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Museo suizo de ferromodelismo

Los trenes en miniatura fascinan a niños y adultos. Keystone / Hermann J. Knippertz

El primer museo suizo de ferromodelismo, inaugurado recientemente en Mendrisio (cantón Tesino) con una interesante exposición, muestra ejemplares de trenes en miniatura de famosas colecciones alemanas, estadounidenses, suizas, francesas e italianas.

Este contenido fue publicado el 27 enero 2001 - 17:48

Los ejemplares expuestos en la nueva galería Baumgartner pertenecen a marcas de prestigio, como la Lehmann, la Märklín, la Lemaco, la Hag, entre otras.

La compañía Shell ha puesto a disposición del museo una planta eléctrica de concepción ultramoderna, a partir de energía solar. La electricidad que se produce gracias a los paneles colocados en el techo del establecimiento, hacen funcionar todos los modelos de trenes y, además, queda indicado cuándo el tren se pone en marcha, el consumo que genera y el total de Kwh. producidos.

Las maquetas realizadas son verdaderos escenarios proyectados por el "ingenio ingenuo" de los varios coleccionistas, casi vueltos niños, y que ahora aprovechan de la electrónica para perfeccionar sus trabajos, con el objetivo del propio entretenimiento y del ajeno.

Al mismo tiempo, ésta es una actividad muy seria. Por ejemplo, la sociedad Märkín, que en 1914 lanzó al mercado la primera caja de construcciones metálicas (locomotoras, vagones y rieles para armar) y que, en 1972, construyó la ferrovía en miniatura más pequeña del mundo producida en serie (escala 1:220), ha podido ahora realizar su "sueño digital" gracias a la elaboración electrónica de las señales: colocando un receptor en cada una de las locomotoras, cada tren puede moverse con independencia.

La consecuencia, para el visitante, es que esta organización le permite manipular ciertas piezas a su placer.

También se pueden admirar algunos modelos de la casa Lehmann, de Norimberg, como por ejemplo, los famosos LGB, que llevan la medida más grande de la escala standard, es decir,
I:22,5 y son, o piezas únicas, o composiciones completas de locomotora con vagones. Las hay de diferentes épocas.

Es interesante ver aquí reproducidos en escala trenes que existieron realmente: el Trans Europa Express, la Trans Siberiana, el Oriente Express, o que pertenecen a nuestros tiempos, el TGV, el TEE o el Pendolino italiano. Modelos construidos a mano, muy exclusivos y de producción limitada, que llegan a contar con 8000 piezas y un total de 2 kilómetros de red de rieles. Un verdadero mundo del transporte por caminos de fierro, en miniatura.

Pero no se piense que se trata sólo de juguetes sofisticados. Aún reconociendo la importancia que ha tenido el tren en la historia del juguete, no olvidemos que la industria del ferromodelismo fabrica también prototipos para modelos de trenes, proyectos que son la base necesaria para lanzarse en la distribución comercial.

Primer y único museo en su género, la galería Baumgarten posee algunas vitrinas que dedicará a la venta de algunos modelos (pocos) que se producen en serie. También tiene la intención de organizar subastas (la primera se llevará a cabo el próximo 26 de mayo), no sólo de trenes, sino de juguetes en general, a cargo de la casa especializada Ineichen, S.A.

Se calcula que los visitantes serán este año cerca de 20.000, y se estima que, a partir del tercer año de ejercicio, las personas que llegarán a visitar la exposición serán no menos de
50.000.

La idea de abrir este museo ha surgido como respuesta a una situación insostenible: resulta que, en los últimos años, muchas colecciones de modelismo, por una u otra razón, se vendieron, se dividieron o se disgregaron.

De esta manera, se perdieron la pasión y el cariño con que trabajaron muchos coleccionistas. Evitar que algo así vuelva a suceder es la intención del Museo Baumgartner, y permitir, en cambio, que los ejemplares, desde el más soberbio al más humilde, puedan ser admirados por el público.

La exposición es permanente, aunque seguirá siendo renovada, completada y constantemente puesta al día.

Lupita Avilés

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