Qué hay detrás de los acuerdos farmacéuticos con EE. UU.
En 2025, las grandes farmacéuticas anunciaron una serie de acuerdos innovadores con la Casa Blanca. Pero ¿son acuerdos solo de cara a la galería? Swissinfo analiza las cifras que se esconden tras los titulares.
El 10 de octubre de 2025, la Casa Blanca anunció un acuerdo entre Estados Unidos y el gigante farmacéutico británico AstraZeneca que incluía una inversión de 50.000 millones de dólares (38.800 millones de francos) y la creación de 3.600 puestos de trabajo en Estados Unidos. El comunicado de prensa también hablaba de precios reducidos para la población estadounidense y un inhalador para el asma con un «descuento del 654 %».
Faltaban los detalles. No se dio a conocer ni el nuevo precio del inhalador ni cuánto iba a pagarse en Estados Unidos por los medicamentos de AstraZeneca. El comunicado lanzado por la empresa solo mencionaba descuentos de hasta el 80 %.
El acuerdo llegó diez días después de otro similar con el fabricante estadounidense de medicamentos Pfizer, al que siguieron toda una serie de comunicados de prensa de nueve ejecutivos de las mayores empresas farmacéuticas del mundo, durante su visita a la Casa Blanca el 19 de diciembre.
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Cuando el presidente Donald Trump declaró «Esto es lo más importante que nunca ha ocurrido en materia de precios de los medicamentos y de asistencia sanitaria», la alta dirección que representa a los gigantes farmacéuticos suizos Novartis y Roche estaba presente en la sala a través de su filial estadounidense Genentech.
¿Pero es así como anunció Trump?
Los detalles de los acuerdos que el año pasado inundaron las noticias son confidenciales. Algo habitual en inversiones de tal envergadura. Pero, entre bastidores, hay quien diceEnlace externo que las farmacéuticas han aceptado concesiones enormes a Estados Unidos, como precios bajos para los nuevos medicamentos que se lancen en el mercado estadounidense. Eso podría repercutir, a su vez, en los precios de otros países.
Para poder entender qué hay detrás del titular, Swissinfo ha analizado los comunicados de prensa, los planes de inversión, los precios de los medicamentos, los ingresos de las empresas y la evolución de la industria farmacéutica suiza.
¿Qué magnitud tienen las inversiones en Estados Unidos?
En abril de 2025, en lo que pareció un intento de ganarse el favor de la Administración estadounidense y evitar los aranceles, Novartis y Roche fueron de las primeras empresas farmacéuticas en anunciar inversiones enormes en Estados Unidos: 73.000 millones de dólares de inversión conjunta en los próximos cinco años. En la última década Roche ha invertido 63.000 millones de francos en Estados Unidos y 66.000 millones en Europa. De los cuales 40.000 millones se invirtieron solo en Suiza.
Por lo general, antes de formalizar un contrato definitivo, las empresas primero acuerdan los planes a través de una carta de intención no vinculante. Los términos y condiciones de ambos documentos pueden diferir.
Un análisis más detallado muestra que algunas inversiones coinciden con anuncios que las mismas empresas farmacéuticas ya hicieron antes. El comunicado de prensa de Roche de abrilEnlace externo, por ejemplo, destaca una inversión de 50.000 millones de dólares que acabará creando 1.000 puestos de trabajo en Estados Unidos. En la declaración publicada en abril no queda claro si la mitad de esos puestos de trabajo incluyen los que la empresa anunció un mes antesEnlace externo en relación con la ampliación de un centro de innovación en la Universidad de Harvard.
Del mismo modo, el anuncio que en abril hizo Novartis Enlace externomenciona inversiones en diez emplazamientos de Estados Unidos, entre los que se incluyen un nuevo centro de innovación y nueve instalaciones de fabricación. La ampliación de tres de esos emplazamientos ya se había presentado en 2024Enlace externo.
