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Maliki se rehúsa a dejar el poder mientras los iraquíes buscan consolidar nuevo liderazgo

En la imagen, iraquíes llevan un retrato del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, en una manifestación para apoyarlo en Bagdad. 11 de agosto, 2014. Maliki se aferraba el miércoles a su cargo como primer ministro de Irak, pero su feroz resistencia no parecía surtir efecto luego de que el líder supremo de Irán, un aliado de larga data de su Gobierno, apoyó públicamente a su sucesor designado. REUTERS/Ahmed Saad reuters_tickers
Este contenido fue publicado el 13 agosto 2014 - 21:42

Por Alexander Dziadosz y Raheem Salman

BAGDAD (Reuters) - Nuri al-Maliki se aferraba el miércoles a su cargo como primer ministro de Irak, pero su feroz resistencia no parecía surtir efecto luego de que el líder supremo de Irán, un importante aliado de su Gobierno, apoyó públicamente a su sucesor designado.

En un discurso televisado, Maliki dijo que la Corte Suprema debía validar la decisión del presidente de pedir a Haider al-Abadi -otro miembro del partido chií- que forme un nuevo Gobierno, un cambio que Irán, Estados Unidos y muchos iraquíes ven como vital para detener el avance de la insurgencia suní.

"La violación que se produjo no tiene ningún valor", dijo Maliki. "Este gobierno seguirá, y no será cambiado a no ser que la corte federal emita su decisión", agregó.

Pero aunque la lealtad de algunos miembros de la milicia chií y de las fuerzas del Gobierno sigue siendo incierta, existen nuevas señales de que Maliki , responsabilizado por alienar a la minoría suní durante sus ocho años en el poder, ha quedado aislado, incluso por parte de su propia comunidad chií.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, -cuyos aliados europeos se le sumaron el miércoles en la decisión de armar a las fuerzas kurdas que luchan contra la insurgencia del Estado Islámico- ya ha ofrecido su apoyo a Abadi.

Washington ya perdió la paciencia con Maliki, quien ascendió al poder desde la clandestinidad durante la ocupación estadounidense.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, que tiene un interés común con su adversario Estados Unidos para evitar el avance de los yihadistas suníes en Irak y Siria, ofreció su apoyo personal a Abadi y se distanció públicamente de Maliki.

"Espero que la designación del nuevo primer ministro de Irak una fuerzas y lleve al establecimiento de un nuevo Gobierno para dar una buena lección a aquellos que buscan la sedición en Irak", dijo Khamenei en un comunicado publicado en su sitio web.

Medios iraníes reportaron que Khamenei envió un delegado el mes pasado para que participara en discusiones con líderes religiosos y políticos chiíes a fin de encontrar a un sucesor de Maliki, quien llevó a cabo una elección parlamentaria en abril pese a una crisis en la que se le culpó de avivar las divisiones sectarias.

Entre aquellos líderes estaba el reclusivo clérigo iraquí Ali al-Sistani, el gran ayatolá y máxima figura religiosa del país que también ha ofrecido su respaldo a Abadi.

En comunicados publicados en internet, Abadi dijo el miércoles que convocó a varios bloques políticos para participar en conversaciones para la formación de un nuevo Gobierno.

Destacó que espera formar un "Gobierno fuerte" que pueda ayudar a que el país resuelva la "crisis y los problemas que afronta en temas políticos y de seguridad".

FRANCIA APOYA A FUERZAS KURDAS

Muchos políticos iraquíes ven a Abadi como una figura que podría incluir en el Gobierno a suníes moderados a fin de que cooperen con el objetivo de detener la campaña de los militantes en el norte.

Maliki se ha quejado ante la corte federal de que, como líder del mayor bloque en el nuevo Parlamento, tiene el derecho de recibir la primera nominación para formar un Gobierno. La decisión del presidente Fouad Masoum de nombrar a Abadi como primer ministro designado representa una violación a la Constitución, declaró.

Y mientras las tropas kurdas pershmerga mantenían su defensiva en el norte de Irak ante el Estado Islámico, Francia anunció que unirá fuerzas con Estados Unidos para suministrar armas de manera urgente a la unidad militar de la región. Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea podrían reunirse el viernes para discutir la crisis iraquí.

Además de armar a los pershmerga, y en el caso de Washington, de bombardear posiciones de los insurgentes, las potencias occidentales han estado ayudando a las agencias de asistencia humanitaria a enviar suministros y proveer refugio a cientos de miles de personas que no pertenecen a comunidades suníes y que se ven amenazadas por la insurgencia extremista.

En tanto, la Casa Blanca dijo que pese a que Obama descartó enviar tropas de combate a Irak, todavía no cerraba la posibilidad de que se usan las fuerzas en un rol humanitario.

La violencia de Irak volvió a percibirse en Bagdad el miércoles tras el estallido de un coche bomba en un distrito chií que causó la muerte de al menos 10 personas y dejó 21 heridos.

(Reporte adicional de Michael Georgy en Bagdad y Mehrdad; Balali en Dubai. Escrito por Alastair Macdonald. Editado en español por Marion Giraldo y Javier Leira)

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