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Copenhague: crónica de un fiasco anunciado

La Conferencia de copengahue sobre el CCambio Climático concluye con un acuerdo insatisfactorio. AFP

La mayoría de los periódicos suizos abordan en su edición de este lunes el fracaso de la Cumbre de Copenhague sobre Cambio Climático.

Este contenido fue publicado el 21 diciembre 2009 - 11:18

“Una cumbre verdaderamente catastrófica”, titula el Giornale del Popolo, diario del cantón del Tesino, al resumir el sentimiento que domina en la prensa helvética a dos días de la firma en Copenhague de un acuerdo no vinculante.

Luego de dos semanas de negociaciones y pese a los acres debates de las últimas horas, la conferencia sólo generó un texto de apenas tres páginas que fija como objetivo limitar el calentamiento planetario a dos grados con relación a los niveles preindustriales. Y ello, sin establecer la manera de lograrlo.

“El fracaso que alumbró Copenhague es patente, penoso”, considera por ejemplo el diario de Friburgo La Liberté. Una constatación que comparte 24 Heures, periódico del cantón de Vaud, que también califica el encuentro de “fracaso”.

El periódico zuriqués Neue Zürcher Zeitung (NZZ), por su parte, omite hablar explícitamente de un fracaso y alude más bien a una “tentativa ambiciosa” que “claramente encalló”. “ El acuerdo presentado luego de extenuantes negociaciones fue sobre todo una manera de abandonar una de las cumbres mundiales más importantes de todos los tiempos sin perder del todo la imagen”.

“Trágico éxito”

Única voz ligeramente discordante, un editorial común de los periódicos en lengua alemana Bund y Tages Anzeiger repite la fórmula del climatólogo alemán Hans Joachim Schellnhuber, el cual caracteriza la cumbre como un “trágico éxito para la ciencia”.

El caso es que, “por primera vez, la comunidad internacional aceptó tomar en consideración el hecho de que un calentamiento crítico de dos grados podría amenazar seriamente el equilibrio del ecosistema terrestre”, recuerda el comentador. Pero, añade, hay tragedia “porque los países industrializados y emergentes no están dispuestos a acelerar el ritmo con el fin de reducir las emisiones de CO2”.

Entonces, lamenta el NZZ, “las medidas anunciadas hasta el año 2020 no bastarán para reducir el aumento de las emisiones de CO2”. ¿Consecuencia? “La humanidad va (…) a la delantera de un cambio climático más importante de lo esperado y deberá manejar las consecuencias”, advierte le Temps.

Las causas del fracaso

Si todos los diarios lamentan el fracaso de la Conferencia danesa, muchos se interrogan sobre sus causas. “Hay en primer lugar un método de la ONU que mostró sus límites. Esta cumbre comenzó realmente sólo el último día, antes de concluir en la confusión”, anota a propósito de eso 24 Heures.

Le Temps señala con el dedo los límites del sistema de la ONU, que, debido “al desmenuzamiento del poder político”, tiene una enorme dificultad para pasar del discurso a la acción”.

Pero el periódico francófono también pone en evidencia otra causa susceptible de explicar el fracaso danés, a saber “la desigualdad profunda que reina en el mundo”. Porque “entre los pueblos ricos, interesados en el futuro a largo plazo de la humanidad, y los pueblos pobres, obsesionados por su desarrollo inmediato, hay un abismo”, estima el comentarista.

Se pronuncia por una nueva forma de representación. “Al lado del G20, que tiene el defecto de reunir sólo las grandes potencias económicas, hay un sitio para otro cenáculo que sería más representativo del conjunto de la humanidad sin caer por ello en la trampa de la atomización”, escribe.

Notas de optimismo

Una “gobernanza mundial que no es para mañana”, estima La Liberté, que destaca que esta cumbre reveló profundas líneas de fractura. “Quizá nunca, después del fin de la guerra fría, fue tan espectacular la impresión de asistir a la reconstitución de 'bloques' que se entrechocan” ,

A la hora de evaluar la “dimensión pedagógica del fracaso”, como invita a hacerlo el diario de Friburgo, algunas notas de esperanza se encuentran en el Bund y el Tages Anzeiger. Y esta esperanza pasará por la economía, según el editorialista.

“Copenhague también mostró otra cara”, hace notar. “Soluciones concretas han sido presentadas allí, las cuales representan no sólo una esperanza para el futuro del clima, sino también un potencial de desarrollo para la economía. (…) Porque los países y las industrias que se dedican hoy a la protección del clima serán los vencedores de mañana”.

swissinfo.ch, Carole Wälti
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Acuerdo en breve

El documento, de tres páginas, fija como objetivo reducir el calentamiento global en 2°C respecto a la era preindustrial.

Prevé un fondo especial de 30.000 millones de dólares para tres años destinado a ayudar a los países en desarrollo a afrontar las consecuencias del cambio climático. El fondo deberá alcanzar los 100.000 millones de dólares de aquí a 2020.

Los países industrializados y las naciones en desarrollo deben notificar por escrito, de aquí a enero próximo, sus compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Se instaurará un sistema que garantice la transparencia de su puesta en práctica.

La cumbre de Copenhague ha renunciado al objetivo de reducir en un 50% las emisiones de aquí a 2050.

La conclusión de un acuerdo completo y jurídicamente vinculante se posterga a fines de 2010 (conferencia de México). De aquí a esa fecha es probable que se celebre una conferencia intermedia en Bonn (Alemania).

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