Lo que en las declaraciones posteriores de ambas empresas queda claro es que las inversiones siguen adelante. Estas empresas han recibido las aprobaciones oficiales, han firmado contratos de arrendamiento con empresas inmobiliarias y han iniciado las obras de construcciónEnlace externo. En enero de 2026 el director general de Roche, Thomas Schinecker, dijo que tenía la intención de aumentar la cuota estadounidense de la inversión global al 50 % y confirmó que su empresa había firmado un contrato con Estados Unidos. No reveló si el acuerdo que exime a su empresa de los aranceles durante tres años también formalizaba los compromisos de inversión.
¿Qué impacto tiene en el precio de los medicamentos en Estados Unidos?
Swissinfo también ha examinado el impacto potencial que los acuerdos tendrán en los precios de los medicamentos en Estados Unidos y si estos han bajado o bajarán, tal y como describe el «Gran Plan SanitarioEnlace externo» (Great Healthcare Plan) de Donald Trump.
A principios de febrero de este año, Estados Unidos lanzó un sitio web federal directo al consumidor, TrumpRxEnlace externo, que dice ofrecer los precios más bajos de Estados Unidos para medicamentos recetados de marca. En el sitio web, de momento, hay disponibles 43 medicamentos. Aunque, según los acuerdos entre las farmacéuticas y los Estados Unidos, se añadirán otros medicamentos como Mayzent —de Novartis para la esclerosis múltiple, que se venderá por 1.137 dólares en vez de los 9.987 dólares, precio de catálogo— y Xofluza — de Genentech, contra la gripe, que costaría 50 dólares en lugar de 168 dólares—.
Esto sobre el papel significa que Novartis y Roche venderán los medicamentos a un precio inferior al que actualmente paga la gente. Pero estas cifras son engañosas, ya que la mayoría de los medicamentos se benefician de importantes descuentos y no se venden a los precios de catálogo disponibles al público.
La empresa que produce un medicamento, cuando lo fabrica, tiene en cuenta varios criterios y propone un precio para el producto. Este es el precio de catálogo, que se hace público. El precio real de un medicamento —el que pagan los mayoristas— se decide a puerta cerrada. En Europa, las autoridades nacionales negocian con los fabricantes para obtener el mejor precio posible para todo el país, mientras que en Estados Unidos —donde el sistema no está centralizado— las compañías de seguros y los intermediarios negocian con las empresas farmacéuticas individualmente. En Suiza, los precios de los medicamentos son cada vez más secretos. A nivel mundial, las empresas mantienen la confidencialidad de los precios netos de manera deliberada para evitar que los países negocien un denominador común más bajo.
TrumpRx está disponible en Estados Unidos para cualquiera, aunque —según los expertos— resulta más atractivo para quienes no tienen seguro médico (entre el 8 y el 10 % de la población, aproximadamente). Es más, la mayoría de los medicamentos de la lista tienen versiones genéricas más asequibles, tal y como ha descubierto Stat NewsEnlace externo. La plataforma, además, solo incluirá medicamentos que no requieran supervisión médica, dejando fuera tratamientos más costosos, como la inmunoterapia.
Más allá de los acuerdos directos al consumidor, los comunicados de prensa de las empresas y la Administración estadounidense también indican que los precios de los medicamentos innovadores recién comercializados se alinearán con el precio de la nación más favorecida. Esto significa que los precios de los medicamentos de marca estadounidenses serían los mismos que los de un país de ingresos altos, como Suiza. Esto supondría un gran cambio con respecto al precio actual.
No está claro si la población estadounidense con seguro privado —que representa la mayor parte del mercado estadounidense— se beneficiaría de estos precios. La medida, de momento, solo se aplicaría a quienes tienen seguros médicos públicos: personas mayores y con ingresos bajos. Esta gente ya paga poco por sus medicamentos, por lo que los expertos no esperan que la política del precio de la nación más favorecida tenga un efecto significativo en los precios que paga la población estadounidense.
¿Qué impacto tiene en las empresas farmacéuticas?
