Una nueva solidaridad
El dirigente juvenil venezolano, David Velásquez, participa en la celebración del 1º de mayo en Zúrich como invitado del comité organizador.
Su presencia en Zúrich se inscribe justo a escasos veinte días de la crisis que provocó la destitución del presidente venezolano Hugo Chávez y su restauración 48 horas más tarde.
El joven dirigente popular venezolano tiene 24 años, es militante de los círculos bolivarianos y miembro del Subdirectorio, instancia intermedia del Comando Político de la Revolución. Dicha estructura agrupa a cinco partidos políticos, un amplio conglomerado de fuerzas sociales, un sector mayoritario de la base y a cuadros intermedios de las fuerzas armadas.
«Mi viaje a Suiza, así como el de otros dirigentes sociales venezolanos a diversos países europeos, se inscribe en una nueva lógica. Hemos comprendido que muchos funcionarios del ministerio de exterior y de otras dependencias estatales pertenecientes a las fuerzas tradicionales boicotean el proceso bolivariano en marcha», opina Velásquez en entrevista con swissinfo.
«Por eso, el movimiento social debe ganar este espacio internacional que le pertenece, informar en el exterior, intercambiar, explicar lo que hemos vivido y lo que estamos tratando de construir, alimentar una nueva solidaridad» aclara el dirigente.
La idea de Velásquez es disputar espacios que ocupan las fuerzas de oposición actualmente. «Se realiza, por ejemplo, en junio, la asamblea general de la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra. Siempre la representación la tuvo la Central de Trabajadores de Venezuela. Es fundamental que otras voces, más representativas y legítimas, puedan también estar presentes y aportar, con objetividad y compromiso, la otra visión de Venezuela, la de las mayorías y del cambio social en marcha».
Velásquez, invitado por el Comité Primero de Mayo a participar en la marcha de los trabajadores en la metrópoli helvética, explicó que numerosos indicios anticipan que se abre ahora una muy compleja etapa política en Venezuela, al realizar un balance de la situación en su país.
Un espacio abierto… y en disputa
«Muchos de los sectores que promovieron el golpe del 11 de abril, continúan actuando ahora como si nada hubiera pasado, a pesar del esfuerzo político gubernamental por relanzar un diálogo nacional amplio y portador de acuerdos», afirma Velásquez, al mostrar su inquietud por un proceso lleno de interrogantes.
Un reto prioritario es el de fortalecer ese diálogo que ya está en marcha. Iniciativa que no implica aceptar la impunidad. Es decir, los responsables de los actos golpistas deben ser juzgados, a juicio del joven dirigente.
«Es fundamental además poder recuperar en esta etapa a sectores, grupos, organizaciones que si bien legal y políticamente han sido beneficiados por los cambios que se viven en mi país, en los días trágicos fueron subjetivamente manipulados y se opusieron al gobierno constitucional», explica.
Según analistas venezolanos de todo prestigio, por ejemplo, la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV) que encabezó el paro previo al golpe cívico-militar cuenta con una dirección radicalmente «antichavista» en tanto muchos de sus sindicatos de base la rechazan y explican no sentirse representados por la postura de los dirigentes.
Ante esta contradictoria situación, tratamos sin embargo de sacar lecciones del futuro, concluye Velásquez: «Nos damos cuenta de la necesidad del movimiento social, de fortalecer su organización y articulación con el resto de fuerzas nacionales así como la urgencia de abrir los contactos con otros movimientos progresistas del mundo entero».
Sergio Ferrari
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