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"No somos una colonia de la UE"

“Si nuestros derechos populares son solamente papel mojado, debemos decir no”, sentencia Hans Fehr. Ex-press

Suiza debe seguir autónoma y a su gobierno corresponde decir finalmente que la adhesión a la Unión Europea no es una opción, considera el diputado de la Unión Democrática de Centro (UDC/derecha conservadora) Hans Fehr.

Este contenido fue publicado el 27 diciembre 2010 - 09:57
Andreas Keiser, swissinfo.ch

En el seno de la Unión Europea aumenta el número de quienes consideran que la vía bilateral con Suiza ha llegado a sus límites.

Los ministros de Asuntos Exteriores de los 27 países adoptaron la semana pasada un informe que pide a Suiza “una adaptación dinámica de los acuerdos bilaterales al derecho europeo en evolución constante” y exige un mecanismo independiente de control y jurisdicción.

Una de las principales manzanas de la discordia entre Suiza y la UE siguen siendo las jurisdicciones tributarias cantonales que privilegian a las corporaciones holding.

Hans Fehr es diputado en el Consejo Nacional (Cámara baja del Parlamento federal) por el partido Unión Democrática de Centro (UDC/derecha conservadora) y desempeña asimismo la función de presidente de la agrupación ASIN (Acción por una Suiza Independiente y Neutra). Entrevista.

 

swissinfo.ch: La presión de la UE a Suiza es cada vez más fuerte. ¿Cómo cree usted que debe actuar el país en esta situación ?

Hans Fehr: Nosotros debemos decir claramente a Bruselas lo que queremos: una Suiza independiente que preserva su margen de maniobra. Ese es el objetivo de nuestra política exterior definida en el artículo 2 de la Constitución Federal.

 

swissinfo.ch: ¿Eso significaría decir a la UE que no entramos en materia sobre sus exigencias

H.F.: Nosotros tenemos que hablar a la UE con voz clara y única. En Bruselas se tiene la impresión de que el Consejo Federal (Gobierno) quiere entrar a la Unión Europea, pero al mismo tiempo saben que el pueblo no lo quiere. ¿Quién quiere entrar a una construcción defectuosa, con una moneda única fracasada y dejarse laminar por semejante caos? El gobierno debe finalmente respetar la voluntad del pueblo y retirar su solicitud de adhesión.

 

swissinfo.ch: Desde hace meses e incluso años, el Consejo Federal no ha evocado la intención de adherirse a la UE…

H.F.: Él (el Gobierno) afirma que prefiere la vía bilateral, pero sólo es superficial. Al mismo tiempo la élite de Berna se queja de que la vía bilateral estaría en un impasse, presentaría demasiadas dificultades y que sería conveniente acercarse a la UE. Ésta a su vez presiona porque necesita dinero. La Berna Federal debe decir con claridad que el pueblo suizo se ha pronunciado por la vía bilateral, porque no queremos entrar a la Unión Europea.

 

swissinfo.ch: Desde hace cuatro años Suiza discute con la UE un acuerdo sobre el mercado de la electricidad. Sin éxito. ¿Cómo puede usted seguir creyendo en la vía bilateral?

H.F.: Es una cuestión de voluntad política. No somos nosotros quienes quieren un acuerdo sobre el mercado de la electricidad, sino la UE en primer lugar.

 

swissinfo.ch: Aún así, la industria eléctrica suiza quiere ese acuerdo…

H.F.: Ese tipo de acuerdo es también controvertido desde el punto de vista suizo. Pero la UE quiere numerosos acuerdos, particularmente en los sectores de la química y la plaza financiera suiza que quiere debilitar.

Además, quiere suprimir la soberanía fiscal de los cantones. Es ahí donde nosotros debemos fijar límites claros y decir : “Hasta aquí y nada más”.

Pero si en Bruselas se constata que la mayoría del gobierno suizo quiere de todos modos adherir el país a la UE, mañana o pasado mañana, nada bueno se puede negociar.

 

swissinfo.ch: ¿No son bastante hábiles los negociadores que en Bruselas hablan en nombre de Suiza?

H.F.: El problema no son los negociadores, sino el Consejo Federal que envía señales contradictorias y no imparte un mandato de negociación claro. En Bruselas aboga por la adhesión y ante su propio pueblo finge mantenerse en la vía bilateral.

 

swissinfo.ch: Suiza saca provecho de los acuerdos bilaterales. ¿Cómo podemos oponernos a adaptarlos a un derecho que evoluciona constantemente, cuando nos lo pide la UE?

