No a la semana de 36 horas

Ningún argumento en la cámara baja convenció para la reducción de la semana laboral. Keystone

El Consejo Nacional, (cámara de diputados helvética) no quiere saber de la reducción del tiempo de trabajo. Este jueves rechazó por 93 votos contra 50 una iniciativa que buscaba reducir las actuales 40 horas semanales de labor a 36.

Este contenido fue publicado el 08 marzo 2001 - 17:56

En la sesión de primavera del Parlamento que se realiza con carácter extraordinario en Lugano, este jueves los diputados se pronunciaron sobre la iniciativa de la Unión Sindical Suiza (USS) para reducir los tiempos de trabajo en Suiza.

Los sindicalistas buscaban reducir a 36 las horas de trabajo semanales, que limitaría a 1872 horas la suma anual de labores, sin la disminución de salarios.

Los iniciantes solicitaban igualmente que el trabajo suplementario fuera limitado a 100 horas anuales.

El texto pedía también que las personas trabajando en tiempo parcial no fueran discriminadas, comparando su trabajo con el de aquellos que laboran a tiempo completo.

La izquierda y los ecologistas sostuvieron el proyecto bajo el argumento de que una disminución en el tiempo de trabajo conlleva a una baja en el desempleo. La limitación de las horas suplementarias también evitaría abusos, como califica Paul Rechsteiner, del Partido Socialista.

Los impulsores de la iniciativa insistieron en las nuevas condiciones del mercado del trabajo. La productividad aumenta sin cesar, lo que agota a los trabajadores. Una reducción de las actividades sería a sus ojos necesaria. "Los trabajadores son elementos precioso que deben ser utilizados con parcimonia" dijo Ruth Genner, de los verdes.

También la izquierda reiteró que la evolución de las tecnologías demanda mayor formación continua y para formarse se requiere de tiempo.

Consideraciones que no aceptaron aquellos legisladores de derecha advirtiendo, en primer término, que la reducción del tiempo de trabajo disminuiría considerablemente la competitividad de la economía suiza.

También dudaron que la propuesta apoyara la reducción de parados. Varios oradores subrayaron que las estadísticas muestran que en aquellos países donde más se trabaja han menos desempleo.

Al contrario, En Francia, donde el tiempo de trabajo es de 35 horas semanales después de la puesta en vigor de la ley Aubry, el desempleo permaneció elevado. Ahora bien, "Suiza no debe hacer una copia descolorida de la ley francesa" dijo la liberal Barbara Polla.

La cuestión del desempleo no está a la orden del día en Suiza. La situación económica cambió. "Son los brazos que se requieren, sobre todo el los sectores especializados" declaró Charles Favre del Partido Liberal Radical.

Los representantes de la derecho no son totalmente opuestos a la idea de una disminución en el tiempo de trabajo pero se debe hacer bajo la base de soluciones flexibles e individuales y no vía un cuadro rígido impuesto por el Estado, consideró Peter Spuhler, de la Unión Democrática de Centro.

Olivier Pauchard, Lugano

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