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Un empleado del Parlamento Europeo coloca una bandera de la Unión Europea (UE) antes de una rueda de prensa sobre el inicio oficial del Brexit, en Bruselas el 29 de marzo de 2017

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Los funcionarios británicos a cargo de las negociaciones con la Unión Europea, las más importantes de su gobierno desde 1945, jugarán un rol esencial, con un presupuesto recortado, efectivos reducidos y una carga extraordinaria de trabajo.

Creado en julio, tres semanas después del referéndum, el ministerio del Brexit -de nombre oficial Departamento para la Salida de la UE- tuvo que reclutar urgentemente cientos de funcionarios, de otros ministerios y del sector privado.

"Somos algo más de 300", explicó a la AFP Sarah Healey, directora general del ministerio, instalado en el número 9 de Downing Street, al lado de la residencia de la primera ministra británica, Theresa May. El titular del ministerio es David Davis, un histórico conservador.

¿Cuenta con los medios para afrontar las negociaciones que empezarán en breve? "Sí", respondió Healey. "Es la cifra que nos habíamos fijado para cumplir con esta misión", aclaró, admitiendo, al mismo tiempo, que su equipo seguía creciendo.

"Es como un equipo de fútbol que empieza el partido con 9 jugadores sobre el terreno y dos cambiándose en el vestuario", ironizó el diputado laborista Gareth Thomas, citado por el diario Evening Standard.

Londres puede apoyarse en los 120 funcionarios que tiene en Bruselas, pero todos los observadores pronostican que se acercan meses difíciles para los funcionarios británicos.

"La administración afronta su mayor desafío desde la Segunda Guerra Mundial", pero sus efectivos "nunca habían sido tan bajos en 70 años", remarcó la organización de análisis Institute for Government en un informe reciente.

Las varias curas de austeridad desde la crisis han provocado una reducción del 18,5% de los funcionarios desde 2010, para caer por debajo de los 400.000, tres veces menos que en 1944.

- La gran fatiga -

Una dificultad añadida es que los funcionarios afrontan "tareas a las que no están acostumbrados", señaló el informe del Institute for Government.

Desde su ingreso en 1973 en la Comunidad Económica Europea, embrión de la UE, Londres no ha negociado ningún acuerdo comercial, una prerrogativa de la Comisión Europea.

Ante la falta de negociadores experimentados en el Reino Unido, otro ministerio implicado en el Brexit, el de Comercio Internacional, se lanzó a contratar expertos canadienses, australianos y neozelandeses.

"Los británicos han sido generalmente hábiles en las negociaciones en el seno de la Unión Europea, no hay motivo para pensar que no lo serán cuando negocien con la UE", relativizó Anand Menon, profesor de Ciencias Políticas del King's College de Londres.

Pero, añadió, "habrá evidentemente tensiones entre los diferentes ministros sobre las prioridades" en las negociaciones.

"Con tres ministerios -el de Relaciones Exteriores, el del Brexit y el de Comercio Internacional- en el frente Brexit, se perderán inevitablemente tiempo y energía en disputas internas", pronosticó el Institute for Government.

Para Sarah Healey, pase lo que pase, el Brexit tendrá una virtud: atraer "talento nuevo" a la administración. Falta saber si permanecerá una vez se concrete la salida.

Anand Menon tiene una certeza: "muchos empleados de los ministerios podrían acabar agotados tras estos dos años". Hay que recordar que "será muy complicado para el gobierno gestionar los asuntos ordinarios al mismo tiempo que el divorcio con la UE".

AFP