H.F.: En primer lugar es la UE la que se beneficia con los acuerdos. En segundo lugar, claro que Suiza puede oponerse porque no somos una colonia de la Unión Europea. Para el acuerdo de Schengen, por ejemplo, adoptamos sin cesar nuevas reglas del derecho, casi 120 en pocos años, y sin el acuerdo del pueblo.

Al mismo tiempo los costos se encarecen y Schengen se convierte cada vez más en un espacio de inseguridad. Con lo que denominan “soluciones institucionales” elaboradas minuciosamente por un grupo de trabajo mixto en Bruselas, tendríamos en el futuro que adoptar automáticamente el nuevo derecho y someternos a jueces extranjeros. ¡Ni hablar en un país soberano!

 

swissinfo.ch: Su partido evoca posibles consecuencias negativas de la libre circulación de personas. ¿Por qué callar que la industria de la exportación o los hospitales emplean muchos extranjeros altamente cualificados que pagan sus impuestos y consumen en Suiza ?

H.F.: Con los antiguos contingentes teníamos la fuerza laboral extranjera necesaria sin los inconvenientes de la libre circulación. Los empresarios y una parte de la economía pueden sacar provecho a corto plazo de la libre circulación por el gran margen de elección de la fuerza laboral y los salarios más bajos. Pero es peligrosa esta inmigración prácticamente descontrolada que cada año acrecienta la población extranjera en una cantidad equivalente a la ciudad de Winterthur.

Los sistemas sociales en peligro, extranjeros mal integrados, problemas en nuestras escuelas, aumento de la criminalidad violenta, así como otros síntomas evidentes de esta sobrepoblación que se anuncia nos obligan a actuar. Debemos frenar la inmigración y negociar un acuerdo mejor. Si no es así, con la entrada en vigor de la libre circulación sin contingentes para los países del Este, desde la primavera del 2011, vamos a salir de Guatemala para caer en Guatepeor.

 

swissinfo.ch: El aislamiento de Suiza perjudicaría a su industria de exportación. ¿Qué opina usted?

H.F.: No podemos hablar de aislamiento. Todo el mundo quisiera venir al “paraíso suizo”. Somos un socio comercial importante de la UE, abrimos gratuitamente túneles ferroviarios en los Alpes por 30.000 millones (de francos), empleamos a 230.000 trabajadores transfronterizos de la UE, y casi 1,2 millones de europeos viven en nuestro país.

Cada año importamos de la UE mercaderías por 20.000 millones de francos más de lo que exportamos. Bruselas no dejará seguramente que se echen a perder las relaciones con un socio así.

Nosotros estamos interesados en las buenas relaciones con la Unión Europea, pero no a cualquier precio. Por otro lado, los mercados en crecimiento actual están en Asia y América del Sur.

Juncker quiere el ingreso de Suiza

En una entrevista publicada el 15 de diciembre por la revista alemana Die Zeit, el presidente del Eurogrupo Jean-Claude Juncker aboga por la entrada de Suiza a la Unión Europea.

“Es un absurdo geoestratégico el que sigamos teniendo esa mancha blanca en el mapa de Europa”, señala el luxemburgués que dirige el Consejo de ministros de Finanzas de la Zona Euro.

Jean-Claude Juncker recomienda la adhesión de Suiza en su condición de representante de un Estado pequeño : “La influencia de Luxemburgo en Europa es más grande que la de Suiza”, recalca.

Su país llegó a la conclusión de que “la neutralidad, incluso activa, conduce finalmente al impasse cuando no encuentra oyentes o socios en Europa y en el mundo”, añade Jean-Claude Juncker.

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Bruselas eleva el tono

Re-encuadrar. El martes 14 de diciembre, los ministros de Asuntos Exteriores de los 27 países de la Unión Europea (UE) han adoptado un informe severo sobre las relaciones entre Suiza y la UE. Pretende claramente abolir los regímenes fiscales cantonales y re-encuadrar la actual vía bilateral sectorial, por considerar que ya “ha llegado a sus límites”.

 

Divergencias. En una reacción al informe, el Ministerio suizo de Asuntos Exteriores señala que “los acuerdos bilaterales existentes funcionan bastante bien en su conjunto”, pero que ante la intensidad de las relaciones bilaterales es normal que surjan diversos aspectos relacionados con su aplicación que deben ser discutidos regularmente.

 

Fiscalidad. En cuanto a la fiscalidad de los cantones, Berna afirma haber propuesto soluciones constructivas que “sin embargo, han sido rechazadas por al menos un Estado miembro de la UE” (en este caso Italia). Y destaca que Suiza se ha mostrado igualmente constructiva en otros ámbitos de la política fiscal, sobre todo en lo referente a una eventual revisión del acuerdo bilateral sobre la fiscalidad del ahorro”.

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