Excluyendo los medicamentos GLP-1 para bajar de peso —que por sí mismos se están convirtiendo en una industria— los acuerdos directos al consumidor tienen el potencial de ahorrarle al mercado farmacéutico estadounidense alrededor de 2.000 millones de dólares. Esta cantidad representa menos del 0,3 % del mercado, estimado en 700.000 millones de dólares, según una investigación de INGEnlace externo.
Los ahorros, según muestran las investigaciones, los obtendrán los gestores de las prestaciones farmacéuticas, intermediarios específicos de Estados Unidos que negocian los precios con los fabricantes y distribuyen los medicamentos a las farmacias. Según un estudio del Berkeley Research Group, de cada dólar gastado en EE. UU. en medicamentos de marca, 50 centavos van a parar a una parte que no ha participado en la investigación o la fabricación del medicamento. Es decir, los gestores de las prestaciones farmacéuticas obtienen la mitad de la cantidad que no va a parar a los fabricantes de los medicamentos.
Los productos que los fabricantes de medicamentos han acordado ofrecer a través de las plataformas directas al consumidor no son los más populares, por lo que el impacto en los beneficios será marginal. Ninguno de los tres medicamentos que Novartis dice que pondrá a disposición (Mayzent, Rydapt y Tabrecta), ha estado nunca entre los 20 productos más vendidos de la empresa.
«Reconocemos que no es viable que todos los medicamentos estén disponibles directamente para los pacientes. Muchos medicamentos, por ejemplo, deben administrarse en un hospital o en un consultorio médico. Este fue un factor clave a la hora de determinar cuáles de nuestros medicamentos serían accesibles a través de TrumpRx», declaró a Swissinfo una persona en nombre de Novartis.
Esta persona no explicó por qué Novartis eligió Mayzent en lugar de Kesimpta, una inyección subcutánea autoadministrada que también se utiliza para tratar la esclerosis múltiple, aunque de forma diferente. En 2025, Kesimpta fue el tercer medicamento más vendido de la empresa, por detrás del comprimido para la insuficiencia cardíaca Entresto y la pluma autoinyectable para la psoriasis Cosentyx, que tampoco se venderá directamente a los consumidores.
No está claro cómo aplicarán las empresas la parte del acuerdo relativa al trato de nación más favorecida. Esto depende de cómo decidan fijar el precio de los futuros medicamentos los países con trato de nación más favorecida, como Suiza. Las empresas podrían fijar precios elevados en Estados Unidos, por ejemplo, e imponer que otros mercados se alineen o se arriesguen a perder completamente un medicamento. Roche sentó un precedente en 2025, al retirar Lunsumio —su último tratamiento contra el cáncer— de la lista suiza de medicamentos reembolsables por desacuerdos sobre el precio con la autoridad nacional.
Una cuestión que podría ser cada vez más frecuente en el futuro, según los expertos.
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En su informe de resultados de 2025, Novartis dijo que aspiraba a lanzar sus medicamentos más innovadores —incluido el fármaco autoinmune ianalumab— en todos los mercados en 2027. Pero que esto «sin duda no puede afectar negativamente al mercado estadounidense».
Aunque Estados Unidos representa el mayor mercado para las empresas farmacéuticas y se esperaría que una caída de los precios estadounidenses afecte a las ventas y a los beneficios, los inversores no parecen preocupados. En 2025 Novartis y Roche han registrado unos resultados excepcionales. Y, aunque destacan el posible impacto negativo en los precios (tanto en Estados Unidos como en Europa), ambas empresas esperan unas ventas netas positivas para 2026. Los expertos apuntan que las perspectivas positivas se deben a la certeza de las exenciones arancelarias para los próximos tres años y al hecho de que las reducciones de los precios de los medicamentos son, por ahora, mínimas.
«Determinar la magnitud del efecto de estas negociaciones es muy difícil, pero si se observa la respuesta de los mercados de valores a estos acuerdos, han sido, en general, bastante positivos», afirma Diederik Stadig, economista especializado en sanidad de ING.
Texto original editado por Virginie Mangin. Adaptado del inglés por Lupe Calvo. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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