasta ahora requerían la forma escrita tradicional podrían también ser realizados mediante la vía electrónica, aspecto esencial para los negocios que se llevan cabo a través de la red.

La ley federal sobre la firma electrónica, sometida a consulta desde este miércoles, determina los requisitos que deben reunir quienes ofrezcan este tipo de servicios de certificación así como sus responsabilidades.

El texto explica que se entiende como servicio de certificación la generación de claves privadas y la administración de claves de uso público.

La propuesta de ley prevé la posibilidad de réplica en caso de que el poseedor de la clave privada demuestre que la misma fue utilizada sin su consentimiento, pero es fundamental que éste último vigile su clave de tal manera que quede excluida una eventual utilización por parte de terceros.

De convertirse en ley, la propuesta federal sobre la firma electrónica mejoraría la protección al consumidor toda vez que el derecho de anulación vigente en materia de comercio a domicilio se ampliaría al ámbito del Internet, lo que significaría que el comprador que utilice la red tendría un plazo de siete días para poder deshacer la transacción.

swissinfo y agencias

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