El embajador suizo defiende el pacto migratorio de la ONU

En julio la gente se solidariza en Ginebra con un joven eritreo solicitante de asilo que murió detenido en Ginebra Keystone


A pesar de las duras críticas del Parlamento, el embajador suizo Pietro Mona defiende el pacto migratorio de la ONU. Mona dice que el pacto permitirá a la pequeña Suiza hacer valer mejor sus intereses en el futuro. Al embajador también le preocupa la credibilidad del país.    

Keystone-SDA/ts

El pacto ofrece a Suiza un instrumento adicional que ayudará en las negociaciones de los acuerdos de readmisión con países como Eritrea, tal y como declara en una entrevista con el periódico ‘Blick’ el embajador, para el desarrollo, el desplazamiento forzado y la migración. Mona ha sido el líder de la delegación suiza que ha negociado, en Nueva York, el Pacto mundial para las migraciones que tiene 34 páginas.

“Suiza, como pequeño país, confía en la cooperación internacional. El pacto de migración es el primer documento internacional que establece que los países están obligados a cooperar en el retorno de sus ciudadanos. El hecho de que el país ya respete los 23 objetivos del acuerdo, de ninguna manera debería ser un obstáculo para su participación”, señala.

Para Mona, la credibilidad de Suiza está en juego. “No podemos pedir a otros Estados que se adhieran a algo con lo que no queremos comprometernos”.

El pacto no vinculante sobre migración, que se firmará oficialmente los días 10 y 11 de diciembre en una conferencia en Marrakech (Marruecos), es muy controvertido. Estados Unidos, Austria, Hungría y Australia han decidido no participar. Polonia podría seguir el ejemplo.  

Tras algunas vacilaciones, el mes pasado el gobierno suizo dijo que sí firmaría el pacto, al tiempo que aclaró su posición sobre la detención de menores a partir de 15 años pendientes de ser deportados. Algo que la ley suiza permite, pero que el pacto migratorio frena.

Desde entonces, las comisiones de ambas cámaras parlamentarias han pedido que la firma suiza se aplace y se dé al Parlamento la oportunidad –y quizás también a los votantes en un referéndum– de decidir sobre este asunto.

Algunos políticos, especialmente de derechas, se quejan de que el pacto podría desdibujar la línea entre la migración legal y la ilegal y debilitar la soberanía de los países.

‘Cuestión emocional’

“La migración es una cuestión muy emocional, somos conscientes de ello”, declara Mona. “El pacto es el resultado de las negociaciones entre 192 Estados. Es comprensible que en el Parlamento no todos estén de acuerdo con todos los elementos. Pero hemos dado todo para conseguir el mejor resultado posible”. El pacto corresponde a los intereses de Suiza, insiste.  

El texto del Pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada fue aprobado en la Asamblea General de la ONU en Nueva York en julio. El pacto establece principios en relación con los refugiados y los migrantes. Se han fijado 23 objetivos con sus correspondientes posibles medidas.

El pacto se aparta de la ley suiza en un punto: la detención en espera de deportar a los menores de 15 años. Algo que es legal en Suiza, pero que el pacto migratorio recomienda evitarlo.

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